Editorial

Más automóvil ‘made in Spain’

El espaldarazo dado a la industria del automóvil la pasada semana por el presidente del Gobierno, en el marco del Salón Internacional del Barcelona, es la respuesta obligada a un sector básico para la economía española, que está superando con solvencia los avatares de la crisis, durante la que ha renovado su apuesta por España y que figura a la cabeza de la recuperación con su demostrada competitividad. Los grandes fabricantes internacionales instalados en España y el poderoso sector nacional de componentes conforman un conjunto complementario para afrontar el futuro con seguridad. La gasolina para ello son los planes de inversión por más de 5.000 millones aprobados por la industria en los dos últimos años, de la mano de acuerdos con las plantillas y a los que previsiblemente se sumarán en breve nuevos proyectos. Frente a un mercado interior al ralentí, que solo da ligeras señales de recuperación y que se está refugiando en parte en los vehículos usados, la fuerza del sector de automoción español es su extraordinaria potencia exportadora, no en vano es el primer capítulo en las ventas de España al exterior. Y aquí sí hay un despejado horizonte: el parque automovilístico mundial crecerá un 34% para 2020, hasta 1.200 millones de vehículos. Ahí es donde hay que estar.

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