La City

Portugal comprende

Después de tres años de crisis y recortes, Portugal se muestra ya acostumbrado a convivir con jornadas de protesta como la huelga general de ayer, de desigual incidencia, sin que el país parezca alterar su ritmo habitual. Amas de casa, comerciantes, contables o empleados del sector turístico coincidían ayer en mostrar, sobre todo, comprensión ante los motivos del cuarto paro general en dos años de Gobierno conservador. Pero algunos no ocultaron el escepticismo ante los posibles resultados de la movilización. “A pesar de haber venido a trabajar, defiendo que la huelga sirve para reivindicar nuestros derechos. Pero pienso que esta no va a tener mucha influencia, ya se vio en anteriores ocasiones que no cambia nada”, argumentaba Ricardo Montero, empleado de banca

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