Editorial

Nuevo rumbo para Pescanova

La vital junta de accionistas celebrada ayer por Pescanova se ha resuelto con el apoyo mayoritario de los accionistas al grupo encabezado por Damm. La cervecera de la familia catalana Carceller y la alemana Oetker ha tomado el control del consejo – 71% de los votos– y nombrado presidente a su candidato, el empresario y financiero Juan Manuel Urgoiti, un madrileño muy ligado a Galicia –presidió Banco Gallego y es consejero de Inditex–. Con ello se despejan dudas inmediatas en una multinacional a la que una gestión cuando menos ineficiente ha puesto al borde del abismo. Ahora se trata de iniciar una refundación que asegure el futuro del grupo y su capacidad de crear empleo y riqueza. El potencial de Pescanova es real, al punto de que las ventas parecen no haberse resentido, lo que se podría suponer por esta profunda crisis. Otra cosa será el coste en imagen. Hay muchas incógnitas pendientes, pero es buena señal que las primeras palabras del nuevo presidente marquen como prioridad sentarse a negociar la reestructuración de la deuda. No será fácil. El punto de partida es exigente: quitas de más del 70%. Pero la banca debe tener la oportunidad de capitalizar su deuda para apoyar a la empresa, y el juez del concurso facilitar lo más posible el proceso, salvaguardando los derechos de todas las partes, especialmente de los minoritarios, y exigiendo las responsabilidades que sea preciso.

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