Editorial

Tareas hechas y asignaturas pendientes

Pese a las reservas que en principio iban a rodear su comparecencia en el Congreso de los Diputados, el discurso de Mario Draghi traspasó ayer las puertas cerradas del hemiciclo y demostró, una vez más, que las nuevas tecnologías marcan ya no solo los tiempos, sino también la forma y hasta los límites de las agendas políticas. El presidente del Banco Central Europeo (BCE) realizó en su discurso un análisis sumamente elogioso de las reformas económicas que España ha puesto en marcha hasta el momento, reconoció que el país "va por buen camino" e insistió con firmeza en que comienzan a vislumbrarse las primeras señales de mejora de la economía, en referencia a la buena marcha de las exportaciones y a la casi desaparición del déficit por cuenta corriente.

Pero, sin duda, el golpe de efecto del discurso fue la alabanza a la reforma del sector financiero, cuya contundencia ha dotado a España seguramente "con el mejor sistema de saneamiento de la banca de la zona euro". Draghi afirmó que la reforma financiera llevada a cabo por España, junto a la intervención del propio BCE, permiten augurar una recuperación del mercado de crédito a finales de 2013. Pero advirtió también que todavía no es hora de sentarse a descansar, porque ningún país europeo ha terminado de hacer los deberes en esta materia. No en vano, el sistema financiero sigue siendo, junto a las exigencias de consolidación fiscal, el corazón del proceso de cohesión interna y saneamiento económico en que está inmersa la Europa del euro. Las alabanzas de Mario Draghi al proceso de reformas estructurales que se ha llevado a cabo en la economía española son justas.

El titánico esfuerzo realizado por nuestro país para reducir el gasto público, sanear el sistema financiero, flexibilizar el mercado de trabajo y reducir los costes salariales, entre otros aspectos, supone una garantía de solvencia no solo frente a los mercados financieros, sino también frente a los socios del euro. Pero el presidente del BCE no exagera en absoluto al señalar que la tarea está a medio hacer y que es necesario terminarla. La consolidación fiscal en las cuentas públicas españolas está lejos de haber concluido, el ajuste enmateria de empleo no ha finalizado, la reordenación y redimensionamiento del sistema financiero está en pleno proceso, el crédito continúa sin fluir -Draghi asegura que lo hará este año-, la reforma del sector público permanece en pañales y la tarea de sentar las bases de un nuevo modelo productivo español sigue siendo de momento una asignatura -la gran asignatura del futuro- pendiente de abordar. Esa es la hoja de ruta que queda por delante ahora: finalizar las reformas emprendidas, iniciar las que todavía están en la línea de salida y hacerlo bien y cuanto antes.