El viernes se reunieron ejecutivos del grupo con representantes de Deutsche Bank y Royal

Ejecutivos de Pescanova piden oxígeno a la banca acreedora

Ejecutivos de Pescanova reconocieron el viernes tener deuda no contabilizada

La compañía solicitó acuerdos para no instar el concurso de las filiales en el extranjero

Admitió una deuda con bancos de 3.173 millones

Rebajaron la previsión de Ebitda del grupo para este año hasta los 139 millones

El presidente de Pescanova, Manuel Fernández de Sousa.
El presidente de Pescanova, Manuel Fernández de Sousa.

Al día siguiente de que el juez del concurso de Pescanova dictara la suspensión de las facultades del consejo de administración de la compañía, ejecutivos del grupo (directores financieros y asesores legales) se reunieron, el viernes pasado, con representantes de dos de sus acreedores, Deutsche Bank y Royal Bank of Scotland.

En esa reunión, de acuerdo a fuentes financieras, se ofrecieron datos actualizados de deuda, se reconoció la existencia de deuda no contabilizada y se transmitió a la banca la necesidad de que las entidades aportaran “financiación de circulante adicional para poder continuar operando”.

La multinacional gallega solicitó en esa misma reunión la creación de un nuevo comité de seguimiento. A principios de marzo, cuando se comenzaron a conocer las informaciones sobre la situación crítica de Pescanova, representantes de las 45 entidades acreedoras crearon un grupo de seguimiento para negociar con la compañía; este comité se disolvió cuando la empresa solicitó concurso de acreedores. Los representantes de los bancos se comprometieron a valorar la petición pero advirtieron de que sería “imprescindible” contar con un asesor legal y otro financiero.

Los directivos de Pescanova mostraron a los representantes de los bancos un mapa de deuda, no auditado, según el cual la deuda neta a 31 de marzo de la multinacional gallega asciende a 3.173 millones de euros.

El último dato oficial de deuda de Pescanova es el que la compañía informó con motivo de sus resultados hasta septiembre de 2012, comunicados a la CNMV, 1.522 millones de euros. Esta semana el grupo, en el recurso presentado a la decisión del juez de suspender las facultades de administración del consejo, se ha referido a “un pasivo global” de 3.000 millones de euros.


Sabadell, primer acreedor
Según las fuentes financieras consultadas, Pescanova informó el viernes de que 1.939 millones de euros de deuda se encuentran en la matriz; 397 millones en filiales españolas y 668 millones en filliales extranjeras. La deuda de las filiales, en su mayor parte, está garantizada por la matriz. Además informaron de la existencia de bonos por valor de 369 millones de euros habiendo 200 millones en depósitos que garantizan parte de la deuda.


Los principales acreedores bancarios del grupo son: Sabadell (222,2 millones de euros); Popular (165,5 millones); NCG (161,6 millones); Caixabank (157,4 millones); Deutsche Bank (130,7 millones); Caixa Geral (130,4 millones); Bankia (126,9 millones); UBI Banca (126,8 millones); Liberbank (97,3 millones) y Commerzbank (96,3 millones).


La compañía aseguró a los representantes de las entidades financieras que las diferencias entre la deuda publicada hasta ahora y la real se debe a que la deuda en filiales no habían quedado dentro del perímetro de consolidación y a que incluso existía “deuda que no se había contabilizado”.
Pescanova también requirió a los bancos la creación de un stand still para asegurar la actividad de las filiales en el extranjero. Esta figura supone un pacto con las entidades para evitar que los acreedores bancarios insten el concurso de las empresas de Pescanova en el extranjero.

Rebaja su previsión de ebitda en 2013 a 139 millones

Pescanova prevé alcanzar este año un ebitda de 139 millones de euros, según los datos aportados el viernes por la compañía a representantes de bancos acreedores. Anteriormente el grupo preveía un ebitda este año de 180 millones, aproximadamente.


El grupo presidido por Manuel Fernández Sousa, que todavía no ha presentado los resultados anuales de 2012, informó con motivo de sus resultados hasta septiembre del pasado año, de registrar, a esa fecha, un ebitda de 127 millones de euros. En 2011 el ebitda de Pescanova fue de 184 millones.


La compañía reconocía a septiembre de 2012 un pasivo a corto plazo de 756 millones y a largo plazo de 766 millones (1.522 millones de euros en total). La empresa informó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores el 28 de febrero de que no formulaba las cuentas anuales y un día después de que solicitaba amparo concursal.

Deloitte desembarca hoy en Chapela

La consultora Deloitte, designada por la CNMV como administrador concursal de Pescanova, iniciará hoy los trabajos de gestión en el grupo gallego con sede en Chapela (Pontevedra).

Pescanova envió esta semana un escrito al juez advirtiendo de que Deloitte hasta el 2 de mayo “no llevará a cabo ninguna actuación, lo que supone de hecho que durante prácticamente una semana la compañía se encuentre sin gestión ni dirección efectiva, ausente de toma de decisiones que resultan absolutamente esenciales para el mantenimiento de la actividad”.


El juez del concurso de Pescanova, Roberto de la Cruz, del mercantil número uno de Pontevedra, dictó un auto el pasado jueves en el que declaraba el concurso de Pescanova y en el que suspendía las facultades de administración del consejo, incluyendo las de su presidente Manuel Fernández Sousa. El magistrado indicaba que que mantener las facultades “del deudor debe conducir a una situación de difícil gobernabilidad”.


Pescanova ha recurrido el auto del juez advirtiendo de que la suspensión de dichas facultades llevará a la compañía a la liquidación. La compañía cuestiona que una firma de auditoría pueda gestionar el “día a día” así como negociar, en exclusiva, con las entidades financieras los acuerdos que se hayan de alcanzar para la continuidad de la actividad empresarial de las filiales.
Desde Grupo Damm, segundo mayor accionista de Pescanova con el 6,2% del capital, se ha indicado que se desmarcan de los últimos comunicados de Pescanova por no representar la voluntad del consejo de administración y únicamente, dicen, la del presidente de la compañía.


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