Entrevista a Antonio Amorim, presidente de la empresa Corchera Grupo Amorin

“El corcho obtuvo beneficios récord en 2012”

Antonio Amorim, presidente de la empresa corchera Grupo Amorim.
Antonio Amorim, presidente de la empresa corchera Grupo Amorim.

Es el cuarto Amorim desde 1870 que asume el negocio familiar, el corcho, en un país donde el alcornoque es casi un icono nacional. Portugal es el primer productor y esta familia, uno de sus actores clave. Con el 35% del mercado mundial, la compañía es cinco veces mayor que la segunda del sector, en un mercado muy atomizado, con más de 250 empresas en ese país. Complemento indiscutible del vino durante generaciones, el corcho empieza a abrirse a otras perspectivas tras el batacazo de la última década por el auge de los tapones sintéticos. El susto –ha perdido el 30% de cuota de mercado– ha espabilado a esta actividad tradicional apegada a la tierra, con el desarrollo de nuevas aplicaciones. La compañía colabora con la NASA por la excelente calidad del corcho como aislante. Decoración, diseño y construcción son parte del futuro de la industria.

Pregunta. En plena crisis, el corcho es uno de los pocos sectores que no destruye empleo. Y su materia prima es un árbol que necesita 40 años para dar un producto de buena calidad. ¿Van ustedes a contracorriente?
Respuesta. En estos últimos 10 años ha pasado algo muy interesante en nuestra actividad. La compra de stock y el proceso de transformación se ha deslocalizado desde los grandes centros industriales urbanos del norte de Portugal hacia las zonas de producción para ahorrar costes de transporte y por la disponibilidad de mano de obra cualificada, conocedora del mundo del corcho en estas zonas.
El nuestro debe de ser uno de los empleos mejor remunerados del mundo agrícola. Por el descorche, un operario gana entre 70 y 80 euros diarios. Es un empleo estacional, que dura tres meses. Hace 10 años trabajaba sobre todo gente mayor, pero hoy estamos viendo a muchos jóvenes por la situación de desempleo que tenemos en Portugal.

“El descorche es uno de los empleos mejor remunerados del mundo agrícola”


P. ¿Crean empleo?
R. No podemos hablar de creación de empleo sino de poca destrucción. La transformación del corcho siempre se hará en el sur. La industria siempre estará en la península Ibérica, donde está el 80% de la materia prima del mundo, los alcornocales. Lo importante es crear demanda en el mercado para dar mayor valor al corcho.

P. El sector ha sufrido estos últimos años por la irrupción de los tapones sintéticos. ¿Cómo están ahora?

“Nuestro reto es elevar su uso en decoración, muebles, aislamiento, pavimentos o en cohetes de la NASA ”

R. En el enfrentamiento del corcho con los cierres alternativos se ha demostrado que el tapón de plástico está en clara pérdida de mercado. Es muy difícil sacarlo de la botella; la gente dice que rompe su sacacorchos con este tipo de cierres. Además, se están dando problemas de oxidación del vino al cabo de algunos meses y, por último, el plástico es un producto sin alma, sin historia, sin sex appeal, tampoco puede dar un argumento al mundo del vino para vender sus productos. El corcho gana cuota de mercado desde hace tres o cuatro años.


P. El sector del plástico dice que el corcho no es seguro porque altera el olor y sabor del vino. ¿Tiene razón?
R. Sí, pero hemos invertido mucho en investigación para saber dónde se formaba el TCA (tricloroanisol que modifica las características organolépticas), desde el alcornoque hasta la línea de embotellado, y atacarlo con tecnología, lo que ha generado un desarrollo técnico completamente distinto en los últimos 10 años, tras el cual el corcho ha pasado de ser un producto visto como un problema [al poder cambiar su olor y sabor] a otro que aporta valor al vino.


P. ¿Cuánto ha perdido el negocio del corcho respecto al plástico?
R. Un 30% de cuota de mercado. Durante 10 años no hemos ganado dinero y hemos perdido, pero en 2010, 2011 y 2012 hemos recuperado. Hoy el corcho crece más que la industria del vino. Amorim obtuvo en 2012 los mejores resultados de su historia, con 534 millones de euros de cifra de negocio y un beneficio neto de 31 millones de euros.


