Tribuna

Lentejas los viernes

Amanece el viernes 26 de abril, que es el gran día señalado para que hable la esfinge de Mariano Rajoy o mejor sus intérpretes la vicepresidenta para todo, Soraya Sáenz de Santamaría, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, y el ministro de Economía para Europa, Luís de Guindos. Se ha creado una grande expectación porque al fin hoy conoceremos las nuevas decisiones del Gobierno que van a sacarnos del pozo. Pero el menú serán lentejas como el del hidalgo descrito por Cervantes en el primer párrafo de Don Quijote: “una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos.

 Para saber de qué lentejas hablamos, recordemos que el Consejo Europeo aprobó el 10 de julio de 2012 unas recomendaciones sobre el Programa Nacional de Reformas de España entre las que figuran la toma de medidas adicionales para liberalizar los servicios profesionales, incluidas las profesiones altamente reguladas como, por ejemplo, los ingenieros, notarios, registradores de la propiedad y representantes legales. También dictaminó el Consejo sobre el Programa de Estabilidad de España para el periodo 2012-2015. Además, en respuesta a la solicitud de ayuda financiera presentada por el Gobierno para la reestructuración del sector bancario, el Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera fijó sus condiciones en un Memorando of Understanding on Financial Sector Policy Conditionality, conocido como MoU, fechado el 20 de julio de ese mismo año. De modo que el Gobierno asumía el compromiso de cumplir las recomendaciones que había establecido el Consejo Europeo diez días antes.

Así que en la comparecencia de este mediodía, para dar cuenta de lo acordado por el Consejo de Ministros, nos van a contar las novedades en el capítulo de las Recomendaciones sobre las Reformas y en el del Programa de Estabilidad, para cuyo cumplimiento en materia de déficit la Unión Europea nos concede una prórroga de dos años, a la vista de la desviación que presentan las cuentas del 2012 y de los datos disponibles del primer trimestre. Porque ayer mismo los datos de la Encuesta de Población Activa reflejaban un incremento en las cifras de desempleados de 237.000 y elevaban el total a 6.202.700 lo que representa una tasa del 27,16 de la población activa con la menor cifra de ocupados en los diez últimos años. De modo que seguimos de récord en récord hasta la victoria final porque las autoridades recomiendan no dejarse confundir y proceder a un examen más perspicaz de las cifras que indague en las tendencias y repare en que la destrucción de empleo en el primer trimestre del pasado año fue mayor, lo que indicaría una desaceleración de esas pérdidas. Claro que también sucede que estas consideraciones sobre la aceleración operan sobre un resto de personas con empleo que cada vez es menor, lo cual dificulta que se mantenga una velocidad constante en el aumento, en cifras absolutas, de los que se añaden al paro.

Cantábamos de pequeños “No hay novedad señora Baronesa” en versión castellanizada de la francesa Tout va trés bien Madame la Marquise. En esa línea, el Gobierno sigue impasible el ademán, convencido de que no sabemos apreciar el bien que se nos hace. Su gran triunfo es que después de casi año y medio en el poder la prima de riesgo ha vuelto al punto en que la dejó el presidente Zapatero. Debemos ser pacientes porque todo indica que en la segunda legislatura (2015-2019) Mariano Rajoy podría dejar las cifras de paro como se las encontró en noviembre de 2011 a consecuencia del desastre socialista. Se sabía que la credibilidad y la predecibilidad eran los dos déficits que desdecían de la consideración internacional de España y que ese aporte facilitado por el gobierno del PP sería el que nos sacaría del rincón de la historia. No era fácil pero emprendieron la tarea. Primero, aplazaron la presentación de los presupuestos para que Javier Arenas pudiera liberar Andalucía del yugo socialista, luego ayudaron con sus incomprensiones a desencadenar los afanes secesionistas de Cataluña y en todo momento dejaron que Bárcenas y otros escándalos cundieran sin responder con ejemplaridad. Así hemos conseguido pasar el mensaje conveniente, mientras exhibimos el proyecto de Ley de Transparencia. Atentos.

Miguel Ángel Aguilar es periodista

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