Entrevista a Marta Fernández Currás, secretaria de Estado de Presupuestos y Gastos

“Que se dude de la cifra de déficit es algo que nos ofende”

"Las ayudas financieras no forman parte del procedimiento de déficit excesivo de la UE"

"Utilizamos los plazos que nos da la ley para abonar las devoluciones de impuestos"

Marta Fernández Currás, secretaria de Estado de Presupuestos y Gastos.
Marta Fernández Currás, secretaria de Estado de Presupuestos y Gastos.

Marta Fernández Currás (Vigo, 1963) se ha pasado el último año pendiente de que la evolución de los ingresos y gastos públicos se ajustara a los Presupuestos Generales del Estado. Para lograrlo, a mitad del ejercicio anterior, el Ejecutivo subió el IVA, eliminó una paga extra a los funcionarios y aplicó recortes en sanidad y educación, entre otras medidas. Un esfuerzo que la secretaria de Estado de Presupuestos asegura que no será baldío y, como el resto de miembros del Ministerio de Hacienda, enfatiza el logro que supuso en 2012 rebajar el déficit público del 8,96% al 6,7% en mitad de una recesión. Para Currás, recortar los números rojos es una medida indispensable para apuntalar la recuperación económica.

 ¿Ha valido la pena todo el esfuerzo que han exigido a los contribuyentes para reducir el déficit?

Sí. Ha valido la pena. Tenemos que recordar que a lo largo de 2012, el principal problema de España era la financiación y organismos internacionales, operadores económicos y la prensa europea vertía dudas constantes sobre nuestro país, lo que afectaba a la prima de riesgo. El verano fue un ir y venir de malas noticias y la razón era que no se confiaba en nuestra capacidad de embridar los problemas de desequilibrios graves que tenía nuestro país. Creo que, al final, el resultado ha sido positivo.

La idea del Gobierno es que la reducción del déficit abarate el coste de financiación del Estado y también del sector privado. Sin embargo, de momento, el anuncio de la reducción del déficit parece que no ha tenido efecto sobre la prima de riesgo.

Yo creo que mejorará. Muchos analistas han reconocido que España sufría un castigo excesivo y creo que la prima de riesgo tenderá a reducirse hasta niveles razonables. El Ibex, por lo menos, se ha estabilizado después de que las noticias del país vecino, Italia, despistaran a los inversores.

¿El hecho de que el déficit público, incluyendo la ayuda a la banca, alcance el 9,99% puede restar valor al ajuste realizado por el Gobierno?

No tengo ningún temor en este aspecto. Creo que está claro cuál era el objetivo de España. Otra cosa es que no se quiera entender. España no elige el objetivo de déficit que quiere aplicar, ya que forma parte del club europeo y es un socio más. La Comisión Europea es muy clara: las ayudas financieras no forman parte del procedimiento de déficit excesivo. A mí me gustaría que el déficit del 9,99% se comparara con la reforma financiera de Irlanda que tuvo un coste del 32% del PIB.

¿Le molesta que economistas y periodistas pongan en duda la cifra del déficit y hablen de trucos contables?

Cualquier duda sin fundamento incomoda. Se dice que el año pasado hubo modificaciones en el déficit inicial. Esos cambios fueron puestos encima de la mesa por España en un momento de cambio de Gobierno. El ministro Cristóbal Montoro ya recordó que Eurostat no ha corregido nunca a este país y eso no ha pasado en otros Estados miembros. Por eso, que se dude de la cifra de déficit es algo que nos ofende. La metodología de hacer las cuentas en España es muy seria.

¿Se han retrasado devoluciones de IVA y Sociedades en la última parte del año?

¿Comparado con qué?

Con ejercicios anteriores.

Con ejercicios anteriores no. Si lo comparamos solo con 2011, hemos tenido un menor volumen de devoluciones. Ahora bien, lo que hay que preguntarse es el motivo. En los últimos años hemos sufrido una erosión de bases imponibles y Hacienda tiene la obligación de cuidar y vigilar esas situaciones. La Agencia Tributaria cuenta con un plazo brevísimo para controlar las declaraciones y aprobar las devoluciones. Y si las bases imponibles siguen erosionándose, es obligación de un Gobierno reaccionar y, por lo tanto, utilizar los plazos que le da la ley para realizar las devoluciones.

¿Significa esto que en 2012 se elevó el control y devoluciones que podían realizarse en el año en curso se abonaron en enero?

Exacto. En enero, en febrero o cuando venzan. Tenemos en marcha un ambicioso plan contra el fraude y no debemos olvidar que los plazos de devolución están establecidos en una ley y eso es con lo que juega la Administración. La normativa también ofrece garantías al contribuyente y la Agencia Tributaria está obligada a abonar intereses de demora si sobrepasa el plazo establecido para realizar una devolución fiscal.

¿El retraso en las devoluciones ha tenido efecto sobre la reducción del déficit?

Los resultados de las actuaciones de inspección han sido extraordinarios y el efecto también se observa en el cumplimiento de la ejecución de ingresos.

En 2012, aprobaron una subida fiscal sin precedentes para reducir el déficit en 2,2 puntos. Para 2013, Bruselas exige un esfuerzo similar. ¿Lo ve factible?

