Tribuna

¿Sufre su empresa hurtos internos?

La primera misión del detective ante la investigación de hurto empresarial es verificar la veracidad de los indicios de fraude facilitados por las compañías. Generalmente, esta comprobación es realizada por el detective a través de cámaras ocultas, seguimiento e infiltración en organizaciones. En este artículo, nos centraremos en el trabajo de infiltración del detective privado en las organizaciones.

El término infiltración implica la utilización de una persona cuya función es la de ganarse la confianza de aquellos que poseen la información buscada. En este caso, la misión del detective privado es la de investigar un posible hecho ilícito que determine la existencia de robos en la compañía. Estas acciones pueden realizarse de forma esporádica por alguno de los trabajadores internos que, en algunas ocasiones, puede llevar a cabo con ayuda de personal externo.

Los detectives son una herramienta clave en la comprobación de estos engaños, que siempre han de contar con la colaboración de los responsables de las empresas. Sin embargo, no nos podemos olvidar de que trabajan para garantizar la tranquilidad del cliente, es decir, de las organizaciones. En las investigaciones de infiltración suele ser el director de seguridad de la compañía afectada el que lleva a cabo o del que depende la contratación del detective.

En este sentido, en este tipo de investigaciones no hay ningún sector exento, aunque adquiere mayor demanda en el del almacenaje y la distribución.

Entre las causas que llevan a las compañías a contratar los servicios de los detectives privados se encuentra el elevado nivel de pérdidas económicas que generan por el extravío de productos. En muchas ocasiones, muchas empresas llegan a detectar hasta más de 100.000 euros cuando deciden contratar a estos profesionales.

Para proporcionar confianza a las compañías, el detective privado debe infiltrarse dentro de éstas y convertirse en los ojos del cliente. De esta forma, observará todo lo que acontece en el día a día de la cadena de producción y almacenaje -si, por ejemplo, nos centramos en el ámbito del almacenaje y la distribución-. Esto será de gran ayuda porque, por un lado, permitirá a la compañía discriminar y determinar dónde se producen los errores, mientras que, de forma paralela, permitirá al detective descubrir e imputar la trama de aquellos empleados que están en connivencia para cometer los robos.

El trabajo de infiltración realizado por el detective suele ser uno de los que más se alargar en el tiempo. De hecho, la duración aproximada en este tipo de investigaciones es de seis meses a un año. Esto se debe a la necesidad de llegar a conocer el funcionamiento de la empresa donde comienza a trabajar, además de ganarse la confianza de los nuevos compañeros, analizar la información obtenida, así como descubrir la trama que genera los robos.

Hay que destacar que los robos y hurtos en las organizaciones no solo afectan a material físico. La sustracción puede ser también de información relevante y de alta confidencialidad. Para la investigación de este tipo de casos, el detective lleva a cabo un seguimiento, en ocasiones algo complejo, porque hay que descubrir qué tipo de vida lleva el trabajador, con quién se reúne, si tiene vínculos con la competencia y, en ocasiones, se completa, para finalizar, con un análisis forense del portátil corporativo. Este tipo de investigación es muy interesante para las compañías, pues permite determinar por qué un departamento disminuye sus ventas, la relación con sus clientes, los problemas con proveedores o por qué hay cuentas de las que la empresa es proveedora que ya no quieren trabajar con ella. Las ventajas para la organización sobre estas investigaciones son la limpieza y la recuperación tanto de la imagen, como su nivel de ventas.
Para que la averiguación llevada a cabo por el detective sea un éxito, las pruebas recopiladas deben ser aquellas que involucren a los empleados en el robo. Es en este momento cuando éstas deben ser puestas en conocimiento de las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado, porque supone la comisión de un hecho delictivo y por ley los detectives privados están obligados a poner en conocimiento de la Policía y de la Guardia Civil este tipo de hechos.

En definitiva, el ahorro conseguido por las empresas con la contratación de un detective privado es muy elevado. Se consiguen eliminar las pérdidas de material y los empleados corruptos.

José María Alonso es director de Operaciones de Zenit Detectives

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