Editorial

Movimientos corporativos

La larga y dura crisis, que ha llevado a muchas economías a la recesión, ha tenido una de sus manifestaciones más crudas en la paralización de las operaciones corporativas, que son una de las manifestaciones más claras de la vitalidad económica. Salvo las obligadas por reestructuraciones sectoriales, o las impulsadas por políticas de salvamento, las empresas han tenido que poner todo su esfuerzo en duros ajustes más orientados a la misma supervivencia que al ataque a por nuevos mercados. Pero los tiempos empiezan a cambiar. En los últimos meses se vienen dando a conocer proyectos de fusiones y adquisiciones a nivel internacional que sugieren el fin del ciclo de estancamiento corporativo. Solo ayer, como ejemplo, se han conocido la macrooferta de la estadounidense DISH Networks por la operadora Sprint Nextel –que ya negociaba su venta a la japonesa Softbank–; la autorización de Bruselas a la también estadounidense Liberty Global para que compre la británica Virgin Media, en otra operación gigantesca, o la posibilidad de que CVC esté interesado por la casa británica de apuestas Betfair. A la vez, Ford y General Motors han acordado fabricar conjuntamente cajas de cambio de nueva generación. Una reactivación de movimientos que no son caos aislados y significa que la actividad de los grandes grupos se despierta.

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