A fondo
Neelie Kroes, vicepresidenta de la Comisión Europea.
Neelie Kroes, vicepresidenta de la Comisión Europea.

El Viejo Continente teme perder sus ‘telecos’

El Mobile World Congress (MWC) es uno de los grandes escaparates de las operadoras de telecomunicaciones. Un escenario que une a los directivos de las principales empresas del sector quienes, en ese aire de unidad, aprovechan en muchas ocasiones para lanzar grandes críticas y hacer propuestas de calado. La edición de 2013, que se está celebrando esta semana en Barcelona, lo ha vuelto a dejar claro.

En la jornada inaugural, las telecos europeas lanzaron sus críticas contra la regulación comunitaria. Algunas muy duras. Un muy serio César Alierta, presidente de Telefónica, pareció ejercer de portavoz del sector, afirmando que la Comisión Europea mantiene las mismas políticas que en los años 90, al advertir que sólo se trabaja para reducir la cuota de mercado de las grandes telecos, sin darse cuenta de que son las únicas empresas que invierten en el mundo digital.

El directivo criticó con mucha dureza el exceso de reguladores, afirmando que en Europa hay más de 140 operadores que no invierten nada. Alierta recordó que en su conjunto hay en el Viejo Continente más de 160 operadoras, mientras que sólo hay tres grandes en EE UU y tres en China. El presidente de Telefónica reclamó que se trabaje para constituir un verdadero mercado único, con un regulador que vigile que hay una competencia efectiva.

Sus palabras resonaron, al igual que las de Franco Bernabe, presidente de Telecom Italia y de la GSMA (asociación que agrupa a las operadoras), quien afirmó que la regulación frena el avance y que la excesiva fiscalidad penaliza las inversiones en redes.

Los directivos sabían que, pocas horas después, la vicepresidenta de la Comisión Europea, Neelie Kroes, iba a acudir al MWC y que quizá tendría que pronunciarse sobre las críticas. Así fue. Kroes, azote de las operadoras durante muchos años en cuestiones como la regulación de las redes de cobre, el roaming móvil o las tarifas de interconexión, señaló que Europa necesita un mercado de telecomunicaciones más coherente, más integrado y más eficiente, que reduzca el riesgo para los inversores y facilite las inversiones en nuevas redes. Es decir, en cierta medida, venía a alinearse con las telecos.

Lo cierto es que ambas partes ya trabajan en el diseño de un nuevo escenario pero, ¿por qué parece que ahora hay más prisas? En Bruselas y en algunas capitales europeas son conscientes de que sus compañías de telecomunicaciones más relevantes están muy castigadas por la competencia y están registrando imparables caídas de ingresos que merman su capacidad de ejecución de inversiones en redes de nueva generación. Casi todo el mundo es consciente de que Europa era líder en el negocio móvil con el GSM y el 3G y sin embargo, ahora en el 4G, se ha quedado por detrás de EE UU y Asia.

Pero, lo que es peor, esta debilidad podría traducirse en una pérdida de la esencia nacional de las operadoras a favor de actores foráneos. Ya hay ejemplos que han causado temor a las autoridades de distintos países. La mexicana América Móvil irrumpió a mediados de 2012 en el capital de la holandesa KPN y de Telekom Austria, convirtiéndose en el primer accionista de ambas.

Al mismo tiempo, según publico The Wall Street Journal a mediados de enero, AT&T planea llevar a cabo una gran adquisición en el Viejo Continente y está analizando opciones en Reino Unido, Alemania y Holanda. La irrupción de AT&T en Europa sería un terremoto para la industria, porque su poder financiero le concede muchas opciones de materializar operaciones corporativas de gran calado. La capitalización bursátil de AT&T ronda los 200.000 millones de dólares, muy por encima de todas las grandes operadoras del Viejo Continente.

Claro que hay más candidatos. ¿Y si en Europa aterriza un gigante chino como China Mobile al calor de esta situación comprando, por ejemplo, operadoras que ahora están en manos de grupos de capital riesgo que siempre tienen fecha de salida? La opción está ahí. En un ámbito colateral, fabricantes de equipos como Huawei y ZTE ya tienen un papel de relevancia como proveedores en el ámbito de las redes y los terminales en el Viejo Continente. La entrada de empresas chinas en los servicios de telecos sería un paso más.

Con estas premisas, no es descartable que la Comisión Europea empiece a favorecer también operaciones de concentración. En la industria se critica todo el tiempo perdido por reguladores y autoridades en decidir si en Austria, un país con 10 millones de habitantes, tenía que haber tres o cuatro operadores.

En este contexto, las compañías europeas quieren que Bruselas acelere los cambios. Según comentan distintas fuentes del sector, las operadoras quieren un mayor apoyo dela Comisión Europea, porque están convencidas de que en China y EE UU se apoya con mucha más fuerza a sus respectivas compañías nacionales.

Además, en las operadoras se tiene el convencimiento de que las autoridades, tanto Bruselas como los distintos gobiernos, ha hecho cierta dejación de funciones. Estas empresas creen que los responsables políticos, obsesionados con la crisis del euro y la supervivencia de la moneda única, no han otorgado la importancia que tienen durante los dos últimos años, las políticas en sectores de gran trascendencia para el futuro de Europa como la industria, la energía y las telecomunicaciones.

Normas
Entra en EL PAÍS