Jeff Bezos
Caricatura del fundador de Amazon, Jeff Bezos.
Caricatura del fundador de Amazon, Jeff Bezos.

Empresario a largo plazo

Hay un hombre que ha sido en pocos años capaz de cambiar la forma tradicional de comprar y vender libros y que, no contento con ello, también ha conseguido transformar la forma de leerlos. Y es que es inevitable unir la lectura electrónica y la compraventa de ejemplares (ya sea en formato tradicional o digital) al nombre de Jeffrey P. Bezos (Albuquerque –Nuevo México, Estados Unidos– 1964), fundador de la empresa de venta online Amazon.

Su compañía empezó a funcionar acercando a los consumidores el negocio editorial pero hoy en día ofrece ropa, dispositivos electrónicos de todo tipo e incluso elementos decorativos para el hogar o pequeños electrodomésticos. El año pasado la empresa facturó 61.000 millones de dólares, mientras que su creador ha alcanzado en 2013 el puesto número 19 de las personas más ricas del mundo, según la clasificación elaborada por la revista Forbes, que cifra su fortuna en 25.200 millones de dólares.

Parte de esa cantidad ya tiene un cometido. Esta misma semana se anunciaba que el diario más antiguo de la capital estadounidense, The Washington Post, pasará a manos de Jeff Bezos por 250 millones de dólares. La familia Graham dejará de tener el control del periódico que ha dirigido desde hace más de 80 años y que, entre otras investigaciones, destapó en la década de los 70 el caso de corrupción Watergate –que forzó la dimisión del presidente Richard Nixon. La crisis que sufren los medios impresos ha alcanzado también al prestigioso diario que, pese a su fama, está inmerso en unos problemas económicos que muchos esperan que el nuevo propietario, considerado un visionario de la tecnología, sea capaz de resolver.

A Jeff Bezos se le ocurrió ya en la década de los 90 sacar partido de un invento que prometía mucho pero que por aquel entonces no había llegado a demasiados hogares: internet. La carrera de este ingeniero informático y electrónico, licenciado en la Universidad de Priceton, apuntaba a un brillante futuro nada menos que en Wall Street, pues comenzó trabajando en la gestión de fondos de inversión. Pero en aquel empleo, la red y su potencial se cruzaron en su camino y, apoyado por su esposa y su familia, emprendió la aventura de poner en marcha un negocio que operara con esa tecnología que la mayoría de la población todavía desconocía.

Tras un cuidado estudio de las posibilidades de internet, Jeff Bezos decidió crear un espacio que facilitara el proceso de encontrar y comprar libros. Para ello, puso en marcha un catálogo en el que aparecían los títulos ofrecidos por varias editoriales y que, como no podía ser de otra manera, al tratarse de una gran empresa tecnológica estadounidense, empezó a crecer en el garaje de su casa, en el que se situaron los servidores de Cadabra.com, el germen de Amazon.

Casado y con cuatro hijos, el fundador de Amazon reside en Seattle e intenta mantener a su familia alejada de los focos

Bezos ha aparecido en los últimos tiempos en las portadas de las principales revistas estadounidenses, desde Time hasta Fortune, pero no tiene por costumbre prodigarse por los medios de comunicación. Casado con la novelista Mackenzie Bezos, con la que tiene cuatro hijos, reside en Seattle e intenta mantener a su familia lejos de los focos.

No se conoce demasiado sobre su vida actual, pero sí de sus orígenes. Su madre era todavía adolescente cuando se quedó embarazada del hoy empresario de éxito y su matrimonio con el padre biológico de Jeff duró apenas un año. Su auténtica figura paterna ha sido el segundo marido de su madre, Miguel Bezos, un cubano que tuvo que emigrar a Estados Unidos con apenas 15 años y que trabajaba como ingeniero en Exxon.

Gran estudiante, Jeff Bezos se graduó en el instituto con las mejores notas de su clase y consiguió un premio con motivo del cual fue entrevistado en el Miami Herald, al que explicó su pasión por crear algún día colonias humanas en el espacio.

Parece que esa ilusión no ha quedado olvidada para Bezos que además de Amazon posee más compañías, entre ellas Blue Origin, dedicada a desarrollar tecnología aeroespacial. Todo apunta a que el objetivo final de su dueño es conseguir que los humanos puedan viajar con facilidad fuera de la Tierra y pasar temporadas lejos del planeta azul. El reto es mucho más ambicioso que el de introducir el Kindle –libro electrónico de Amazon– en nuestras vidas, pero nada parece imposible para este peculiar directivo.

A la vista de sus inversiones, se le considera un empresario de apuestas arriesgadas, al que preocupan más los resultados a largo plazo que las posibles pérdidas en sus inversiones iniciales.

Una de sus antiguas novias declaraba recientemente a un periódico estadounidense que Bezos tuvo desde joven la ambición de ganar mucho dinero, pero explicaba que su obsesión no era amasar una gran fortuna sino invertir en mejorar el mundo.

El mismo rotativo recogía las declaraciones de uno de sus profesores afirmando haber notado algo especial en Bezos desde que era pequeño. Lo que está claro es que su lista de peculiaridades es larga.

Su próxima aventura empresarial empezará a andar en cuanto se complete su adquisición del The Washington Post, cuyos empleados no han podido evitar preocuparse al conocer la noticia del traspaso. En una carta dirigida a sus nuevos trabajadores, Bezos expresaba su intención de mantener sus puestos y de no intervenir en el día a día del Post, pero también ha avisado de que habrá cambios.

La edición impresa del periódico se mantendrá, según el ejecutivo, pero quiere dar más peso a la versión digital. Los detalles siguen siendo una incógnita, puede que incluso para el propio nuevo dueño que ha explicado que pretende “inventar” y “experimentar” con el diario. Muchos esperan que, gracias a su creatividad, consiga cambiar nuestra forma de leer la prensa de la misma manera en que cambió nuestra forma de consumir libros.

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