P. ¿Qué ha proporcionado esos resultados?
R Un mercado del vino que empieza a recuperarse, las nuevas aplicaciones del corcho y las exportaciones hacia países fuera de Europa. Por primera vez Estados Unidos se ha convertido en nuestro primer mercado. Históricamente había sido Francia.


P. ¿La crisis ha favorecido que las bodegas se adapten a los tapones sintéticos, más baratos?
R. El plástico sigue en el mercado por seis o siete bodegas en Estados Unidos que lo ofrecen por cuestiones económicas, pero creo que en España la gente tiene claro que si le das a elegir, prefiere un tapón natural a uno de plástico. La percepción del corcho se asocia a un vino de calidad. No digo que España o Francia estén retrasadas, sino que tienen sus vinos muy segmentados. En el nuevo mundo no es así.

P. ¿Los países emergentes son ahora el mercado del corcho?
R. Los mercados emergentes están demostrando una gran dinámica en el aumento de consumo de vino. América, China, Rusia y Brasil están compensando la caída del consumo en España, Francia, Italia y Portugal.

P. ¿Qué piden al vino los consumidores en estos países?
R. Para ellos el vino es tinto con tapón de corcho. Pero no es solo el vino como producto sino un acto de cultura. Si tienes una botella con tapón de rosca, estás cortando parte de la emoción de este acto cultural y de forma de vida que representa el corcho.


P. ¿Imitan un estilo de vida?
R. Sin ninguna duda.


P. ¿Cuál es el peso de España para Amorim?
R. Para nosotros hay un mercado de corcho ibérico. El 60% del corcho que utilizamos viene de Portugal y el 35% de España. Tenemos cuatro grandes fábricas de preparación y almacenamiento en Extremadura y Andalucía, y dos plantas en Cataluña. España es al mismo tiempo fuente de materia prima y un mercado importante para alimentación, aislamiento y, sobre todo, tapones de corcho.
Ahora estamos desarrollando un proyecto en una zona de Cataluña para utilizar 50.000 hectáreas de alcornocales que no están en uso. El problema es que esta área se ha convertido en un bosque por no explotarla. Su valor patrimonial es bajo y el riesgo de incendio, muy importante, porque está completamente abandonada. Nuestro plan es dar una expresión distinta a la producción de corcho en una zona donde tenemos fábricas. Es un plan a largo plazo en el que trabajamos desde hace tres años con las autoridades locales.


P. Amorim es la mayor empresa de corcho del mundo. ¿Por dónde irá el futuro del sector?
R. El tapón representa el 60% de nuestra actividad. El primer reto es darle credibilidad no solo para los grandes vinos, sino también en aquellos más competitivos. Después, hacer crecer el uso del corcho en decoración y en construcción con nuevos diseños. Por último, desarrollar nuevas aplicaciones para crear materiales.

La materia prima no se compra por cantidad. El criterio es la calidad”

“El corcho obtuvo beneficios récord en 2012”

Pasan 25 años hasta que el alcornoque se desprende de una corteza de calidad. Pero esa primera entrega aún no está lista para vestir los mejores vinos. Solo a sus 40 años de edad el árbol está maduro y regala corcho de excelente calidad. “El corcho no se paga por cantidad sino por calidad. Eso es lo que diferencia a un propietario forestal de otro. Y es muy importante, porque permite vender tapones para vinos mejores. Por ello, hacer cierres de plástico no estará jamás en nuestra visión”, comenta Amorim.


Portugal tiene la mayor superficie de alcornocales del mundo y es el primer exportador mundial de corcho extraído de este árbol que solo crece en los países del sur del mediterráneo. La compañía se ha asociado a varias universidades portuguesas para estudiar el genoma de esta especie vegetal –“hasta ahora nunca se había hecho”– con el objetivo de conocerla mejor y estudiar la posibilidad de acortar el ciclo de crecimiento del árbol en el futuro.

Aunque aún hoy el vino representa el 70% de la actividad corchera, el sector se está diversificando hacia nuevos usos en movilidad, decoración y construcción.

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