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¿Tribulaciones del casero? Ganancia para Botín

De propietario a inquilino y, por un giro de la diosa fortuna, de nuevo propietario. La vida empresarial está llena de cambios rocambolescos y curiosas cabriolas. Uno de estos eventos puede provocar que Santander vuelva a convertirse en propietario de su sede central en Boadilla del Monte (Madrid).

Promoinvest, el grupo inmobiliario que adquirió la Ciudad Financiera en 2008, se encuentra bajo una administración concursal desde el pasado noviembre. Su incapacidad de atender la deuda contraída en sus flamantes compras de inmuebles por media Europa en los años del dinero fácil le pueden llevar a desprenderse ahora de algunos de sus activos más valorados a precio de ganga.

En este proceso de desinversión, Emilio Botín y su equipo cuentan con un as en la manga. Cuando firmaron el contrato de sale and lease back, se reservaron un derecho de adquisición preferente en caso de que Promoinvest, sociedad de los empresarios inmobiliarios Glenn Maud y Derek Quinlan, decidiera traspasar la propiedad de la Ciudad Financiera de Santander.

Antes de ejecutar cualquier venta, su casero debe consultar a Santander si está dispuesto a igualar la oferta que tiene sobre la mesa. Fuentes inmobiliarias explican que el primer banco español podría adquirir de esta forma por un módico precio lo que hace cuatro años vendió por 1.900 millones de euros. Aquella fue la mayor operación inmobiliaria de Europa y generó al banco unas plusvalías de 605 millones.

La Ciudad Financiera es un complejo inmobiliario de 160 hectáreas con oficinas, servicios y áreas verdes diseñada por el arquitecto Kevin Roche. Dispone de 400.000 metros cuadrados construidos, 5.000 plazas de aparcamiento y hasta de un campo de golf de 18 hoyos.

Santander se comprometió a permanecer como arrendatario en su sede de Boadilla durante al menos 40 años a cambio de un alquiler anual de 80 millones de euros, según informó en su día la prensa.

En el pasado, algunos inversores han mostrado interés en arrebatar la Ciudad Financiera a Promoinvest. Es el caso de Robert Tchenguiz. Este magnate iraní constituyó en 2010 un consorcio con dinero de un fondo de Abu Dhabi para adquirir a Royal Bank of Scotland (RBS) un préstamo de 200 millones otorgado a Promoinvest para la compra de la sede del banco español. ¿Su intención? Ejecutar aquel crédito por impago y hacerse así con la propiedad de la sede del banco español.