La bebida es un clásico del aperitivo
Bitter Kas: medio siglo de burbujas rosadas con toque amargo

Bitter Kas: medio siglo de burbujas rosadas con toque amargo

La fórmula de la bebida es secreta y está formada por más de 20 plantas medicinales

Hay bebidas que se registran en la memoria por su sabor, por el chispazo de sus burbujas o por el frescor con que han sofocado el calor del verano. Y otras que, además de por todo eso, pasan a formar parte del imaginario colectivo por su color. El marrón de la Coca-Cola o el naranja de la Fanta son inequívocos, casi universales, pero el rosa ha dado a Bitter Kas un toque de diferenciación que identifica a la bebida de forma inseparable con su coloración. El Bitter Kas, sin alcohol, era aquella bebida de mayores que podían beber los niños, de color rosa y con un punto amargo que en poco se parecía al sabor dulzón de la mayoría de los refrescos.

Esta bebida ha superado ya sobradamente la mayoría de edad y quienes la bebían en los años 70 y 80, el momento en que tuvo mayor popularidad, aún lo pueden seguir haciendo, aunque resulte extraño y casi exótico pedir un bitter kas en un bar. Tampoco abunda la oferta en los bares españoles. El Bitter Kas tiene ya 47 años de edad, desde su lanzamiento en 1966 por la casa de bebidas Kas. Fue la fórmula con la que transplantar al mercado español una bebida, el bitter, ya con cierto arraigo en Italia y centroeuropa.

Inspiración italiana

La marca Kas había nacido en Vitoria en 1956 de la mano del empresario Roman Knörr Streiff. Las tres letras del que luego fue el apellido del bitter español proceden de la inicial del primer apellido del empresario junto con el nombre de las bebidas gaseosas El As que ya fabricaba desde hace décadas la familia. La compañía decidió una década después del nacimiento de la marca Kas la creación de la que sería una de las bebidas señeras del grupo. Importó la idea de Italia y transformó la fórmula para adaptarla al mercado español con la ayuda del doctor Hausmann, un farmaceútico y catedrático de la Universidad de Barcelona, experto en plantas medicinales.

La fórmula se ha mantenido intacta en los 47 años de vida de la bebida y sigue siendo secreta, como la de la Coca-Cola. Según explican en la compañía, el Bitter Kas se elabora a partir de una veintena de hierbas y plantas aromáticas. Y sus ingredientes incluyen la canela, el sándalo y la nuez moscada. El toque amargo se lo dan la naranja y, en especial, la genciana, una planta medicinal con propiedades digestivas y que se emplea para problemas intestinales y de falta de apetito. Es el ingrediente más desconocido del bitter kas, dentro de lo poco que se conoce de su fórmula. Y, como sucede con otras tantas bebidas refrescantes, el desconocimiento sobre su composición, al tiempo que alimenta el secreto y el misterio, ha aireado también numerosas y disparatadas leyendas urbanas sobre su contenido, de abundante difusión en las redes sociales.

La bebida del aperitivo

Y quizá sea el uso de la genciana y su capacidad para estimular el apetito lo que ha convertido al bitter kas en una bebida habitual para el aperitivo. La opción para quienes no desean beber alcohol, pero optan por una bebida a la que su tonalidad rosa le da cierto aire de cóctel, con aceituna incluida. O raja de limón o de naranja, en su formato más habitual.

“La bebida está dirigida al público más adulto de Kas”, reconoce la compañía. Una afirmación que alude al público de más edad una vez pasada la época inicial, hace ya algunas décadas, en la que el bitter kas era apetitivo muy común en bares y entre clientela de menor edad. Incluso llegó en su momento a ser una bebida relacionada con las dietas, por su contenido bajo en calorías.

Y a diferencia de la tónica o incluso la Coca-Cola, el Bitter Kas no se ha hecho hueco como bebida habitual para cócteles con alcohol. La peculiaridad de su sabor hace que no sea sencilla su combinación y lo más frecuente sigue siendo tomarlo solo.

En manos de Pepsi

La bebida se sigue fabricando en Vitoria, a pesar de que hace ya dos décadas que el grupo Kas cambió de manos. En 1993 entró a formar parte del grupo Pepsi y el bitter kas comparte cartel con el resto de bebidas del grupo.

Su consumo ya no es el de hace décadas pero quizá haya adquirido un valor impagable para quienes ya dejaron de beberlo, el de poder evocar los sabores de la infancia.

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