Editorial

Llega un nuevo paradigma empresarial

La larga travesía del desierto de que constituye la crisis económica es, paradójicamente, un manantial de ideas. Los empresarios han tenido que superar un lustro de actividad anémica y de sequía financiera, pero esa estrechez ha supuesto a la vez una fuente de optimización en los procesos y en los balances de las empresas. Cierto que muchos se han quedado en el camino, y con ello una parte importante de la fuerza laboral, y que otros están en periodo de supervivencia. Pero igualmente es verdad que la mayoría de las empresas que han remontado la crisis va a acometer su salida con mayores fortalezas de las que tenían cuando empezó esta. Los duros ajustes aplicados han de servir para tomar impulso. Solo así estarán en disposición de atacar nuevos mercados en condiciones de competir, desde el primer momento, en ese futuro de recuperación que ya se atisba para finales de este año.

La clave de este nuevo paradigma empresarial con que abordar los retos del futuro va a estar en el “optimismo inteligente” a la hora de emprender negocios. Y esto incluye una reactivación de los valores que llevan de la mano la responsabilidad social y la ética empresarial, es decir, el buen gobierno, como una de las herramientas básicas para obtener ventajas competitivas sostenibles.

Esta misma semana, en la décima edición del Hoy es Marketing, de ESIC, y en presencia de muchos de los empresarios y directivos más importantes del país, se ha puesto de manifiesto que esta no es una época de cambios, sino que es un cambio de época. Y en esta el factor que más va a contribuir será la aplicación de nuevos procesos y tecnologías aún impensadas. Pero sobre todo ello va a estar el talento de las personas.

Los empresarios, las empresas y sus marcas han perdido la confianza de muchos clientes. Y su recuperación es crítica para recomponer el lazo entre los consumidores y las compañías. Si hace tres lustros eran consideradas fiables el 52% de las marcas, hoy ese porcentaje ha caído hasta menos del 22%, mientras el 70% confían en las sugerencias de otros consumidores. Esto indica que en ese nuevo paradigma, la interactividad es primordial. Solo aquellas compañías que lo entiendan, y se den cuenta de que las redes sociales han establecido un nuevo diálogo entre las empresas y los consumidores, afrontan el futuro con garantías.

La potenciación de la marca de un país pasa esencialmente por la potenciación de sus empresas. Solo en esa compatibilidad, y con la excelencia como bandera, se lograrán los mejores objetivos. Lo dejó claro Pablo Isla, quien desde la cúpula del contrastado éxito de la multinacional que preside lanzó un reto de compromiso válido siempre para cualquier empresa: “Inditex tiene mucho que mejorar”.

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