Los nuevos recortes de industria elevan la desconfianza del mercado en el sector

Valores eléctricos afectados por la reforma

Los recortes de industria tumban un 8,5% a Acciona, un 8% a Gas Natural o un 7,5% a REE

Valores eléctricos afectados por la reforma

La aprobación de la reforma eléctrica el pasado viernes cayó como un jarro de agua fría sobre las cotizadas del sector que, pese a que llevan una evolución desigual en lo que va de año, terminaron de somatizar el efecto de la normativa de Industria con una caída al unísono. Un desplome cercano al 8% en algunos casos que agravó la tendencia ya adelantada por el mercado en previsión del contenido del Consejo de Ministros. El descalabro generalizado del sector en el parqué acabó, de hecho, arrastrando al Ibex en su caída. Los analistas consultados coinciden en que el panorama es poco alentador, si bien el pesimismo no tiene por qué perpetuarse ni afecta del mismo modo a todas las empresas del ramo.

"El impacto ha sido mayor que el que las empresas del sector estaban descontando durante las últimas dos semanas. Todavía es pronto, pero es malo tanto para distribuidores como para las renovables”, señala Ignacio Cantos, director de análisis de ATL Capital.

El dolor llegó así antes incluso que el impacto. El ejemplo está en Red Eléctrica (REE) que ya arrancó la sesión adelantando el pronunciado tono negativo que adoptaría el conjunto del sector horas más tarde, con una caída final del 7,54%. Aún así, la responsable del transporte eléctrico conserva un alza del 9,03% en el año. La peor parte se la llevó Acciona, cuya fuerte participación en energías renovables se tradujo en un retroceso del 8,52% el viernes, agravando su caída en el año hasta el 28,40%. Otro tanto le ocurrió a Enagas, que cedió un 8,05% si bien su carrera en el año le sigue reportando un incremento del 13,28%. Enagás, por su parte, perdió un 6,05% en el día que redujo su crecimiento desde el 1 de enero al 13,28%. El resto del sector siguió esta línea con pérdidas 4,56% para Endesa, que pierde ya un 5,16% en 2013; del 3,35% para Iberdrola, que vio cómo su crecimiento en el año se daba la vuelta hasta ceder un 0,59% o del 1,55% para ACS, que aún así conserva un alza del 9,54% en el año. Solo Abengoa, recientemente sustituida en el Ibex por Ebro Foods, lograba esquivar el descalabro y se anotaba un alza del 1,24%, que limitó su rebaja del año al 18,44%.

El efecto para el sector eléctrico tuvo además su réplica para sus acreedores financieros cotizados (ver despiece) con lo que el efecto dominó continuó con la banca, con caídas del 3,37% para Bankinter, del 3,03% para Sabadell o del 2,72% para Popular, que terminaron de arrastrar al resto del selectivo español. El Ibex 35 acabó cediendo un 2,32% para situarse en los 7.844,7 puntos, perdiendo de nuevo la cota de los 8.000 que recuperó brevemente el jueves. En la semana, la Bolsa española terminó dejándose un 0,30%. El desequilibrio se transmitió también levemente al perfil de riesgo soberano del país, elevando la prima hasta los 325 puntos básicos frente a los 320 de la sesión anterior.

“Parece que el mercado estaba descontando una aportación mayor por parte del Estado. Porque al final la parte que asume el Gobierno caerá en los distribuidores, las renovables y los consumidores”, apunta Nuria Álvarez, de Renta 4.

Tras meses de negociaciones entre los ministerios de Industria y Hacienda, el viernes se conoció finalmente la parte de la tarta eléctrica que será asumida por el Estado para reducir el llamado déficit de tarifa. Es decir, el desequilibrio que arroja el sistema electrico porque los ingresos, vía tarifas que pagan los ususarios, no cubren los costes del sistema. Serán finalmente 900 millones de euros a cargo de los Presupuestos Generales de Estado (PGE) de 2014. Menos de la mitad de los alrededor de 2.000 millones que deseaba Industria y también menos que los 1.800 millones de la partida de costes extrapeninsulares (lo que cuesta llevar la luz a las islas, Ceuta y Melilla).

