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Secretos de despacho

Glamour a pie de obra en Platea Madrid

Keka Beorlegui está volcada en este ambicioso proyecto gastronómico

S u despacho está frente a la madrileña plaza de Colón, en el mismo lugar donde se ubicará Platea Madrid, el nuevo centro culinario que abrirá en 2013 en la capital. Keka Beorlegui, madrileña, de 51 años, todoterreno encargada de múltiples facetas, está siempre a pie de obra. Es la consejera delegada de Tritón Capital, gestora dedicada al sector inmobiliario y comercial. Trabaja desde 2010 en este ambicioso proyecto. Primero realizando estudios de mercado, de demanda, viajando, "ya que es la mejor manera de aprender", sobre todo a Turín, Milán, Ámsterdam, Estocolmo, Londres y París.

"Vivo entregada a este proyecto, que esperamos tenga un gran éxito porque viene a cubrir una demanda que hemos visto que no existe en esta zona de Madrid". La zona no es otra que el barrio de Salamanca, colindante con la calle Serrano, el paseo de la Castellana, próximo al paseo del Prado, a Chamberí...

Platea Madrid convertirá el antiguo cine Carlos III y el pasaje, proyectados por el arquitecto Gutiérrez Soto en los años treinta, en un centro comercial, con una superficie de 6.000 metros cuadrados, dedicado a la gastronomía. En la obra se respetarán las plateas y el escenario. La inversión será de 60 millones de euros.

Trabaja en un espacio diáfano, mano a mano con su socio, Emilio Caprile

Keka Beorlegui explica el proyecto con la ayuda de la misma presentación y la misma pantalla que utiliza para captar a los posibles expositores. "Habrá una gran representación de toda la gastronomía, show cookings, restaurantes". El escenario será un espacio vivo, donde se realizarán presentaciones de productos, exposiciones, eventos institucionales y privados. "Será un lugar de encuentro versátil y para todo tipo de público, donde degustar, comprar y disfrutar de cocinas diferentes en un ambiente cosmopolita", señala Beorlegui.

La crisis no parece afectar a los espacios gourmet. Habrá unos 60 puestos entre dulce y salado y "quedan solo unos pocos por adjudicar". Sus jornadas de trabajo son atípicas: ninguna es igual a otra. Revisa detalles de la decoración, mantiene reuniones con proveedores, con distribuidores gourmet, con la agencia de comunicación Pcic, especializada en asuntos gastronómicos "y de los que he aprendido tanto en los últimos años"; elige materiales...

"Estoy enamorada de este proyecto, es espectacular, no solo por la ubicación, que es de las mejores de Madrid, sino también por la experiencia de poder transformar un espacio en otro con total libertad", dice esta ejecutiva, de un carácter afable y cercano.

Y aunque no hay una fecha todavía señalada en el calendario, sueña con el día de la apertura. Y es que Tritón Capital, una vez concluido el proyecto, seguirá vinculado a Platea. "Es la niña de nuestros ojos, conocemos a todos los operadores y no vamos a desligarnos de esta gran iniciativa". Se muestra tímida en la sesión de fotos, pero es estilosa, una gran conversadora con un agudo sentido del humor. A pesar de que el momento no es el más idóneo, asegura que la inversión se rentabilizará al tercer año. "Apostar por la gastronomía no es tan arriesgado como invertir en otros sectores".

Keka Beorlegui estudió hasta primero de Derecho. Después se casó, tuvo a sus dos hijos y se dedicó por entero a su educación. En 1990 decidió entrar en el mercado laboral en el sector inmobiliario. Desde hace una década trabaja en el grupo Tritón Capital, y asegura que ahora su jornada es bastante flexible, teniendo en cuenta que un día puede trabajar doce horas y al día siguiente ocho. "Trabajo mucho, pero puedo manejar mi tiempo y eso es un lujo porque puedo conciliar. Me preocupa no poder pasar tiempo con mis hijos, a los que inculco la pasión por el trabajo y la responsabilidad".

Una buena anfitriona

Para gestionar un negocio gastronómico hay que saber manejar una regla no escrita: ser una buena anfitriona. Y Keka Beorlegui parece serlo. Ofrece hospitalidad a todo aquel que traspasa la puerta donde tiene ubicada su improvisada mesa de trabajo -"no tengo un sitio fijo para trabajar, estoy constantemente moviéndome"-. Hace que el invitado se sienta como en casa.Sobre la mesa solo descansa un ordenador y unos ornamentos florales, que van de un lado a otro en función de las necesidades decorativas del momento. Muy cerca tiene al otro socio, Emilio Caprile, "el verdadero apasionado de las obras".Sobre una pared hay escrito un verso gastronómico. "La gastronomía es un auténtico regalo y uno de los mayores placeres que hay en la vida, ya que es algo que se comparte y no hay nada más bonito que compartir, y eso en España sabemos hacerlo muy bien, porque el tapeo no es otra cosa que convivir".En este sentido, apunta que las mesas de Platea en el futuro, no ahora, serán comunales, como sucede en otros países, donde no hay reticencia a compartir mantel con desconocidos. Y cerca, muy cerca, su compañero más fiel desde hace dos años: un casco de obra.

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