Editorial

Buen gobierno en la CEOE

CEOE está llevando a cabo una profunda reforma estatutaria que limitará a dos los mandatos del presidente, es decir, a ocho años. Entre sus objetivos está el muy loable, y ojalá que cunda, de financiarse solo con las cuotas de los asociados. También incluye un proyecto de código ético y de buen gobierno que trata el caso de los miembros afectados por procesos judiciales –uno de los problemas más graves que ha tenido que afrontar en su última época–. Si se tratara del presidente, este deberá someterse a votación si lo pide el 25% de la junta directiva, y dejará el cargo si lo requiere una mayoría simple. También se expulsará a personas o empresas que tengan “sentencias importantes” en contra en casos como fraude. Por lo demás, este código ético incluye en sus 16 folios aspectos como la prohibición de pagar sobornos o a partidos políticos y mantener unas relaciones con terceros con los principios de publicidad, concurrencia, transparencia, imparcialidad y objetividad. Es decir, lo que debe contemplar en su funcionamiento cualquier organización, pero que CEOE aún no ha puesto negro sobre blanco. De ahí situaciones como las vividas los últimos tiempos por la patronal, seriamente desgastada por episodios protagonizados por algunos de sus exdirigentes.

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