Mi toque personal
El chef Joan Roca.
El chef Joan Roca.

Joan Roca, paseos mañaneros en bici y un viaje pendiente a Pascua

Encarga la chaquetas de su uniforme, que han de ser clásicas, a la firma Bragard

Usa una fragancia cítrica del diseñador japonés Issey Miyake

Su sello personal impregna todo lo que hace y es esa manera de hacer las cosas, minuciosa y detallista, la que le ha llevado a lo más alto de la cocina. Joan Roca dirige el mejor restaurante del mundo, El Celler de Can Roca (Gerona), y desde que esta primavera recibió tan preciado galardón, vive a un ritmo frenético.

A pesar de ello, este hombre de conversación pausada (al que se podría estar escuchando horas por lo bonito que cuenta todo) necesita tener rutinas diarias, como acompañar cada mañana a sus hijos al colegio y recorrer después el barrio antiguo de Gerona en bicicleta. “Me sirve para hacer ejercicio y suelo parar en algún jardín o en la muralla para pensar. Me gusta el silencio que hay en esas calles por la mañana”, dice.

Otro agradable ritual, porque la vida de Joan Roca no se entiende sin su familia, es ir todos los sábados con su hija Marina, la pequeña, al mercado de la ciudad, “es un paseo lúdico que me sirve de inspiración”. O jugar al tenis con el mayor, Marc, del que dice con orgullo que es un gran atleta, de hecho es campeón de atletismo de Cataluña.


ARQUITECTURA. Si no hubiera sido cocinero habría sido arquitecto. Recién llegado de Berlín, viene impactado por el Museo Judío, de Daniel Libeskind. Le gustan además Norman Foster y Frank Gehry.

VIAJE PENDIENTE. Le gustaría conocer la mágica y lejana Isla de Pascua. “Es el viaje que quiero hacer”. De momento, este verano irá a Londres o a Ámsterdam, con su familia. El destino lo eligen sus hijos.

ESTILO CLÁSICO. Confiesa que huye de la ostentación y que no le gusta llevar logos. Los trajes suelen ser de Hugo Boss. Con las chaquetas de cocina es exigente y las encarga a la firma Bragard. “Con el uniforme soy clásico y ortodoxo”.

GERONA. Cena entre las 18.30 y las 20.30 horas, que es cuando comienza el servicio en El Celler de Can Roca. “A esa hora me gusta ir con mi familia por el centro de la ciudad, sobre todo a un restaurante que se llama Plaça del Vi 7. La suerte es que estamos a media hora del mar. En la playa de Aiguablava (Begur), voy a Toc al Mar, donde hacen unos buenos pescados a las brasas de encina”.

EN EL COCHE. Siempre escucha a Bruce Springsteen y, si puede, se escapa a verle cada vez que actúa en España. Algún día le gustaría darle de comer.

CÍTRICO. Acostumbra a perfumarse con la fragancia L’eau d’Issey, del diseñador japonés Issey Miyake. “Me gusta por su frescor porque tiene notas cítricas, es suave y nada recargado”.

LECTURAS. Aprovecha las vacaciones y los viajes en avión para leer. “Con el ritmo de trabajo que tenemos es imposible encontrar horas al día”, se lamenta. Ahora mismo está leyendo Climent, del escritor gerundense Josep Maria Fonalleras. Cuando tiene un rato se escapa a un pequeño bosque, próximo al restaurante, a pasear con su perro, Jack. “Me da paz”.

 

 

 

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