El FMI dice que los emergentes han pasado a ser la preocupación de los mercados

Japón toma la delantera a China y pone en vilo a las Bolsas

La volatilidad se adueña del Nikkei, que acumula un alza del 20% en lo que va de año

El Han Seng de Hong Kong ha caído, en cambio, cerca de un 8%

En Europa, las dudas se cuelan un día sí otro también en los parqués

Un hombre camina junto al logotipo de la bolsa de Tokio en el parqué de Tokio (Japón).
Un hombre camina junto al logotipo de la bolsa de Tokio en el parqué de Tokio (Japón). EFE

Los dos gigantes asiáticos caminan en direcciones opuestas. Mientras Japón supera expectativas y tira del carro de la recuperación mundial (junto a Estados Unidos), la salud de la economía china defrauda al mercado. Los inversores se debaten últimamente entre la reactivación más rápida de lo esperado de la economía japonesa, fruto de las agresivas medidas de estímulo del Banco de Japón (BOJ), y las señales de debilidad que muestra uno de los grandes países emergentes.

Y las Bolsas así lo reflejan. La volatilidad se ha adueñado del índice Nikkei de la Bolsa de Tokio, que en la sesión de hoy ha caído un 6,4%, aunque en lo que va de año sube cerca de un 20%. El Han Seng de Hong Kong ha caído, en cambio, cerca de un 8% desde enero. Por su parte, el Dow Jones de Wall Street acumula una revalorización del 14%. Y en Europa, las dudas se cuelan día sí día también en los parqués.

José Luís Martínez Campuzano, estratega de Citi en España, comenta que el menor dimamismo de la economía china “ya está afectando a los mercados. Si a eso le unes el debate alemán y el giro progresivo que se espera en la política de la Reserva Federal (Fed), está todo dispuesto para unos mercados inestables a corto plazo”.

Daniel Álvarez, analista de XTB, sostiene que “a nivel mundial las Bolsas están dopadas por las medidas expansivas de la Fed y sobre todo del BOJ. Pero las expectativas puestas en la economía china son muy altas porque en el pico de la crisis era la que daba las buenas noticias. Así que si no cumple, defrauda”.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha confirmado recientemente el diagnóstico: Japón y Estados Unidos pisan el acelerador mientras China parece agotar su potencial. Tras la última oleada de datos macroeconómicos, los expertos se han visto obligados a recortar sus pronósticos para el PIB de China en 2013 hasta el 7,5%, una meta que incluso peligra si prosigue el declive en los próximos meses. Las exportaciones, uno de los motores de crecimiento de Pekín, registraron un drástico desplome en mayo, al crecer a un ritmo del 1% frente a un esperado 7,4%. Asimismo, las importaciones cayeron un 0,3% cuando se preveía un aumento del 6,6%. Y las decepciones no terminan ahí. El Índice de Precios al Consumo (IPC) se sitúa por debajo de lo esperado, en el 2,1%; la producción industrial baja al 9,2% desde el 9,3%; la inversión se modera dos décimas, hasta el 20,4%, y las ventas minoristas están estables.

Así las cosas, el propio Fondo Monetario Internacional (FMI) ha llegado a decir que “la preocupación del mercado ha pasado de la crisis del euro a los países emergentes”. Los indicadores de la OCDE anticipan también una desaceleración de India, lo que aumenta la inquietud en los mercados.

Miguel Paz, director de gestión de Unicorp Patrimonio, señala que “mientras Europa, EE UU y Japón sí que reaccionan con compras al llegar a soportes, en el caso de los emergentes preocupa cómo se está perdiendo incluso la directriz alcista iniciada en marzo de 2009”. Y añade: “estamos ante unas jornadas clave para los mercados emergentes. Si en los próximos días no se producen entradas de dinero en estos mercados, podrían arrastrar a la baja al resto de plazas bursátiles”.

La otra cara de la moneda, Japón, acaba de revisar al alza su PIB con un crecimiento anual del 4,1% frente al 3,5% anteriormente previsto. En sus proyecciones, el Banco de Japón (BOJ) sostiene la mejora de la producción y las exportaciones, alentadas sobre todo por la depreciación de la divisa, el yen. El superávit de cuenta corriente de abril fue de 750.000 millones de yenes, más del doble que la estimación de 320.000 millones. Y la confianza consumidora de mayo ha rebasado las previsiones al situarse en 45,7 frente al anterior dato de 44,7.

Pero son los estímulos del BOJ y el ambicioso programa del primer ministro Shinzo Abe los que tiran de la economía japonesa. “Han favorecido una depreciación del yen y unos datos sólidos en el corto plazo que han situado al país nipón en la delantera de la batalla por el comercio internacional”, afirma Álvarez. “Pero está por ver si Japón sostiene su crecimiento a medio-largo plazo porque si no todo lo que ha subido su renta variable y todo lo que ha caído el yen se perderá y también perderá su posición de fuerza respecto a China”, apunta.

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