Secretos de Despacho

La elegancia creativa y estratégica de Dommo

Agustín Vivancos trabaja en un escogido espacio cercano al Retiro

La elegancia creativa y estratégica de Dommo

Será uno de los asistentes al festival de publicidad El Sol, que hasta este sábado se celebra, por segundo año consecutivo, en Bilbao. Un certamen que considera uno de los mejores escaparates creativos que existe hoy día en España. “Y que me encantaría ganar alguna vez”, asegura Agustín Vivancos (San Carlos de la Rápita, Tarragona, 40 años), consejero delegado de Dommo, una agencia que creó en 2004 junto a sus socios,José MaríaPrieto y Marta Lluciá. Tienen repartidas las tareas: el primero lidera la estrategia, el segundo atiende a los clientes y la tercera se ocupa de la dirección creativa ejecutiva.

Dommo, advierte Vivancos desde su luminoso despacho, es una agencia de ideas que nace con la intención de hacer las cosas simples y reivindicar lo básico. O lo que es lo mismo, “la construcción de una relación a largo plazo entre el consumidor y las marcas”.

Cuenta con una plantilla compuesta por 45 profesionales y entre su clientela se encuentran compañías como Alfa Romeo, Lancia, Shiseido, Sanitas, Yoigo, Ikea o Cash Converters. También ha trabajado para Mini, Fiat 500, Universal Music, Springfield, Citifinancial, Multiópticas o Seguros Pelayo. Su filosofía de trabajo gira en torno al factor wow, lo que quiere decir que pone el foco en el entendimiento con el consumidor, sin olvidar la creatividad y una estrategia basada en plataformas de comunicación que conectan con la gente a largo plazo.

Además de trabajar estrechamente para sus clientes, Dommo cuenta con diferentes proyectos que completan y enriquecen el trabajo de la agencia y, por tanto, su experiencia para desarrollar campañas que lleguen al consumidor.

Mudarse al barrio de los Jerónimos de Madrid hizo que la agencia de publicidad triplicara sus ingresos

A pesar de que su historia es reciente, saben lo que es el crecimiento de dos dígitos. Desde2004 a2008, recuerda Vivancos, la agencia crecía cerca de un 25% al año. “En 2009 nos dimos un batacazo y ahora estamos encantados porque la empresa va bien”. Entre las lecciones aprendidas por este ejecutivo en los últimos años hay una que tiene siempre presente: “Los clientes son menos fieles y trabajan por proyecto, no miran ya el largo plazo”.

La trayectoria de Agustín Vivancos poco tiene que ver con la de un creativo al uso. En su currículo destaca que ha creado tres startups, tras licenciarse en Administración de Empresas en Oxford, estudios que completó con un curso de posgrado en el IE Business School. Inició su carrera en Procter & Gamble, ha sido director de Imán06 e Imán07 y es miembro institucional del Club de Creativos y miembro fundador de la junta de Agencias de España. “Procedo del mundo estratégico, pero nos apetecía crear estrategias dentro del sector de la comunicación, reforzadas con creatividad”. Asegura que dentro de la industria de la publicidad tanto él como sus socios se sienten outsiders. “Es un ambiente muy cerrado, pero a nosotros nos encanta estar en él. Y ganar El Sol o el festival de Cannes”. Entre sus sueños, confiesa (en su mesa tiene el libro Advertising from the ‘Mad Men’ Era), está recuperar la magia del sector.

De esta crisis ha aprendido que los clientes son cada vez menos fieles y que trabajan por proyecto

“Nacimos en una época de reinvención, somos una agencia de ideas y al principio no nos entendía nadie, éramos de 360 grados. Hacemos plataformas de comunicación y no campañas, que son cortoplacistas y efímeras”, explica, apoyado en su amplia mesa de trabajo, que también hace la función de servir de soporte de reuniones.

Defiende la idea de que la creatividad está en todos los rincones, en todas las áreas, y que los profesionales más creativos son los financieros. Y no entiende la creatividad sin más.

Una pared en la que escribir

Que la oficina de Dommo esté situada en el barrio de los Jerónimos de Madrid no es casualidad. Es una estrategia. Durante dos años estuvieron ubicados en un loft en la localidad de San Sebastián de los Reyes, “y no era lo mismo, hay que estar en el corazón de la ciudad”. La mudanza a este elegante barrio les supuso, según confiesa, multiplicar por tres los ingresos. “De facturar un millón pasamos a los tres millones. Lo importante es creer que puedes conseguir las cosas”.

El despacho que ocupa lo ha decorado personalmente y ha buscado ante todo la funcionalidad, por ejemplo destaca una pared con una pintura especial donde se puede escribir. Enfrente tiene una televisión conectada al ordenador, una estantería con trofeos, premios y placas con reconocimientos diversos, así como algunos cascos de moto. Repartidas por varias esquinas, pero escrupulosamente ordenadas, tiene su colección de revistas (Monocle, Harvard, Contagious...), de las que confiesa ser devoto. Asegura que también es un fanático del orden y que le pone nervioso acumular papel, “soy todo lo contrario de mi socio José María Prieto”.

Aficionado a la gastronomía, anota todos los restaurantes que no debe perderse durante su estancia en Bilbao. Y cuenta con su propio restaurante privado dentro de la agencia, la Dommo Kitchen, creado solo para anunciantes, para que la creatividad se contagie también a través de los fogones. En Dommo se comparten recetas y consejos culinarios.

Entre sus objetos preferidos hay una selección de recuerdos comprados en la tienda parisina Colette, pero elige, ya que le acompañan desde hace tiempo, una pareja de monos-tarjeteros que le regaló su mujer, Beatriz.

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