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Menos dividendos, más inversión

Las empresas europeas luchan para hacer crecer los beneficios tan rápido como han estado creciendo los dividendos, lo que podría conducir a una contracción, y a algunas decisiones difíciles sobre cómo las compañías utilizan su dinero en efectivo.

Las grandes empresas europeas podrían elevar de media sus ingresos en un 0,03% en 2013, con solo cuatro de los diez sectores –liderados por las finanzas y las tecnologías de la información– en terreno positivo, según Standard & Poor’s. Las empresas cotizadas aumentarán sus dividendos a una tasa compuesta anual del 8,3% durante los próximos tres años, predice Morgan Stanley.

Los ratios de pago de dividendos están ligeramente por encima del 44% de los beneficios de las empresas europeas, más del 37% de diciembre de 2010, según Thomson Reuters Datastream. Sin embargo, al 37% actual, frente al 30% de hace 18 meses, los pagos a los accionistas parecen más asequibles.

El aumento de los costes de financiación ejerce mayor presión sobre los resultados de las empresas

El aumento de los costes de financiación que conllevan los recientes aumentos en la rentabilidad de los bonos de referencia crean más presión sobre los resultados. La reducción de costes puede ayudar, pero tras cinco o más años de vacas flacas, será difícil que las compañías obtengan una mayor eficiencia.

El riesgo es que las empresas reduzcan la inversión para proteger los registros de crecimiento de los preciados ingresos. Un estudio de S & P indica que la inversión de capital en Europa occidental se ha reducido un 8% con respecto a 2008. Las compañías energéticas representan aproximadamente la mitad de los gastos de capital, de acuerdo con S & P, y están sintiendo la especialmente la presión a medida que los precios de las materias primas se suavizan. La tentación de escatimar en inversiones para reforzar los dividendos es algo que cualquier directivo puede experimentar.

Aunque los recortes en inversión ayudan a mantener el crecimiento de los dividendos a corto plazo, hacen todo lo contrario largo plazo. En las economías débiles, las empresas tienen que trabajar más duro –e invertir más– para asegurar el éxito. Los inversores deben ser tolerantes con aquellos que hoy en día sacrifican los dividendos para invertir en los dividendos del futuro.

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