¿Qué hará el BCE?

Qué armas puede usar Draghi (si quiere) para rescatar la economía

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi.
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi.

Nada más llegar a la cúpula del poder del Banco Central, en noviembre de 2011, Draghi puso en marcha todo un paquete de medidas intrépidas (para el clásico anquilosamiento de la institución) y además contrarias a los deseos del Bundesbank y de Angela Merkel. De entrada, rebajó los tipos, y desde entonces los ha ido recortando hasta situarlos en su mínimo histórico, el 0,5%, frente al 1,5% en el que los había dejado su antecesor Jean-Claude Trichet justo antes de abandonar el cargo.

Draghi desafió a la gran Alemania y pergeño una suerte de quantitative easing (QE) a la europea con el que bombeó liquidez a precio de saldo para la banca a un plazo larguísimo (tres años). Inyectó en el sistema alrededor de un billón de euros al sistema con esta fórmula. Por si fuera poco, tiene en el cajón un plan de compra de deuda a corto y medio plazo (OMT, de acuerdo a sus siglas en inglés) para ayudar a los miembros del club del euro que así lo soliciten. Eso sí, no ha tenido que ponerlo en práctica. Italia y España, los países con más papeletas de solicitarlo, se han apañado sin el rescate.

Todos los esfuerzos del BCE, sin embargo, han sido en balde para el tejido productivo. El crédito continúa sin llegar a la economía real pese al excedente de liquidez del sistema financiero. A cierre del martes, las entidades bancarias de la zona euro tenían a salvo en el Banco Central unos 388.000 millones de euros, sumando el importe depositado en la cuenta tesorera –el saldo que tienen que mantener en el BCE para cumplir con el coeficiente de caja del 1%– y en la facilidad de depósito.

Draghi efectuará hoy otra aparición estelar a partir de las 14.30 (hora española) y aunque los mercados tienen las expectativas bajas, el BCE cuenta con munición que aún no ha utilizado. Bank of America Merrill Lynch (BofA) habla incluso de “bazucas”: “Podría actuar de nuevo sobre el precio del dinero, penalizar la liquidez de la facilidad de depósito, relajar las exigencias de los colaterales para acudir a la ventanilla del BCE, ampliar el vencimiento de las megasubastas de liquidez o incluso comprar bonos de titulizaciones (ABS)”.

Los expertos de BofA desconfían, sin embargo, de que Mario Draghi se atreva a utilizar estas armas… Al menos, de momento. “Creemos que el BCE actuará con cautela, tratará de tranquilizar a los mercados con su mantra habitual de que ‘todas las opciones siguen abiertas’, dejando la puerta abierta a rebajar el precio del dinero en 25 puntos básicos más en el verano […]”, aseguran.

En Barclays Capital son de la misma opinión. El BCE arrastrará los pies para no disgustar a Alemania pero al mismo tiempo indicará que todo está a debate. Especialmente, si no ve peligro en la evolución de la inflación (que no los verá, según Barclays) o detecta riesgos en el crecimiento (algo bastante probable, de acuerdo a la entidad británica).

Eso sí, la posibilidad de que Draghi rebaje los tipos de interés es baja. Solo dos economistas del consenso de 56 recopilado por Bloomberg prevén que los recorte al 0,25% desde el 0,50% actual. Morgan Stanley es una de esas dos casas de análisis, y el experto Jonathan Answorth lo pone negro sobre blanco en un informe: “Esperamos un recorte de 25 puntos básicos [...], aunque no creemos que ponga en negativo el tipo de interés de la facilidad de depósito”. Esto ocurrirá, según Morgan Stanley, pero advierte que la decisión se materializará a partir de julio. Una parte de los expertos considera que el BCE rebajará las previsiones económicas: una caída del PIB del 0,5% en en 2013 y una recuperación del 1% en 2014. Así lo avisa Morgan Stanley, que agrega que la caída del precio del crudo bajará las expectativas de inflación, ahora en el 1,6% para este año y en el 1,3% para el próximo.

 

El problema son las titulizaciones

José María Valle y Marisa Mazo, de Ahorro Corporación, señalan que potenciar el uso de las titulizaciones como colateral o comprarlas directamente serían las medidas más efectivas para que el crédito llegue a la economía real. Las entidades tendría un incentivo para conceder créditos a las empresas que, una vez titulizados, sean descontados ante el BCE. Por ejemplo, una pyme alemana consigue crédito por un importe de 250.000 euros a un interés del 4,4%, mientras que una española debe pagar el 5,62%, según explicaba recientemente el presidente de Banco Popular, Ángel Ron.

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