El sector reducirá su capacidad un 35% en total, según Nin

Los bancos se apoyarán en el ahorro de costes para volver a ser rentables

Santander prevé pérdida de cuota en depósitos en la banca nacionalizada

Juan María Nin, consejero delegado de Caixabank.
Juan María Nin, consejero delegado de Caixabank.

El sector financiero español ha completado casi en su totalidad el duro proceso de saneamiento con el que purgar los excesos de la burbuja inmobiliaria. O al menos es el escenario que contemplan los principales ejecutivos de la denominada banca sana, que no ha requerido ayudas públicas. Encajado el golpe –que va a suponer un esfuerzo total en saneamientos al conjunto del sistema equivalente al 25% del PIB, según apuntó ayer el consejero delegado de Santander, Alfredo Sáenz– llega el momento de planificar cómo volver a ganar dinero y ser rentables. Y en un entorno de cruda debilidad económica y mínimos márgenes de negocio, el esfuerzo en ahorro de costes va a seguir siendo una tónica común al sector con la que enderezar la cuenta de resultados.

El consejero delegado de CaixaBank, Juan María Nin, avanzó ayer que la capacidad instalada del sector financiero español ha disminuido en un 25%, pero “todavía es necesario un mayor esfuerzo de costes para recuperar la rentabilidad”, que el banquero cifró en hasta 10 puntos porcentuales más. Su estimación coincide con la que maneja la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), cuyo director general, José María Méndez, también avanzó ayer en el foro bancario organizado por ABC y Deloitte que la presente crisis supondrá un ajuste total del 35% en número de empleados y oficinas bancarias, un proceso del que ya se habría cubierto un 20,5% del total en red de sucursales y un 19% en recorte de plantilla.

El recorte de gasto es un desafío especialmente relevante para CaixaBank, que ha apostado por las compras en su estrategia de crecimiento, hasta lograr una cuota de mercado media del 15% que “en un mercado muy mermado” no habría sido posible únicamente a golpe de crecimiento orgánico, según explicó Nin. CaixaBank se ha hecho en los tres últimos años con Caixa Girona, Bankpyme, Banca Cívica y Banco de Valencia. Estas dos últimas compras, y en especial la de Cívica, son las que han determinado el salto de tamaño del grupo y las que ahora plantean un objetivo de sinergias de costes para finales de 2014 de un total de 625 millones de euros, de los que 540 millones corresponden a la integración de Cívica y 85 millones, a la de Banco de Valencia. CaixaBank tiene previsto concluir la integración tecnológica de esta última entidad en julio.

Alfredo Sáenz, consejero delegado de Santander, recordó que el grupo tiene por delante la integración de Santander y Banesto, decidida para optimizar al máximo la actividad de banca comercial en España, a la vista de los débiles volúmenes de negocio que impone la crisis. El ejecutivo insistió también en que, una vez completado el esfuerzo en saneamientos, es el momento de iniciar un nuevo ciclo, esta vez de crecimiento de beneficios. Así, el banco ha realizado en los últimos cuatro años provisiones por 60.000 millones de euros, ha reforzado su ratio de capital básico en 20.000 millones y ha reducido la brecha entre créditos y depósitos en 130.000 millones de euros, en línea con el desapalancamiento del sector. “Estamos cerca del final del proceso”, declaró ayer Sáenz, que auguró que el banco espera ahora “una fuerte recuperación de los resultados para los próximos tres o cuatro años”.

Cuotas de mercado

El ahorro de costes será uno de los pilares de la gestión de los bancos españoles, después de haber saneado los balances. El otro frente estará en el crecimiento del negocio y, en un entorno aún de débil demanda de crédito y fuerte ahorro de las economías familiares, el recurso es la captación de negocio de la competencia. “El sistema financiero deberá seguir ajustando los precios de los créditos y los depósitos y reduciendo los costes”, apuntó Sáenz, quien añadió que en los próximos años se mantendrá la tendencia por la que la banca sana, que no ha necesitado ayudas públicas, seguirá ganando cuota de mercado a la banca nacionalizada, concentrada en reducir red y balance. “La rentabilidad es el gran reto del sector. No es bueno un sistema financiero sano y no rentable”, puntualizó Nin.

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