Con el 65% de votos a favor

Figueruelas ratifica la moderación salarial y depende ya de Detroit

La factoría de Opel en Zaragoza ya ha trasladado el acuerdo a la dirección de GM

Ofrecen cinco años de moderación salarial para optar a nuevos modelos

Votación hoy en referéndum de la propuesta de preacuerdo sobre el convenio al que llegaron la madrugada de ayer la dirección de la planta y el comité de empresa.
Votación hoy en referéndum de la propuesta de preacuerdo sobre el convenio al que llegaron la madrugada de ayer la dirección de la planta y el comité de empresa. EFE

El nuevo convenio colectivo de la fábrica de General Motors (GM) en Figueruelas ya es una realidad. La plantilla de la planta ratificó de forma mayoritaria el acuerdo alcanzado por sindicatos y empresa en la madrugada del sábado, y ya está en manos de la dirección del fabricante norteamericano. Con un 65% de los votos, los trabajadores mostraron su respaldo a un nuevo marco laboral que “debe servir para que Zaragoza esté en el plan de inversiones y asignaciones de nuevos modelos de General Motors”, según expresó la filial española. Un acuerdo que incluye una congelación salarial de dos años, una revalorización segura del 1,25 sobre el IPC en 2015, y otras dos ligadas a los beneficios que pueda obtener la empresa en España, además de una reducción de los pluses del 10%.

Se abre ahora un período de espera hasta que la dirección de Detroit valore la magnitud del acuerdo, y decida la asignación de nuevos modelos a la factoría. Algo que puede suceder esta misma semana. Desde hoy y hasta mañana la dirección estadounidense, liderada por el consejero delegado General Motors Dan Akerson, se reúne en Rüsselsheim, Alemania, con los responsables de su filial europea, encabezados por el nuevo consejero delegado de Opel Karl-Thomas Neumann. Una reunión que se plantea como rutinaria, pero que desde los sindicatos es percibida como decisiva para conocer esta misma semana si el acuerdo de Figueruelas ha sido suficiente para captar nueva inversión.

Los trabajadores se muestran muy seguros de que el acuerdo redundará en la llegada de nuevas inversiones, ya que consideran que el convenio logrado “era el mejor posible” para el futuro de la planta. La empresa, por su parte, señaló que “el régimen de pausas continúa siendo una desventaja frente a otras plantas de Opel en Europa”, aunque expresó su confianza para la llegada de más modelos.

Algo que, siguiendo el ejemplo de otras fábricas europeas, debería darse. Tras rubricar el acuerdo en Alemania, Opel confirmaba que la fábrica de Eisenach seguirá produciendo el Corsa y el nuevo Adam después de 2015, y la de Rüsselheim recibirá un segundo modelo en su cadena de montaje después de ese año, que se sumará a la del Insignia, que produce en exclusiva. La fábrica de Ellesmere en Gran Bretaña se salvó del cierre el año pasado tras congelar salarios durante dos años y aprobar más medidas de flexibilidad, lo que le permitió recibir la producción del Astra.

La llegada de nuevos modelos podría llegar de tres fuentes distintas. La primera, del plan de renovación de producto de Opel, que comercializará 23 nuevos modelos en los próximos tres años. La segunda, del acuerdo de General Motors con PSA Peugeot-Citroen, que podría redundar en la fabricación conjunta de modelos.

Lo mismo ocurre con otra de las marcas de General Motors, Chevrolet, cuyos modelos que vende en Europa se producen en Corea del Sur. La decisión de trasladar parte de la misma a terreno europeo estaría cerca de tomarse, y se apunta al modelo Cruze como un posible candidato a alguna de las fábricas europeas. Figueruelas es la planta con mayor capacidad productiva de Opel y la que más personas emplea.

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