Bolsa, convertibles o high yield

Apuestas de inversión para ganar un 6% con riesgo moderado

Los depósitos y la deuda soberana ceden el paso a alternativas más rentables

Panel de la Bolsa de Madrid.
Panel de la Bolsa de Madrid. EFE

La búsqueda de rentabilidades ha comenzado a adentrarse en terreno movedizo. El mercado acumula un robusto rally desde el pasado verano –apadrinado por el presidente del BCE Mario Draghi y su plan maestro de compra de deuda soberana a cambio de un rescate–, que ha alimentado las subidas de las Bolsas y de los precios de la renta fija, tanto pública como privada, para alivio de las rentabilidades que deben pagar sus emisores. El tono alcista del mercado persiste, pero el margen de ganancias ya es mucho más reducido después del trayecto alcista acumulado y las oportunidades de rentabilidad comienzan a escasear, en especial en el mercado de deuda.

En el sector de la gestión de activos reconocen las dificultades que se plantean este año para invertir con ciertas expectativas de ganancia. Basta ver el recorrido de activos como el bono español a diez años, que ha pasado del 7,6% del pasado julio al 4,9% actual. La búsqueda de esa rentabilidad ha explicado precisamente la avidez con que los inversores institucionales han acudido en el inicio de año a las subastas de deuda soberana periférica, y en especial española, una vez que el plan orquestado por Draghi ha alejado –parece que de forma definitiva– el riesgo de ruptura del euro.

Rentabilidad por dividendo: Santander y BME lideran el ránking

Ante la incertidumbre sobre la trayectoria que seguirá un valor, el pago de dividendo es el reclamo más preciso que puede ofrecer una compañía a sus accionistas. Y la rentabilidad por dividendo pone en relación esa retribución con el precio de la acción, sin olvidar que se hace efectiva siempre y cuando el título recupere con su subida en Bolsa el impacto que supone el pago de ese dividendo, que ha de descontarse en el precio. Juan Fernández-Figares, director de análisis de Link Securities, puntualiza que una apuesta de inversión que siga el criterio del dividendo debe buscar compañías con clara visibilidad y recurrencia en sus resultados y bajo nivel de deuda. En este sentido, y sin olvidar que muchas compañías retribuyen con acciones, considera que las compañías más fiables son Santander –con rentabilidad por dividendo en 2013 del 10,11%–, BME (8,13%); CaixaBank (7,5%); Enagás (6,49%); Telefónica (6,16%); REE (5,78%); Gas Natural (5,7%); Repsol y BBVA (5,5%), según Factset.

Las inversiones con rentabilidades ciertas y previsibles, como la deuda soberana pública o los depósitos, ya no son lo que eran hace meses. Junto a la caída de rendimientos que ha propiciado la mejoría de la percepción sobre la deuda periférica –y que ha desinflado las rentabilidades de los bonos–, los depósitos también han perdido brillo. El Banco de España estableció en enero la restricción de su remuneración y, sin necesidad de emitir una circular, los bancos han ajustado sus ofertas a la recomendación del supervisor. Así, la banca está ya muy lejos de ofrecer el 4% a un año de los tiempos de la guerra del pasivo, y ha rebajado el listón al entorno del 1,75% del agrado del Banco de España.

En este entorno, al inversor español no le queda más remedio que ampliar horizontes y añadir dosis de riesgo si aspira a sacar a su dinero una rentabilidad que supere con cierta holgura a la inflación. Y una ganancia anual del 6%, si bien se presenta ambiciosa, no tiene por qué ser misión imposible. Requiere eso sí, renunciar a apuestas seguras como los depósitos o la deuda pública, donde ya de antemano se conoce la rentabilidad, y adentrarse en terrenos más inciertos, como la Bolsa, los bonos de alto rendimiento –conocidos como high yield–, emitidos por compañías por cuya solvencia no se pondría ni mucho menos la mano en el fuego, o los convertibles, que ofrecen un cupón hasta su transformación en títulos de renta variable.

Bonos high yield: Deuda más arriesgada a través de fondos

La deuda soberana española ha logrado sacudirse el estigma de activo de riesgo que llegó a tener el pasado verano. Y esta mejoría se ha trasladado al conjunto de la deuda corporativa. Banca March reconoce que su fondo de deuda corporativa rentará este año apenas el 3%, desde el 7% de 2012. De modo que rentabilidades del 6% requieren invertir en los denominados high yield, deuda de compañías con un rating inferior al denominado grado de inversión, considerado como fiable. Es decir, por debajo de BBB.

Los fondos son el vehículo recomendado por los expertos para invertir en estos activos. Finanduero propone el Morgan Stanley Investment Global High Yield, que gana en el año el 4,64% en dólares, el Goldman Sachs Global High Yield, que lleva en 2013 una ganancia del 4,65% en dólares y el UBS Euro High Yield, con una rentabilidad del 2,16%. Los rendimientos son hasta la fecha actual; anualizadas serían superiores, explica la firma.

“Hay mucha liquidez que busca alternativas de inversión. Y se hace muy importante la diversificación y la asignación estratégica de activos”, explica Francisco Platón, responsable de Inversiones de Andbank España. Para Miguel Castells, director de inversiones de Finanduero, una rentabilidad anual del 6% se puede lograr “asumiendo un nivel de riesgo aceptable. Lo ideal sería hacer una cartera de fondos e incluyendo alguna clase de activo más como la renta variable y monetarios para compensar volatilidad”.