Las compañías eléctricas (Endesa, Iberdrola, Gas Natural, HC y E.ON) y las tres grandes empresas de las renovables tendrán que afrontar un recorte de 2.700 millones, una proporción similar para cada uno de los dos grupos.

“Falta el desglose. Aunque con los aproximadamente 1.400 millones que le toca a las empresas del régimen ordinario ya podemos echar cuentas: 750 por distribución, 200 por transporte y 400 en concepto de capacidad”, apunta David Navarro, gestor de renta variable de Inversis Banco.

Dentro del cajón de la capacidad, hay que tener en cuenta que la reforma también abre la puerta a cerrar o hibernar centrales de ciclo combinado, que debido a la crisis de demanda apenas funcionan al 10% de su capacidad. Este detalle ha pesado mucho en el desplome del viernes de Gas Natural (-8%). “Le afecta el recorte por transporte y tambien por capacidad, lo que según nuestros cálculos supone el 15% de su beneficos de aquí a 2015”, pronostica Navarro. Iberdrola y Endesa, por su parte, verán afectados un 8% de sus beneficios en el mismo plazo, y Red Eléctrica (propiedad del Estado en un 20%) otro 15%, siempre según los cálculos de Inversis.

Al final, el plan del Gobierno consiste en tratar de paliar con estas medidas los 4.500 millones de déficit tarifario que se generarían en el ejercicio 2013 con el objetivo de que la deuda acumulada, situada en el entorno de los 26.000 millones no siga creciendo año a año. Por el contrario, este ingente montante iría reduciéndose muy paulatinamente con una parte de la factura mensual que paga el cliente particular. Este encajará otros 900 millones a través de un alza del 3,2% en la factura.

El método, sin embargo, no parece haber terminado de convencer, o de ser comprendido, en los mercados. “La percepción es que la reforma es negativa, porque aparte del impacto directo para el sector, lo que valora el mercado es la inseguridad jurídica que genera en el marco legal de las energías, en el sector utilities en España”, explica Soledad Pellón, analista de IG Markets, quien desarrolla que “no parece que el déficit de tarifa vaya a resolverse con esta reforma” y se da la sensación de que “el Gobierno va a dar una nueva vuelta de tuerca el año que viene”. “Eso hace a estas compañías poco atractivas, y va a complicar mucho la captación de nuevos inversores, especialmente extranjeros”, resume la analista, quien prevé “cierta presión bajista en los próximos meses” para el conjunto del sector eléctrico cotizado.

Una impresión similar tiene Luis Padrón, analista de Ahorro Corporación, firma que mantiene en infraponderar al sector y aconseja derivar la inversión a compañías con mejor posición defensiva, “como las gasísticas, que tienen un déficit de tarifa muy inferior al de las eléctricas”. “El efecto será malo, el impacto parece superior al inicialmente esperado por parte de las cotizadas lo cual se reflejará en el resultado de las compañías y debería descontarse negativamente en las cotizaciones”, avanza.

El impacto sobre las fotovoltaicas amenaza con extenderse a la banca acreedora

El sector de las compañías fotovoltaicas, hasta hace unos años una de las grandes apuestas en el campo de la energías limpias del país, reaccionó furibundo el viernes ante los nuevos ajustes aprobados por el Gobierno. Estas medidas unidas a las adoptadas en el pasado, reducen “hasta el 40% los ingresos que se esperaban recibir al acometer inversiones”, denunciaba su patronal mediante un comunicado de prensa.

