Según los principales indicadores adelantados

Las cifras de la industria y el transporte apuntan que la crisis toca fondo

La oferta de plazas de las aéreas para el verano aumenta un 10% anual

La producción del sector manufacturero atisba la estabilización

Dos operarios trabajan en una cadena de montaje. EFEArchivo
Dos operarios trabajan en una cadena de montaje. EFE/Archivo EFE

La economía española encara esa fase en la que unos indicadores empiezan a decir que la recesión ha tocado suelo y otros todavía muestran lo contrario. En parte es normal porque va a depender de qué magnitudes midan y, sobre todo, a qué periodo temporal se refieran. CincoDías ha analizado los principales datos disponibles hasta ahora y así ocurre.

El sector industrial es la gran esperanza de la economía española, no solo como motor de crecimiento, sino como verdadero recambio al modelo productivo anterior, demasiado dependiente de todo lo relacionado con el mercado inmobiliario. Pues bien, según los 100 principales indicadores coyunturales de la economía española que analiza Funcas, la mejoría más clara se atisba en el sector manufacturero, donde pese a que el indicador PMI que elabora Markit se mantiene por debajo de los 50 puntos, acaba de registrar en mayo la menor caída mensual en dos años y con 48,1 puntos se acerca a ese límite que separa la contracción del crecimiento.

Markit elabora mensualmente índices que miden las compras de los directivos de distintas industrias, lo que sirve como baremo para conocer la evolución que seguirán en los próximos meses. Mañana viernes se conocerá el dato de la producción industrial que elabora el INE correspondiente a abril, pero lo cierto es que en marzo disminuyó ya solo un 0,6%, frente a una caída del 6,9% del mes anterior, ambas tasas corregidas del efecto calendario. Y Economía destaca la mejora experimentada por la cifra de negocios de industria a comienzos de año.

Las cifras de la industria y el transporte apuntan que la crisis toca fondo

La cartera de pedidos, una de las magnitudes que mejor mide el corto y medio plazo, ya que según sea el volumen de encargos así ajustan las plantas su producción, también comienza a registrar síntomas de mejora tras los fuertes descensos de la segunda mitad de 2012.

Y dentro de la industria, el sector de la automoción es uno de los que acaba de dar ciertas esperanzas. Las cifras de matriculaciones de vehículos correspondientes a mayo son un claro ejemplo de cómo es posible que convivan datos positivos con otros aún negativos. Mientras las ventas a empresas y alquiladores continuaron desplomándose y acumulan retrocesos del 20%, el plan de ayudas PIVE hizo que las compras de particulares aumentaran un 14%.

Estabilización

Representa el segundo mes consecutivo de alzas en el mercado de particulares, algo que no sucedía desde 2010. Así, entre abril y mayo se vendieron 63.635 vehículos a este segmento, un 20% más respecto a 2012. Sin dejar este sector, otro de los datos recientemente publicado que insinúa un cambio de tendencia es el referido al consumo de combustibles. La demanda de carburantes de automoción se incrementó un 0,6% en abril, lo que supone el primer avance interanual en cinco años.

Se trata de un dato importante si se confirma su tendencia al alza porque este gasto fue uno de los primeros que se contrajo cuando estalló la crisis y podría convertirse, por tanto, en un claro síntoma de incremento de la actividad (por el peso que en las cifras tiene el transporte de mercancías por carretera) o de cambio en el comportamiento de los hogares (los conductores utilizan su coche a principios de mes, pero según avanzan las semanas, las carreteras detectan un notable descenso del tráfico).

De hecho, el consumo de carburantes acumula un descenso del 22,7% entre abril de 2008 y abril de 2012, con una contracción del 30% para la gasolina y del 22% para el gasóleo, que ya representa al 88% del parque de automóviles que se desplaza por las carreteras españolas. Habrá que esperar, por tanto, para ver si es meramente coyuntural o consolida su estabilización.

