Guindos: “El FMI se equivoca mucho, igual que todos”

¿Fallan las previsiones? Gobiernos, FMI y CE han errado 7 puntos de PIB esta crisis

En 2009, Ejecutivo, Bruselas y FMI fallaron por más de 3 puntos en sus pronósticos

Parqué de la Bolsa de Madrid
Parqué de la Bolsa de Madrid EFE

El ministro de Economía, Luis de Guindos, aseguraba esta semana que el FMI se iba a equivocar en sus negativas últimas previsiones sobre España, y que, de hecho, el organismo que dirige Cristine Lagarde suele errar en sus vaticinios. “No hay nada en economía más difícil que hacer proyecciones”, aseguraba Guindos. “El Fondo Monetario Internacional se equivoca mucho, igual que se equivocan todos”.

No le falta razón al ministro. No en vano, si se hubiesen cumplido las previsiones de los Gobiernos, del FMI y de la Comisión, el PIB español sería alrededor de 7,1 puntos mayor al que es en realidad. Claro que el sentido del error cambia según el ciclo económico. Durante los años de bonanza, las previsiones del Ejecutivo se quedaban cortas frente al crecimiento real del PIB. Por ejemplo, en el año 2006, el PIB real superó en siete décimas lo previsto en el Programa de Estabilidad (3,3% de previsión frente a un crecimiento final del 4%).

En septiembre de 2007, el Gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero estimó que la economía mantendría el ritmo de crecimiento en 2008, incrementando un 3,3% el PIB. La realidad fue un crecimiento del 0,9%, 2,4 puntos porcentuales por debajo de lo previsto. A aquello se le dio en llamar “desaceleración económica”.

Un año después, en 2009, España entraría en recesión, con una contracción del PIB del 3,7%. Algo que debió pillar de improvisto al Gobierno que un año antes esperaba crecer al 1%. “Las previsiones mueren el mismo día que se publican”, aseguró Pedro Solbes el día que adelantó la cifra de crecimiento y, efectivamente, la estimación tuvo poco recorrido.

José Luis Martínez Campuzano, analista de Citibank España, descarta que este exceso de optimismo sea intencionado, lo que no quita que “se hayan infravalorado los problemas, de forma no intencionada”. “La gravedad y complejidad de la crisis se ha descubierto con el tiempo y las autoridades han tenido que adaptarse a ello”, declara el economista.

“Dicen que las crisis ocurren porque no se anticipan”, contesta Martínez Campuzano al ser cuestionado sobre el porqué de un desajuste de esta dimensión. El exceso de deuda privada y pública y elevado balance de los bancos centrales han sido, según el economista de Citibank, algunos de los factores del declive que las autoridades no vieron venir.

Prudencia

Después de dos años de gran descuadre entre lo esperado por el Ejecutivo en septiembre y el resultado final, el cuadro macroeconómico de 2010 pecó de prudente. La economía se contrajo dos décimas menos de lo esperado.

De cara al año 2011 se volvió al exceso de optimismo y con ello se sumaron nueve décimas de desfase entre lo previsto y la realidad. En unos presupuestos muy criticados que salieron adelante gracias al apoyo del PNV, se estimaba un crecimiento del 1,3% del PIB. El resultado final fue nueve décimas inferior.

En 2012, se prorrogaron los Presupuestos Generales del Estado, por lo que la predicción del Gobierno de Mariano Rajoy se realizó en marzo de 2012. En este caso la cautela del nuevo Gabinete exageró la mengua de la economía tres décimas más de lo que finalmente se contrajo (-1,7 previsto frente al -1,4 real).

Para este año, a la espera de conocer el desenlace de los tres últimos trimestres del año, la caída esperada del 0,5% PIB, se puede quedar corta según los últimos datos del FMI, en los que mantiene una caída del 1,7% del PIB para este año. No lo cree así Cristobal Montoro, que apuesta por que España “superará” lo estimado por el FMI.

CE y FMI también yerran en sus previsiones

El exceso de optimismo no ha sido algo exclusivo del gobierno español. Por ejemplo, la Comisión Europea consideraba en 2008 que el nivel de endeudamiento de España se rebajaría al 30% en 2010. Sin embargo, la economía no ha reaccionado como presumía Bruselas. En mayo de este año el nivel de endeudamiento de España alcanzaba su máximo histórico rozando el 88% del PIB.

Las estimaciones de Bruselas sobre el crecimiento del PIB tampoco han sido muy acertadas. Por ejemplo, en marzo de 2011 esperaba que España dejara atrás la recesión creciendo a un ritmo del 0,7% durante dos años consecutivos y doblara la velocidad en 2013 con un incremento del PIB del 1,4%. A la vista está que eso no ha sucedido.

En total, la Comisión acumula 5,8 puntos porcentuales de diferencia del PIB entre lo que estimó en otoño y lo que acaeció transcurrido al año siguiente, desde el ejercicio de 2008.

El acierto del FMI no ha sido mucho mayor. En la misma horquilla de tiempo y también tomando de referencia las previsiones de otoño, 6,9 puntos porcentuales varían entre las previsiones del FMI y el devenir final de la economía. Por ejemplo, en la primavera de 2011, al igual que la Comisión, no advirtió la segunda recaída que se avecinaba.

Otro ejemplo de los desatinos del organismo dirigido por Christine Lagarde no hay que marcharse muy atrás. En abril de 2012 auguraba un crecimiento del 0,125% este año, para despegar en 2014 creciendo un 1,155%. Poco más de un año después, su visión de la economía española ha cambiado radicalmente, retrasando la vuelta de España al crecimiento económico hasta 2015.

Tras grandes desajustes, sobre todo en las estimaciones 2009 y 2011, las previsiones se han acercado más a la realidad. Por ejemplo, en 2012, la Comisión acertó de pleno el 1,4 de contracción del PIB.

“Fuimos demasiado optimistas en el pasado, ahora tenemos más experiencia”, afirma Campuzano sobre el papel de los economistas en la evaluación de la crisis.

Ser más modestos y considerar supuestos suficientemente abiertos para cubrir imponderables son las claves que apunta Martínez Campuzano para afinar más en las próximas previsiones. “Los imponderables se han convertido en clave de la fiabilidad de las previsiones en los últimos años”, destaca el economista.

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