“El boom de este modelo surgió en 2007”, explica Tomás Díaz, director de comunicación de la Unión Española Fotovoltaica (Unef). “Se invirtieron 28.000 millones de euros en compañías fotovoltaicas. Había 140 megavatios instalados y se pasó a 4.600 megavatios”, explica, gracias al apoyo del sector financiero español, que concedió cuantiosos créditos con amortizaciones a 10 o 15 años, “por lo que está todo por amortizar”. “El modelo elegido fue un project finance, es decir, que si la instalación genera 100, al banco le das 80 y te quedabas 20 para operaciones, nóminas, etc. Entonces te dicen que la instalación no da 100, sino 70 pero el banco te sigue reclamando 80”, ilustra sobre la retirada de las primas para fotovoltaicas que adoptó el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. La situación obligó a las fotovoltaicas a poner dinero de su bolsillo para cubrir los créditos y terminar refinanciando estos en multitud de casos. Ahora, con 19.000 millones de deuda pendiente con la banca, según estimaciones del sector financiero, los nuevos recortes impuestos con la reforma eléctrica prometen derivar en un nuevo aluvión de refinanciaciones.

Una segunda derivada de esta situación es el efecto contagio que puede extenderse desde la fotovoltaicas a las entidades financieras, potenciado además por el hecho de que se trata de pequeñas compañías que no cotizan pero cuyos acreedores si están expuestos al parqué.

“Atendiendo a la crítica situación de sector, será muy difícil que este nuevo recorte no tenga un fuerte impacto sobre las entidades financiadoras de los 4.600 megavatios fotovoltaicos conectados, cuya inmensa mayoría está pendiente de amortizar”, advierte la nota remitida el viernes por la patronal del sector. El problema no es baladí, y desde el sector financiero admiten que la amenaza ha sido objeto de conversaciones con el Banco de España en los últimos tiempos.

El analista de ATL Capital también apunta a la percepción de inseguridad jurídica por parte de los mercados como una importante causa del golpe en Bolsa. “Si han empezado con las empresas del ramo eléctrico, por qué no van a ir luego a por otros secotres regulados, como las telecomunicaciones”. Esta es la explicación que da Cantos ante el contraste entre el Eurostoxx, que cayó un 0,24% el viernes, y el Ibex, que cedió un 2,32%. “Hay miedo a España”, continúa, “y no debería ser así porque, al fin y al cabo esta es una medida positiva para atajar el déficit fiscal”, concluye. El argumento de déficit fue la lanza utilizada por Hacienda para recortar casi 2.000 millones su aportación al sistema eléctrico. España tiene marcado bajar hasta 5,8% desde el 6,5% este año según el calendario establecido por Bruselas.

Los cábalas de cuál será el descuento que sufrirán las empresas pasa por el cambio de modelo de retribución que contempla la reforma. A partir de ahora para el pago por la distribución se establece una rentabilidad del interés del bono español a 10 años, lo que se traduce en un 6,5% de acuerdo a las expectativas del Gobierno sobre el comportamiento de la deuda soberana. También cambia el sistema de remuneración para las renovables. Se acaba con el sistema de subvenciones, que tenía como criterio los niveles de producción, y a cambio se opta por garantizar una rentabilidad sobre las inversiones. En concreto, el interés del bono más 300 puntos básicos: un 7,5% según las previsiones del Ejecutivo.

La presión sobre la deuda española ha disminuido considerablemente con respecto a las cotas de vértigo de hace apenas un año. “A pesar de la mejora, el escenario en el corto y medio plazo va a seguir tensionado. Existen aún incertidumbres en la zona euro, la mensajes contradictorios de la Reserva Federal de EE UU y el ligero frenazo de las economías emergentes no hacen presagiar que la rentabiliadad del bono baje mucho del entorno del 4,7% actual”, estima José Luís Martinez Campuzano, estratega de Citi en España. De momento, las principales compañías del sector energético, Gas Natural, Endesa, Iberdrola, Red Eléctrica, Enagas y Acciona perdieron cerca de 3.800 millones de capitalización el viernes.

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