El desfase alcanzará los 14.700 millones este año
Los secretarios de Estado de Empleo y Seguridad Social, Engracia Hidalgo y Tomás Burgos.
Los secretarios de Estado de Empleo y Seguridad Social, Engracia Hidalgo y Tomás Burgos. EFE

El objetivo de acabar con un déficit crónico del sistema

Al cabo, el déficit de la Seguridad Social se resume en una simple ecuación. Los ingresos del sistema no cesan de caer a la par que los gastos aumentan. Así, los números rojos tienen un carácter estructural y se mantendrán en la medida en que el ritmo de entrada de personas a la edad de jubilación supera la cifra de aquellos que se introducen en el mercado de trabajo. 
Actualmente, en España, el 17% de la población actual es mayor de 65 años, porcentaje que alcanzará el 37% en 2052. Y la Seguridad Social prevé que el número de pensiones asciendan a 15 millones en la década de los 50 frente a los nueve millones actuales. La presión demográfica es lo que ha llevado al Ejecutivo a plantear una reforma integral del sistema de pensiones.

Sin necesidad de trasladarse a lo que sucederá dentro de 40 años, la realidad vigente ya muestra que el sistema de pensiones se encuentra en números rojos por la caída en el número de empleados. Así, los ingresos por cotizaciones sociales caen a la par que aumenta el gasto en pensiones. El año pasado, el déficit del conjunto de la Seguridad Social alcanzó los 10.131 millones, una cifra muy abultada si se tiene en cuenta que el Ejecutivo de Mariano Rajoy confiaba en que cerrara en equilibrio. El deterioro de las cuentas ha seguido un ritmo de vértigo. En 2007, el sistema presentaba un superávit de 13.681 millones y, en solo cinco año, el desfase ya supera los 10.000 millones. 

Un superávit ficticio

Los últimos datos de Empleo muestran que la Seguridad Social registró un superávit hasta julio de 4.208 millones, un 77% más que en el mismo período de 2012. Se trata de un espejismo ya que la cifra positiva se explica por el adelanto de transferencias del Estado.

La Seguridad Social está integrada por el sistema de pensiones, el Servicio Público de Empleo Estatal (SPEE) y el Fogasa. Las tres ramas registraron números rojos en 2012. Sin embargo, es el sistema de pensiones el que explica el 88,5% del déficit de la Seguridad Social. 
En un contexto de elevado desempleo, la única forma de frenar el déficit pasa por recortar los gastos y eso solo es posible si se rebajan las pensiones, una posibilidad que el Ejecutivo rechaza. Así, para este ejercicio, el Ministerio de Hacienda prevé que el déficit de la Seguridad Social aumente hasta el 1,4%, una cifra récord y que supondrá 14.700 millones.

El Gobierno espera que la recuperación de la economía y el fin de la revalorización de las pensiones con el único baremo del IPC permita mejorar paulatinamente las cuentas del sistema. Al menos, así lo comunicó a Bruselas en el Programa de Estabilidad. Según ese documento, tras registrar un déficit del 1,4% este año, el desfase de la Seguridad Social se irá corrigiendo hasta bajar al 1,1% en 2014, al 0,6% en 2015 y al 0,5% en 2016. 

En la agenda, queda pendiente la promesa realizada por el Gobierno de reducir las cotizaciones sociales que soportan las empresas y que son de las más altas de la Unión Europea. El Ejecutivo ha argumentado hasta ahora que la necesidad de rebajar el déficit público ha impedido adoptar esta medida. La idea inicial del Gobierno de Mariano Rajoy era compensar el incremento del IVAque entró en vigor en septiembre del año pasado con una rebaja de las cuotas sociales. De momento, el Ejecutivo se ha limitado a recortar las cotizaciones bajo determinados supuestos. Así, se ha bonificado la contratación de empleados menores de 30 años o se han establecido ayudas para los emprendedores que inicien una aventura empresarial.

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