Sí. Lo veo factible porque los presupuestos de todas las Administraciones Públicas ya están aprobados. En este momento tendríamos que corregir adicionalmente cuatro décimas [la diferencia entre el déficit del 6,7% y el objetivo del 6,3%] y es una desviación menor al lado de lo que hemos tenido que abordar. Debemos tener en cuenta que algunas de las medidas adoptadas no han tenido plenos efectos en un ciclo presupuestario completo. La subida del IVA, las medidas en educación o sanidad, el control del capítulo de gastos de personal o la limitación de la tasa de reposición de efectivos también tendrán consecuencias en 2013.

¿No se plantean tomar medidas adicionales para este año?

No. Y, además, estamos avalados. El propio Olli Rehn ha dicho que España no necesita más medidas estructurales para este año.

La Comisión Europea también ha dicho que el déficit en 2013 será del 6,7% en lugar del 4,5% que prevé el Gobierno. ¿Cómo se explica esta importante diferencia?

De entrada, hemos realizado un ajuste superior al previsto por Bruselas. En 2012, la Comisión Europea estimó un déficit del 7% y ha sido del 6,7%. Por otra parte, estamos hablando de una mera previsión cuando lo realmente importante es el déficit estructural. Y las últimas previsiones de Bruselas y las inmediatamente anteriores confirman el ajuste estructural, que es lo realmente importante.

Bruselas prevé que el déficit estructural caiga este año, pero augura un repunte en 2014. ¿Ello indica que se tendrán que seguir aplicando medidas de ajuste por el lado de los ingresos o los gastos?

Bruselas ha pedido medidas adicionales para 2014. Todavía estamos en un proceso de análisis y discusión de los efectos comprometidos en el plan bianual que presentamos el año pasado y todo el plan nacional de reformas que incorpora. Lógicamente, este debate será continuo en el proceso de elaboración de los Presupuestos Generales de 2014. Ahora bien, en 2013, no habrá medidas adicionales.

Los Presupuestos de 2013 se hicieron bajo una previsión de caída del PIB del 0,5% cuando la mayoría de organismos augura un retroceso mayor. ¿Teme que el deterioro de la economía supere sus estimaciones y obligue a modificar el Presupuesto de este año?

Me ratifico en lo dicho. No creo que el Presupuesto General del Estado necesite ajustes adicionales porque incorpora una serie de medidas de calado que están por implementar. El mejor conocimiento del efecto de las políticas que está adoptando el Gobierno lo tiene el propio Ejecutivo. Es cierto que hay un desfase entre nuestras previsiones y las de los organismos internacionales, algo que también sucedió en los Presupuestos de 2012.

¿Sería deseable y positivo para la economía española que Bruselas relajara los objetivos de déficit?

Prefiero no pensar en esa posibilidad y creo que no es conveniente que esta Secretaría de Estado trabaje con meras hipótesis. Nuestro objetivo es el que es y con esta línea trabajamos.

El objetivo de déficit para este año del Estado central y la Seguridad Social asciende al 3,8%, ¿cómo se distribuye esa cifra para cada Administración?

Equilibrio para la Seguridad Social y el objetivo del 3,8% para la Administración central.

Sin embargo, la Seguridad Social registró un déficit de 10.000 millones en 2012. ¿Confían en que este año logre el equilibrio?

No sé si logrará el equilibrio. Lo que sí sé es que el Estado está haciendo las aportaciones que precisa la Seguridad Social. El año pasado se transfirieron 1.000 millones para complementos de mínimos y 4.400 millones en créditos extraordinarios para hacer frente a la desviación de las cotizaciones y al incremento de las prestaciones por desempleo. Por eso, tendemos a hablar de déficit conjunto de la Administración central y la Seguridad Social.

Tras aprobar dos presupuestos de carácter muy restrictivo, ¿cuándo espera que las cuentas puedan incorporar políticas expansivas?

Desde el momento en que empecemos a tener crecimiento y el comportamiento de los ingresos sea acorde. Cuanto más se recauda, hay más posibilidad de gastar. Esperemos que todos hayamos aprendido la lección de que hay que gastar eficientemente.

“Había relajación en la política tributaria”

El nivel de gasto e ingresos públicos en porcentaje del PIB en España es inferior a la media de la UE. ¿Deberíamos acercarnos al nivel de los países europeos?

Hay que gastar lo que se pueda financiar. En cualquier economía, incluso la doméstica. Hemos registrado una caída de ingresos muy importante que no se corresponde con la caída del PIB de la última década. Debemos ensanchar las bases tributarias y hacer que todo el mundo pague sus impuestos. Es necesario aumentar la conciencia fiscal y tenemos que pensar que cada euro que dejamos de ingresar en las arcas públicas conforme a la ley es un euro menos invertido en servicios públicos

Usted es inspectora de Hacienda. ¿Cree que ha habido relajación en la lucha contra el fraude?

Creo que ha habido cierta relajación en la política tributaria en general. Incluso ello puede resultar lógico si se piensa que durante el boom inmobiliario los ingresos llegaban casi solos a las arcas del Estado y de las comunidades autónomas.

¿Cómo valora la reducción del déficit que han realizado las comunidades?

Este Gobierno ha incorporado una sensibilidad autonómica desde los primeros días de su andadura. Hemos elevado los recursos de las autonomías al adelantar las liquidaciones positivas, aplazar las liquidaciones negativas o con la aprobación del plan de proveedores. Venimos de unos años en que aquí había una lucha por ser el más listo de la clase. Se decía: “el Estado cumple, las comunidades incumplen”. Eso es hacernos trampas al solitario. Se trata de que todos cumplamos. El déficit estructural estaba en las comunidades autónomas y el Estado ha tomado las riendas al adoptar medidas estructurales en educación o sanidad.

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