El Foco

Rejuvenecimiento energético

El autor alaba las medidas del Gobierno del Partido Popular, que tratan de acercar económicamente a España a una Europa que debe afrontar los desafíos del envejecimiento y la dependencia energética.

En junio de 2014 elegiremos a nuestros representantes en el Parlamento Europeo que, a su vez, deberán ratificar –con posterioridad a las negociaciones entre los líderes de los 27 Estados miembros de la UE– al presidente y a los otros 26 comisarios de la Comisión Europea (CE). El mayor mercado común mundial (con 500 millones de habitantes) se jugará, en el transcurso del mandato del próximo Parlamento Europeo y Comisión, su relevancia económica y política. Se han cumplido 50 años de la creación de la Política Agrícola Común (PAC), que ha evitado una mayor despoblación del medio rural y aumentado las rentas de los agricultores europeos. En noviembre celebraremos el vigésimo aniversario de la entrada en vigor del Tratado de Maastricht, que fijó la hoja de ruta para la Unión Económica y Monetaria (UEM) y el euro. A pesar de las turbulencias que ha padecido la moneda única desde 2010, continúa siendo la segunda divisa mundial (el 25% de las reservas mundiales) y la moneda que comparten 17 Estados de la UE y 332 millones de habitantes.

Los 60 años de integración europea no deben restar empeño a la necesidad de una mayor unión económica

El largo camino recorrido durante 60 años de integración europea no debe restar empeño a la necesidad de ahondar en una mayor integración económica y enfrentarse a los desafíos planteados por el envejecimiento de la población y la dependencia de energía exterior. Necesitamos una verdadera unión económica porque la UEM no se complementó con una unión fiscal y bancaria y los Estados de la eurozona incumplieron sistemáticamente los límites de déficit y deuda establecidos por el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Con las elecciones generales alemanas a la vuelta de la esquina, deberemos aguardar a la formación del nuevo Gobierno en Berlín para conseguir una mayor concreción sobre los mecanismos de actuación del supervisor bancario único, del fondo de garantía de depósitos europeo y de una mayor armonización de los tipos impositivos a nivel europeo. Los sermones del vicepresidente de la CE, Olli Rehn, son desagradables habida cuenta del sacrificio que está realizando la sociedad española. Pero la CE otorgará más tiempo a España para cumplir el compromiso de reducción de déficit, ya recortado del 8,9% heredado del Gobierno socialista a finales de 2011 al 6,7%.

"La generación de empleo será escasa en los próximos meses, pero la reforma laboral dará sus frutos"

El programa de compra de bonos del BCE, los esfuerzos reformistas en España e Italia y el mantenimiento de políticas monetarias expansivas por parte de los principales bancos centrales del mundo deberían permitirnos superar sin excesivos sobresaltos los meses restantes hasta las elecciones alemanas. La prima de riesgo no supera los 340 puntos y el bono a 10 años se sitúa en el 4,6%, lejos del 7% que alcanzó en el verano de 2012. Lamentablemente la generación de empleo será escasa en los próximos meses. Pero la reforma laboral dará frutos cuando la coyuntura sea más favorable. El ajuste salarial, mayor flexibilidad en las modalidades de contratación, libertad en la negociación de los convenios colectivos y en la fijación de la jornada y condiciones laborales nos permitieron registrar en 2012 el mayor aumento de nuestras exportaciones desde 1971 y triplicar nuestro superávit comercial con la eurozona. Los incentivos fiscales para fomentar la contratación de jóvenes, el trabajo a tiempo parcial, compatibilizar cobro de pensión y media jornada, capitalización de la subvención del desempleo y otros alicientes a la contratación surtirán efecto cuando aumente el crédito a las empresas. En 15 meses el Gobierno del Partido Popular ha acometido una reforma laboral valiente, saneado un sistema financiero sobredimensionado, simplificado el calendario de festivos, eliminado trabas a la apertura de comercios y creación de empresas, recortado prestaciones sanitarias abusivas (turismo sanitario, inflación de recetas), tramitado una ley de transparencia y buen gobierno sin parangón en Europa, elaborado una reforma para modernizar nuestro sistema penal, disminuido subvenciones improductivas a partidos, sindicatos y fundaciones, aprobado los presupuestos más austeros de la democracia, encauzado el déficit tarifario y aprobado un plan integral de vivienda y suelo.

Muchos sectores se rebelan porque el paro se mantiene en cotas inaceptables y porque semejante programa de modernización y liberalización exige mucha paciencia, pedagogía y comprensión del grado de anquilosamiento al que habíamos llegado. El Gobierno mantiene su calendario de reformas y Rajoy anunciará un nuevo paquete de medidas en breve.

Hay que inculcar en los jóvenes la formación continua, el emprendimiento y la movilidad geográfica

Europa debe además abordar dos grandes desafíos: el demográfico y el energético. El 19% de la población española es mayor de 65 años, y el 5% supera los 80. Según el INE, en 2030 el segmento de población mayor de 65 años alcanzará el 19,4%, y en 2050, el 30%. En 2060, el 30% de la población europea tendrá también más de 65 años. Pero el porcentaje de población en edad de trabajar disminuirá del 67% al 56%, lo que equivaldrá a pasar de cuatro a dos personas en edad de trabajar por cada jubilado. Por ello son imprescindibles todas las medidas que fomenten un incremento de la tasa de empleo, que en España ha descendido al 60%. Pero también es fundamental un cambio de mentalidad. A las jóvenes generaciones hay que inculcarles la importancia de la formación continua, la capacidad emprendedora y la movilidad laboral geográfica.

El panorama energético no es más halagüeño. EE UU puede conseguir su independencia energética en la próxima década si continua apostando por el gas de esquisto (shale gas), que ya genera el 20% de su gas natural, y prosigue con la exploración y extracción del petróleo de esquisto y petróleo y gas de formaciones compactas. EE UU posee más de la mitad del total de reservas mundiales de petróleo de esquisto. Canadá, Australia, Argentina y Sudáfrica también apuestan por los hidrocarburos no convencionales. La UE, por su parte, importa el 54% de la energía que consume (y España el 76%). No superamos la división sobre la conveniencia de la energía nuclear, con 12 Estados miembros favorables y el resto contrarios (y solo cuatro centrales en construcción). Tampoco contamos con un marco regulatorio que aliente la inversión en hidrocarburos no convencionales.

La UE es aún la mayor economía mundial y la mayor potencia importadora y exportadora. Pero si no desarrollamos una gobernanza económica y abordamos nuestros desafíos demográficos y energéticos, en pocas décadas nos asemejaremos a un majestuoso pero envejecido palacio barroco o neoclásico que visitarán las clases medias emergentes y servirá de recuerdo de nuestra gloria pasada.

Alexandre Muns Rubiol es profesor de l´Escola Superior de Comerç Internacional, Universitat Pompeu Fabra.

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