Análisis

El tortuoso camino para salir del laberinto

Los riesgos que persisten en Europa debilitan a EE UU y China y alejan la recuperación global

El tortuoso camino para salir del laberinto
El tortuoso camino para salir del laberinto

Cinco años han pasado ya desde que comenzara la crisis económica internacional. Una crisis provocada por el estallido de las hipotecas subprime en Estados Unidos y su llegada a Europa a través de la banca y de unas inversiones de alto voltaje que acabaron electrocutando a más de una entidad financiera. Las inversiones en activos tóxicos desencadenaron una crisis financiera global que provocó la mayor recesión global desde la Gran Depresión del 29 que ha llegado incluso a poner en cuestión el futuro del euro.

Un lustro después de su inicio, la crisis está lejos aún de considerarse superada y los organismos internacionales no se atreven a concretar el final del camino, pasados ya los tiempos en los que se visualizaban unos brotes verdes, que poco después acabaron marchitándose.

EUROPA.

La crisis que llegó desde el otro lado del Atlántico se alejará según los economistas del conjunto de países de la UE a partir de 2013. Europa pasó de un crecimiento del 3,2% en 2007 a un desplome del 4,3% en 2009. Pasado un lustro desde el inicio de la crisis y con tres países rescatados -Grecia, Irlanda y Portugal-, las últimas previsiones de Eurostat calculan un crecimiento nulo para la UE en 2012 y un retroceso del 0,3% para el conjunto de la zona euro, a pesar de que su principal motor, Alemania, prevé crecer un 0,7% a falta de conocer cuál será el alcance en su economía de la recesión que padecen varios de sus socios europeos.

El FMI pronostica que será en 2013 cuando las economías de los países miembros de la moneda única logren salir de la crisis con un crecimiento del 0,9%. No será así para España, donde según el organismo dirigido por Christine Lagarde la economía se contraerá un 1,7% este año y un 1,2% en 2013, alejando así la salida de la crisis hasta 2014.

El férreo mandato otorgado al Banco Central Europeo para luchar contra la inflación en la zona euro ha condicionado su política monetaria. El BCE, que bajó los tipos al mínimo histórico del 0,75%, rechazó en su última reunión una intervención en el mercado de deuda para rebajar las fuertes tensiones a las que están sometidas las primas de riesgo de España e Italia si antes sus Gobiernos no solicitaban ayuda al FEEF, el fondo de rescate europeo. En la práctica, su mensaje empuja a España e Italia a un rescate que implicará el estricto cumplimiento de los ajustes fiscales.

ESPAçA.

De los años de bonanza con crecimientos del PIB 4,1% y 3,5% en 2006 y 2007 la economía española pasó a contraerse un 3,7% en 2009. La crisis internacional, el estallido de la burbuja inmobiliaria y las medidas de ajuste emprendidas por los Gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy para reducir el déficit público y cumplir con los objetivos de estabilidad impuestos por la Comisión Europea provocaron fuertes recortes presupuestarios, subidas de impuestos y la puesta en marcha de reformas estructurales en el mercado laboral o en el sistema financiero, que se concretó en la petición de ayuda a la Unión Europea por hasta 100.000 millones de euros para la recapitalización de las entidades. Una de las consecuencias más evidentes de la crisis ha sido la evolución del desempleo. España cerró 2006 con una tasa de paro del 8,3% y según las proyecciones del FMI a finales de 2012 el desempleo alcanzará a un 24,9% de la población, liderando el paro en Europa y lejos del 10% con el que la UE cerrará el año.

ESTADOS UNIDOS.

De ser un problema de un grupo de pequeñas entidades, los activos subprime desataron la quiebra del Bear Stearn y la puesta en marcha por parte de la Fed de medidas extraordinarias que garantizaran la liquidez del sistema. La crisis de las hipotecas de alto riesgo provocó el estallido de la burbuja inmobiliaria en EE UU, una caída de los precios de la vivienda que se ha traducido en que el coste de las casas esté un 33% por debajo de los niveles de junio de 2006.

Pese a que la economía estadounidense fue la primera en atisbar los primeros signos del final de la crisis, su evolución se mantiene débil, tal y como señaló la propia Reserva Federal en su última reunión mensual. En el segundo trimestre del año el PIB estadounidense creció un 1,5% en tasa anualizada, por debajo del 2% obtenido en el primer trimestre. Una ralentización de la economía que ha llevado a la Casa Blanca a rebajar hasta el 2,3% su previsión de crecimiento para todo el ejercicio y situar en el 2,7% el de 2013.

En política monetaria, la Fed mantiene desde diciembre de 2008 los tipos de interés en una horquilla entre el 0% y el 0,25%, "unos niveles excepcionalmente bajos que se mantendrán hasta finales de 2014". La institución presidida por Ben Bernanke ha realizado hasta la fecha dos rondas de expansión monetarias, conocidas en inglés como quantitative easing (QE), y ha asegurado que está dispuesto a adoptar nuevas medidas en caso de que sea necesario. El quinto aniversario del comienzo de la crisis llega además en plena campaña electoral de EE UU, donde la economía, y el paro y las medidas de la Fed para favorecer la liquidez del sistema se han colocado en primera línea del debate de cara a las presidenciales de otoño.

CHINA.

Los motores de la segunda mayor economía del mundo, aunque sobradamente potentes, se están desacelerando. Los últimos datos apuntan un frenazo de la producción industrial, que en mayo creció un 9,2%, el nivel más bajo desde 2009. Además su sector inmobiliario da indicios de desaceleración mientras su inflación prosigue con sus descensos y se sitúa ya por debajo del 2%. Las últimas estimaciones del FMI indican que China crecerá un 8% este año y un 8,5% en 2013. El Banco Mundial ha instado al Gobierno chino a adoptar políticas fiscales más flexibles que impulsen el crecimiento.