Editorial

Tirón de orejas de Mario Draghi

El presidente del Banco Central Europeo (BCE),Mario Draghi, no se mordió la lengua en su comparecencia pública de ayer a la hora de analizar el proceso de la operación de rescate de Chipre. El máximo responsable de la autoridad monetaria europea afirmó que la solución adoptada de gravar todos los depósitos “no fue muy inteligente”, aunque inmediatamente después recordó que “se corrigió en el plazo de un día”. Draghi detalló que establecer una tasa sobre los depósitos “no estaba en los planes del BCE ni de la Comisión Europea ni del FMI”.

Sin embargo, después se inició un proceso de negociación con el Gobierno chipriota, “con el resultado que todos conocen”, sentenció. Una rápida, sencilla y contundente explicación de uno de los episodios más desafortunados de la historia reciente de la Unión Europea.

El presidente del BCE también sacó su famosa mano izquierda para lanzar otros dos mensajes tranquilizadores tras el terremoto chipriota:su rescate no es el modelo a seguir y “Chipre no es España”. La función de los responsables de las grandes instituciones –por muy técnicos que sean– es tomar decisiones, marcar los caminos y comunicar todo ello usando la inteligencia y el tacto. Una virtud que, visto lo visto, parece estar al alcance tan solo de unos pocos.

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