Pero si hay un indicador adelantado por excelencia, uno de los más valorados por los expertos en análisis macroeconómico es el transporte de viajeros en avión. Fuentes del Ministerio de Fomento confirman que a falta de cifras definitivas, se observa una fuerte desaceleración en la caída de tráficos que venía registrando AENA, por lo que el volumen de viajeros de mayo podría haber disminuido por debajo del 3% cuando venía haciéndolo a tasas del 8%.

Además, la oferta de plazas que han puesto a disposición las compañías aéreas de cara al próximo verano aumenta un 10% anual y en lo que va de año más de medio centenar de rutas nuevas han sido ya operadas en cerca de 20 aeropuertos de la red de AENA.

En ferrocarriles, se mantienen estables pese a la crisis los volúmenes de mercancías trasnportados por Renfe, aunque suben medidos en tonelada-kilómetro debido al creciente peso de las exportaciones. En alta velocidad la rebaja de tarifas ha propiciado que se recuperen las cifras anteriores al descenso de 2012. Los puertos, exponentes de la buena salud del sector exterior, continúan marcando saldos récord. Desde Economía destacan también la leve mejora habida en la matriculación de vehículos de carga o las exportaciones de bienes en volumen.

En el lado más negativo de la balanza continúa situándose el sector de la construcción. Su indicador adelantado clave, el consumo de cemento, sigue cayendo a tasas de dos dígitos, aunque la producción de la construcción en marzo registró un esperanzador aumento del 0,6% anual. Y el director general de la patronal de los fabricantes de bienes de equipo Sercobe, Antonio Garcíapons, resume a la perfección la doble coyuntura de la economía española: “seguimos creciendo de cara al exterior, frente a la atonía de la demanda interna”.

Quizás por esa dicotomía sea tan difícil de concluir si todos estos indicadores apuntan a la recuperación o son meros termómetros coyunturales. La mayor parte de los analistas consultados lo tiene claro: “tocamos fondo, pero aún tardaremos en saber hasta cuándo y esa es la clave, el periodo de purga que deberá atravesar la economía española hasta que la actividad se recupere”.

Muchos apuestan por la segunda mitad de 2014 como el momento en el que todos los indicadores irán en la misma dirección, “si todo va bien” y esa muletilla pasa, cómo no, por que fluya el crédito.

Será clave lo que ocurra con la renta disponible de los hogares

En enero pasado los mercados financieros empezaron a cambiar su percepción de España y, en parte, se desató una leve euforia que se tradujo en la relajación de la prima de riesgo en torno a los 300 puntos, un nivel considerado alarmante en otros tiempos. Entonces, muchos se preguntaron ¿y cómo afecta a la economía real la reducción de la prima de riesgo? “También la reestructuración financiera iba a lograr que el crédito volviera a fluir a empresas y familias y todavía hoy se sigue a la espera de que fructifiquen los últimos acuerdos firmados con la banca y de que el BCE ponga en marcha su plan de actuación”, señalan los expertos.

Pero si hay una medida que sí será determinante para el comportamiento futuro de los hogares, uno de los pilares del consumo y, por ende, de la economía española, esa es la evolución de la renta disponible. Medida como la renta salarial, unida a la evolución del empleo menos los impuestos y el efecto de la inflación, esta variable sigue hoy en tasas negativas. La subida salarial media en convenio apenas es ya del 0,6%, la destrucción del empleo en el régimen general todavía registra tasas del 4,2% y la inflación media es hasta mayo del 2,2%. Sin embargo, a partir de septiembre, cuando se cumple un año de la última gran subida de impuestos y si la inflación continúa moderándose, la merma de renta disponible será cada vez menor. Ese será un punto de inflexión importante porque mientras la industria tiene capacidad para comenzar a crecer por el tirón del sector exterior y el empleo arrojará cifras positivas por el componente estacional que tiene el turismo y la hostelería, el consumo no arrancará hasta que el horizonte de ingresos de los hogares se despeje y para eso aún queda un trecho.

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