COLUMNA

Juegos y rivalidad económica

China rompe las reglas. EE UU pierde su ventaja. Gran Bretaña, apenas se hace notar. Es fácil ver los Juegos Olímpicos como una metáfora de la rivalidad económica. Afortunadamente, el mundo real es diferente, y puede ser mucho más armonioso, si todos juegan limpio.

El dominio de China en las tablas de medallas -17 oros hasta ahora- refleja su ascenso económico. Desde los juegos de Pekín de 2008, el PIB nominal de China ha crecido en torno a dos tercios, y su reserva de divisas alrededor del 80%. La fiebre olímpica y el orgullo nacional son inseparables.

Pero no todo va a ser gloria. Dos jugadoras de bádminton chinas han sido descalificadas por, aparentemente, desperdiciar un partido, junto con las coreanos y las indonesias. La descalificación de Yu Yang ha provocado un examen de conciencia en el Partido Comunista sobre la obsesión de China por ganar, tanto dentro como fuera del campo.

El director de la Asociación Mundial de Natación preguntó a la campeona adolescente Ye Shiwen sobre su increíble resultado, dando lugar a una ronda de insultos entre entrenadores y críticos. En tierra firme, China se enfrenta a 27 casos de prácticas comerciales ilegales en la Organización Mundial del Comercio.

Afortunadamente, hay algunas grandes diferencias que hacen que la metáfora sea pobre. En el comercio global, la cooperación se ve recompensada. Mientras que China y EE UU están en desacuerdo, ambos se han beneficiado enormemente de la apertura de sus fronteras.

Y a diferencia de los Juegos Olímpicos, la economía no es un juego de suma cero. La hazaña de China de sacar de la pobreza alrededor de 600 millones de personas pobres no ha seguido una evolución similar en otras partes del mundo. Mientras que China continuará abrazando los mercados económicos, sin duda lo hará con sus propios ajustes. India, Brasil y otros le seguirán. Pero aunque todo el mundo conozca el juego, puede haber muchos ganadores.