Advierte que la crisis financiera puede hacerse crónica

FMI: El "círculo virtuoso" del anuncio de compra de bonos del BCE pierde fuerza

La situación de los bancos de la periferia del euro lastra su capacidad para apoyar la recuperación

La incertidumbre política en Italia podría complicar la activación del programa de Draghi

La directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde.
La directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde. EFE

El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió hoy que el “círculo virtuoso” generado por el anuncio del Banco Central Europeo (BCE) en septiembre pasado de un programa de compra de bonos “ilimitado” en caso necesario se ha “ralentizado”.

“Aunque los inversores y funcionarios parecen cómodos con que el programa del BCE se mantenga con carácter virtual, esta dinámica podría cambiar”, aseguró el organismo internacional en su informe de Estabilidad Financiera Global. El Fondo apuntó que la situación política podría complicar la implementación del programa y puso como ejemplo “la actual incertidumbre sobre el resultado de las elecciones en Italia”.

El anuncio el pasado mes de septiembre por parte del presidente del BCE, Mario Draghi, de su disposición a poner en práctica, de ser necesario, un programa de compra sin límites de bonos soberanos logró reducir notablemente las tensiones financieras en la zona euro.

El informe del Fondo también hace referencia al controvertido programa de rescate financiero de Chipre, que en un principio incluía quitas para los pequeños ahorradores (con depósitos de hasta 100.000 euros), punto que luego fue eliminado.

“El potencial de contagio de los acontecimientos en Chipre es un importante recordatorio de la fragilidad de la confianza de los mercados”, destacó el organismo internacional. Precisó que en este caso los efectos han sido “limitados”, y se han concentrado en los países con mayor vinculación directa con Chipre, como Grecia, Rusia y Eslovenia.

No obstante, los técnicos del FMI aseguraron que lo sucedido en Chipre “reafirma la necesidad de llevar a cabo un progreso sostenido hacia la unión bancaria europea, especialmente en lo que se refiere a un supervisor, una institución de resolución bancaria y un esquema de garantía de depósitos común”.

Riesgo de una crisis financiera "crónica"

La demora en la aplicación de soluciones a los desafíos a medio plazo planteados a la economía podría llevar la crisis financiera a una nueva fase “más crónica” caracterizada por el deterioro de las condiciones y episodios recurrentes de inestabilidad, según ha advertido el Fondo Monetario Internacional (FMI).

“La crisis financiera mundial podría entrar en una fase más crónica caracterizada por un deterioro de las condiciones financieras y por episodios recurrentes de inestabilidad financiera”, señala la institución en el primer capítulo de su 'Informe de estabilidad financiera global'.

No obstante, el FMI destaca que el efecto combinado de los mayores compromisos políticos y de los estímulos monetarios han permitido atenuar los riesgos más agudos en los mercados.

De hecho, en el caso de la zona euro, el informe del FMI aprecia una “considerable disminución” de los riesgos agudos para la estabilidad, aunque advierte de que “muchos bancos en la periferia de la zona euro” afrontan problemas relacionados con los altos costes de financiación, el deterioro de la calidad de los activos y la escasa rentabilidad.

De este modo, el informe señala que, mientras en EEUU el proceso de saneamiento “prácticamente se ha completado”, ciertos bancos europeos necesitan “redoblar los esfuerzos”.“En particular, los bancos en la periferia de la zona euro se enfrentan a desafíos considerables que disminuyen su capacidad para apoyar la recuperación económica”, añade.

La institución dirigida por Christine Lagarde apunta que las empresas de la periferia del euro se ven asimismo afectadas directamente por la debilidad de los balances de la banca, así como por las dificultades inherentes al ciclo económico y a su propio sobreendeudamiento, para el que recomienda combinar la venta de activos con recortes del dividendo o la inversión.

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