Pulso con los registradores

Los notarios califican la reforma del registro civil de “intervencionismo atroz”

Acusa al Gobierno de haber diseñado la futura ley a la medida de los registradores

Justicia encomienda a este colectivo los actos de jura para la adquisición de la nacionalidad española

Durante un desayuno con periodistas, organizado por la Asociación de Comunicadores e Informadores Jurídicos (Acijur), el presidente de los notarios cuestionó la necesidad de la reforma, de la que únicamente se conoce un borrador que está circulando entre los diferentes colectivos implicados. García Collantes señaló que en la propia exposición de motivos del proyecto de Ley de Registros, según aparece en el borrador, “el hombre es intrínsecamente malo y necesita vigilancia permanente”, por lo que es necesario un poder superior que ordene la vida privada de los ciudadanos. En este sentido, la reforma es “de un intervencionismo atroz”.

A lo largo de su disertación, recordó que el Registro Civil español, igual que otros como el de Últimas Voluntades, de Seguros y de Fundaciones, “funcionan muy bien”, son gratuitos e incluso generan beneficios para el Estado, por lo que no ve la necesidad de una reforma tan profunda como la que persigue la ley, que llega a afectar a principios tan consolidados como los que rigen la transmisión de la propiedad.

También, García Collantes criticó que el proyecto carezca de estudio de viabilidad económica y que los registradores vayan a recibir unos registros “limpios de polvo y paja” después de una inversión de 160 millones por parte del Estado para digitalizarlos. Igualmente, recordó que, aunque cada certificación no cueste al ciudadano más de tres o cinco euros, hay que tener en cuenta que según datos de 2007 el Registro de la Propiedad emite cuatro millones de notas simples en papel al año y otros cinco millones de notas telemáticas, y el Registro Mercantil, 11 millones. “Haciendo números, sinceramente, yo así me sacrifico”, ironizó.

Finalmente, el presidente de los Notarios ha calificado de “competencias ridículas” las que el proyecto de ley residencia en este colectivo, como es la celebración de bodas, consignación de divorcios o recogida de documentación y los actos de jura para obtener la nacionalidad, ya que en todo caso todo este tipo de actuaciones deberá contar con “supervisión” de un registrador. “Son condiciones deshonrosas para los notarios”, añadió.

 

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