Votación del Parlamento

¿Y si Chipre dice no a la quita de los depósitos?

Algunos expertos creen que podría incluso suponer la salida del euro del país

Una alternativa sería tocar otros impuestos más convencionales

Un euro chipriota es fotografiado en Atenas (Grecia).
Un euro chipriota es fotografiado en Atenas (Grecia). EFE

Chipre se enfrentó ayer a una votación crucial para su futuro. El Parlamento chipriota debía aprobar el rescate de 10.000 millones pactado con el Eurogrupo, que incluye una polémica tasa a los depósitos, pero finalmente rechazó de forma contundente las condiciones impuestas por la Unión.

Tras el revuelo popular ante esta medida, aplicada por primera vez en la eurozona, y la falta de apoyos al Gobierno de Nikos Anastasiades, el Eurogrupo rectificó y dio luz verde para suavizar la quita y excluir a los pequeños ahorradores. Pero, aún así, ninguna formación política aceptó esa forma de rescate. ¿Qué puede pasar tras imponerse el no en la votación parlamentaria? Algunos expertos creen que podría incluso suponer la salida del euro del país.

“Sería un problema muy serio que generaría una tensión muy difícil en la zona del euro y no se podría descartar la salida de Chipre del euro, aunque se intentaría evitar por todos los medios. No obstante, sería un golpe importante para el proyecto del euro y para los países más débiles de la región por el efecto contagio”, indica Santiago Carbó, catedrático de economía y finanzas de la Bangor Business School.

Victoria Torre, analista de Self Bank, cree que “en caso de oposición frontal, Chipre tendría que buscar alternativas más convencionales” para recaudar los 5.800 millones de euros con los que debe contribuir al rescate. “Tendría que tocar otros impuestos como el de la renta, sociedades, consumo o el de los beneficios de las empresas como hizo Grecia”, apunta. “Pero no son medidas tan directas y rápidas”, añade.

Nicosia esperaba recaudar esa cantidad con el impuesto a los depósitos bancarios privados y evitar así la bancarrota de la isla mediterránea. “El presidente chipriota lanzó un dramático discurso para justificar la medida, diciendo que era la única alternativa a la quiebra del país, al colapso del sistema financiero y a una posible salida del euro, pero solo es la manera más rápida de tener el dinero”, sostiene Torre.

Precisamente, el hecho de traspasar la hasta ahora infranqueable frontera de los ahorros garantizados en la zona euro, ha provocado que esté en el aire el respaldo de los grupos políticos al partido de Anastasiadis, el conservador DISY. El proyecto de rescate a Chipre requiere el voto a favor de 29 de los 56 diputados que forman el hemiciclo. Por ello, Anastasiadis, que cuenta con 20 escaños, necesita el apoyo de los nueve diputados del partido que le apoyó en las elecciones, el centrista DIKO, algo que no está asegurado. Por ello, Chipre trabaja en un nuevo modelo de impuesto para intentar que la mayor carga fiscal recaiga sobre los depósitos más elevados.

El proyecto inicial preveía un gravamen extraordinario del 9,9% para los depósitos superiores a 100.000 euros y del 6,75% para las cantidades inferiores. Ahora, caben tres posibilidades: Primero, aplicar un 3% para importes por debajo de 100.000 euros y un 12,5% a partir de dicha cuantía. Segundo, dejar exentos los depósitos hasta 100.000 euros y gravar solo las cantidades superiores. Y tercero, liberar del impuesto a los depósitos inferiores a 20.000 euros.

Según el último borrador del Gobierno chipriota al que ha tenido acceso Reuters, se estaría manejando la tercera opción, manteniendo los tipos de interés del 6,75% para los depósitos entre 20.000 y 100.000 euros y del 10% por encima de este umbral. Sin embargo, no se especifica cómo se podría alcanzar la cifra exigida por la troika de 5.800 millones de euros, que el Banco Central de Chipre ve difícil de recaudar sin los pequeños ahorradores, según indicó ayer su gobernador Panicos Demetriades.

Desde Link Análisis se muestran “relativamente optimistas” sobre la aprobación de la renovada propuesta de rescate. En su opinión, las pocas alternativas “serían terribles para el país, como la salida del euro o la devaluación radical de la nueva divisa chipriota”. Pero, de haber un rechazo, “volverá la tensión a las Bolsas, más que por el efecto real en la economía de la zona euro (Chipre supone el 0,2% del PIB de la región), por la incertidumbre que generaría la primera salida de la eurozona de uno de sus miembros”.

En opinión de Joaquín Trigo, director general del Instituto de Estudios Económicos (IEE), la expulsión del euro sería “en última instancia, aunque decir no supondría una especie de tsunami” que podría provocar una fuga masiva de capitales en el país. “A la vista de cómo está el país y de su posible intervención, los inversores rusos podrían optar por llevarse el dinero”, esgrime.

José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España, coincide en que para que un país salga del bloque del euro se requeriría “un acuerdo conjunto de la clase política y quizás un referéndum”. Por ello, a su juicio, después de un posible rechazo en el Parlamento, habría que “renegociar con la troika, aunque al final para las autoridades europeas es importante enviar el mensaje de que el sector privado puede contribuir al rescate de la banca dada su dimensión”.

En caso de que se sigua posponiendo la votación en el Parlamento, Miguel Paz, prevé “que continuaría la incertidumbre y, por tanto, la negativa influencia para las Bolsas europeas”.

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