Descartadas las apuestas tradicionales de los depósitos y la deuda de emisores solventes, los activos con posibilidades de rentabilidad existen pero los gestores recomiendan que el inversor se aproxime a ellos a través de fondos de inversión. En el contexto actual de mercado, la búsqueda de una ganancia anual del 6% se ajusta no a un perfil conservador sino a uno de riesgo moderado, según explica Carlos Andrés, director de inversiones de Banca March, para quien una cartera invertida mitad en renta fija –con especial predilección por la deuda soberana española– y mitad en renta variable –con peso para el mercado estadounidense– “hace factible una rentabilidad del 6% para este año”.

La volatilidad es otro factor importante a la hora de asumir riesgos adicionales, aunque los expertos apuntan que es menor en mercados alcistas como el actual. “Haciendo una cartera moderada con una volatilidad en torno al 5% es posible obtener una rentabilidad del 6% o superior”, añade Castells, sin olvidar la premisa de la diversificación y la apuesta por activos alternativos, como high yield, convertibles o emergentes.

Julián Coca, gestor de renta variable de Inversis Banco, advierte de la dificultad de lograr este año un 6% de rentabilidad. “Ya no lo da la renta fija corporativa y a duras penas el high yield”, explica. El ejemplo está en las emisiones corporativas realizadas por empresas españolas esta semana. Telefónica, vieja conocida de los inversores en deuda corporativa, emitió bonos a 8 años con una rentabilidad del 3,96% y Prosegur se estrenó el viernes en el mercado de capitales con bonos a cinco años al 2,83%, 75 puntos menos de lo que pide el mercado por la deuda del Tesoro a ese plazo.

Convertibles: Inversión en Bolsa con menor riesgo

Son una opción que va ganando presencia en las carteras de las gestoras de fondos. Los bonos convertibles permiten apostar por la Bolsa pero con un riesgo más controlado gracias a la correlación que muestran respecto a la acción subyacente que tienen como referencia y en la que se convertirán a su vencimiento. Tal correlación ronda ahora el 70%, según explican en Finanduero, lo que significa que, por cada cien puntos que pierde la acción, la pérdida del bono convertible es de 30. En cambio, si sube cien puntos, la ganancia es de 70. En lo que va de año, fondos como el Schroeder ISF Convertible Bond gana el 6,85% (en dólares) y el Franklin Global Convertible renta el 6,11% en euros. Y la expectativa es que su ganancia en el año sea mayor. BNP Paribas Wealth Management destaca que los _fondos que invierten en bonos convertibles “ofrecen una _exposición asimétrica a la rentabilidad de la renta variable, con un riesgo considerablemente menor”.

“Para obtener rentabilidades de un 6% habría que buscar deuda high yield. Y de lo que tenemos más cerca y con riesgo más controlado, deuda subordinada de entidades que arrojaron déficit de capital pero no han necesitado ayudas –como Popular o Ibercaja–, tramos medios y largos de autonomías que han recurrido al FLA y con un déficit aún elevado y deuda soberana portuguesa”. Y en Bolsa española, sí se podría obtener el 6% tanto por potencial de subida –del 8,5% según Sabadell– como por dividendos. De hecho, el conjunto del mercado confía en el potencial de subida este año del Ibex, desde el 15% de BBVA en el conjunto del año al 4,6% desde el nivel actual que prevé Inversis.

“Hay que apostar por compañías con dividendos muy sostenibles”, apunta Carlos Andrés. Valores como Santander, BME, Enagás o Telefónica ofrecen a día de hoy una rentabilidad por dividendo superior al 6%, cercanas al 10% en la entidad financiera, aunque no hay que olvidar que para cumplir esa promesa deben subir en Bolsa el equivalente al dividendo pagado.

Fondos: Carteras y estructuras flexibles

Las carteras de fondos son la fórmula recurrente que proponen las gestoras a quienes aspiran a una rentabilidad que vaya más allá de lo previsible en un perfil de inversión estrictamente conservador.

La búsqueda en este año de una rentabilidad anual del 6% entra ya en el terreno de una construcción de cartera con riesgo moderado –75% renta fija y 25% renta variable– o equilibrado –mitad Bolsa y mitad renta fija–, según los criterios de Andbank. Y junto a la combinación de distintos fondos, también surge la opción de los fondos flexibles, que combinan distintas filosofías de inversión.

Loomis Sayles, gestora del grupo Natixis, cuenta con un fondo de este tipo con una rentabilidad que podría situarse este año entre el 6% y el 8%, con una volatilidad de entre el 5% y el 7%. La firma combina el uso de bonos convertibles (con una posición aproximada del 13%) junto a la renta variable (con un máximo del 10% de la cartera).

Bonus: Apuesta bursátil por vía indirecta

La inversión en Bolsa no tiene por qué ser directa. BNP Paribas ofrece un producto denominado bonus, que cotiza en Bolsa en tiempo real y que está ligado a la evolución de una acción. “Proporcionan un

posicionamiento equivalente al del título ofreciendo además, un plus de rentabilidad en mercados moderadamente alcistas o bajistas”, explican en la entidad. Por ejemplo, un bonus sobre una acción de Santander que se adquiera ahora proporciona una rentabilidad del 12,66% en diciembre de este año, con la condición de que las acciones del banco no caigan durante ese tiempo hasta los 4,69 euros, según el diseño del producto. El cliente recibe esa rentabilidad y renuncia, eso sí, al cobro del dividendo. Y si la acción logra antes de diciembre esa subida, el titular podrá vender el bonus en el mercado. El coste es el mismo que la inversión directa en acciones.

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