Tendrá que pagarlo de forma retroactiva si vuelve a funcionar
Operarios de la central nuclear de Garoña, cerrada desde diciembre.
Operarios de la central nuclear de Garoña, cerrada desde diciembre.

Industria dificulta el arranque de Garoña con el nuevo impuesto nuclear

La central se paró en diciembre para no pagar

Una orden ministerial desarrolla el gravamen

Nuclenor insiste en la inviabilidad de la planta

La central nuclear de Santa María de Garoña está parada desde el pasado mes de diciembre por decisión de su propietaria, Nuclenor, sociedad que comparten al 50% Endesa e Iberdrola. A finales de dicho mes, Nuclenor decidió extraer provisionalmente las barras de uranio del reactor de la planta con el fin de librarse del pago del nuevo impuesto sobre la producción de combustible nuclear gastado y residuos radiactivos incluido en la ley de medidas fiscales a la energía del 27 de diciembre, que entró en vigor el 1 de enero.

 La empresa justificó su decisión en que no le compensaba pagar el nuevo tributo ante el probable cierre definitivo de la planta previsto para el mes de julio. Aunque el Gobierno de Mariano Rajoy anuló el decreto de clausura aprobado por Zapatero, las empresas se han negado a solicitar la prórroga alegando que los nuevos impuestos (además de los propiamente nucleares, otro del 7% a los ingresos por generación eléctrica) no la hacen rentable. “Y ahora, menos”, según fuentes empresariales.

En su tramitación parlamentaria, el el proyecto de ley de medidas fiscales señalaba que el hecho imponible del impuesto a las centrales sería el “combustible nuclear irradiado”, por lo que se pagaría el gravamen en el momento de extracción de las barras de combustible, pero desde el 1 de enero, fecha en que entró en vigor.

Sin embargo, una modificación posterior del proyecto aclaró que la “base imponible” serían los kilos de metal pesado (uranio y plutonio) contenidos en el combustible nuclear producido en el periodo impositivo y el que durante dicho periodo “se extraiga definitivamente del reactor” (concretamente, se pagarian 2.190 euros por cada kilo de metal).

Por tanto, las plantas atómicas deben pagar por el material irradiado en el momento de ser extraido, aunque la irradiación se haya producido en los años anteriores a la creación del impuesto.

Una orden del Ministerio de Industria publicada en el BOE el sábado pasado por la que se aprobaba el modelo para el pago trimestral de este impuesto y el de otro más que grava el almacenamiento de residuos radiactivos, dejó claro, por si había alguna duda, que se pagaría por todo el material contaminado en el momento de su extracción definitiva.

Fuentes del sector aseguran que las empresas abrigaban esperanzas de que el departamento que dirige José Manuel Soria corrigiese de alguna manera lo que consideran “una medida retroactiva” que afecta a todo el parque nuclear. Más aún a la vista del conflicto generado en torno al futuro de Garoña y de que el Gobierno no deja de pregonar su apuesta por la energía nuclear.

Pero, en puridad, resultaba imposible que la orden ministerial corrigiese a la ley, que solo puede desarrollar reglamentariamente. Por tanto, la maniobra por la que Nuclenor pretendía librarse del tributo, solo le resultará útil si Garoña no vuelve a funcionar, de lo contrario, tendrá que pagar como el resto de las plantas por todo el material irradiado en las barras que en estos momentos están depositadas en las piscinas a medio gastar.

En cualquier caso, y teniendo en cuenta que el futuro de Garoña depende de decisiones políticas (más exactamente, de que el Gobierno admita las peticiones de Endesa e Iberdrola), lo cierto es que esta retroactividad “supone una vuelta de tuerca más a la inviabilidad económica de la central” de la que se lamentan ambas eléctricas. Estas niegan que existan negociaciones con Industria sobre Garoña, aunque sí reconocen que el ministerio ha recibido propuestas para una solución pactada.

Según la orden ministrial publicada el sábado, las centrales nucleares deberán pagar el nuevo impuesto sobre el combustible gastado y el de residuos radiactivos en los primeros 20 días de cada trimestre.

 

Antonio Cornadó ocupa la presidencia del Foro Nuclear

Antonio Cornadó, presidente del Foro Nuclear.
Antonio Cornadó, presidente del Foro Nuclear.

Antonio Cornadó tomó ayer posesión de su cargo de presidente del Foro Nuclear, para el que fue nombrado la semana pasada por la asamblea de dicha asociación. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra, compaginará su cargo con el de diirector de Comunicación y Relaciones Institucionales de Nuclenor, propietaria de Garoña.

En su intervención en la toma de posesión, Cornadó ha agradecido la labor realizada por María Teresa Domínguez en los últimos cinco años, haciendo frente a importante retos que se han producido en el conjunto del sector nuclear nacional e internacional durante este periodo.

El nuevo presidente del Foro Nuclear subrayó la necesidad de continuar por la senda emprendida por el lobby en los últimos años y de atender al conjunto de la industria nuclear, ya que se trata de un sector” indispensable, muy dinámico y prestigioso, con potencial de crecimiento”.

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