Trabajadores y dirección se reúnen

Pescanova y la consultora BDO preparan demandas cruzadas

La deuda puede superar los 2.700 millones frente a los 1.500 declarados

La compañía ha contratado a un auditor 0forensic'

Imagen de la planta de Pescanova.
Imagen de la planta de Pescanova. EFE

Pescanova trabaja para presentar una demanda contra BDO Auditores, al considerar que el auditor “no ha hecho bien su trabajo”, según han confirmado fuentes cercanas a la compañía. La reunión en sesión extraordinaria del consejo de administración tomó esa decisión ayer a última hora de la noche, además de la presentación del concurso voluntario de acreedores ante "el riesgo de deterioro" por no llegar a un acuerdo con los acreedores de la sociedad, informa Efe.

Por su parte, fuentes cercanas a BDO Auditores han asegurado que la auditora está estudiando "acciones a tomar" y que "mantiene su posición en el enfoque del trabajo realizado".

Tras 13 horas de reunión, el consejo acordó contratar de forma inmediata un auditor “forensic”, división especializada en la detección de fraudes financieros y empresariales con la que cuentan las grandes auditoras, con el objetivo de que analice toda la situación económica y financiera del grupo y, en caso necesario, sus conclusiones sean pruebas válidas para presentar en los juzgados. En esta misma sesión, el consejo acordó solicitar voluntariamente la declaración de concurso de acreedores (antigua suspensión de pagos), ya que no veía posibilidad de alcanzar a corto plazo un acuerdo con los acreedores de la sociedad.

Fuentes del sector han apuntado que el nuevo auditor será elegido entre grandes firmas, posiblemente Deloitte o PWC; no podrá ser KPMG -que asesora a los cerca de 40 bancos acreedores de la compañía- ni Ernst & Young, que podría tener incompatibilidades, ya que aún audita a algunas de sus filiales (fue su auditora hasta 2001).

 La multinacional presidida por Manuel Fernández de Sousa tenía de plazo hasta hoy para enviar a la CNMV sus cuentas del ejercicio pasado, después de que admitiera el pasado 12 de marzo que había detectado “discrepancias entre su contabilidad y las cifras de deuda bancaria”. La sociedad, de esta manera, se encontraba en situación de preconcurso de acreedores desde el 1 de marzo, lo que significa que disponía de hasta cuatro meses para negociar un convenio de pago con sus acreedores que evitara la entrada en concurso decidida anoche.

 

 

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