El presidente del BCE señala que la herramienta de intervención debe ser el FEEF

Draghi condiciona las compras de deuda a pedir ayuda al fondo de rescate

Draghi dice que las primas de riesgo de algunos países del sur de Europa son inaceptables y que el euro es "irreversible". Sin embargo, ha derivado las compras de deuda al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF). Para que el fondo de rescate actúe es imprescindible que los países soliciten la ayuda a cambio de condiciones específicas.

Para decepción del mercado, Mario Draghi no tomará la iniciativa para poner en marcha soluciones capaces de frenar la aguda crisis de la deuda soberana que atenaza a la zona euro y, en especial en los últimos meses, a España. Fiel al discurso mantenido en otras ocasiones, el presidente del BCE ha insistido en que corresponde a los gobiernos seguir en la senda de la consolidación fiscal y del compromiso con el euro, con la diferencia de que esta vez la expectativa para que la institución comprara deuda de los países en dificultades era máxima.

Draghi ha brindado el apoyo del BCE pero sin anunciar medidas concretas sobre cuál será la contribución de la institución a la solución de la crisis. Y para argumentar la ausencia de decisiones que tanto está decepcionando a los mercados, Draghi ha sostenido que por ahora ningún país ha solicitado la ayuda al fondo de rescate para que acuda a la compra de su deuda. "Los diversos comités analizarán las medidas de políticas no estándar y después decidiremos qué hacer, pero aún ningún país ha solicitado la ayuda del FEEF (Fondo Europeo de Estabilidad Financiera). Daremos detalles sobre la guía a seguir en las próximas semanas. No es necesario ser más específico" , ha añadido.

De nuevo, Draghi deja en manos de los líderes europeos la fórmula con la que resolver la crisis, en un momento en que se ha hecho evidente que las medidas del BCE no bastan por sí solas para apagar el incendio de la deuda soberana si no hay voluntad política para poner en marcha de forma efectiva los mecanismos europeos ahora disponibles.

"El BCE no puede sustituir a los gobiernos [...]. El Banco Central no puede resolver los problemas políticos", ha reiterado el presidente del BCE. Así, señala con el dedo al actual FEEF como el instrumento indicado con el que hacer descender las primas de riesgo de los países periféricos.

La solución: el fondo de rescate

En definitiva, el BCE no parece tener intención de reactivar el programa de deuda de países periféricos, desactivado desde el pasado mes febrero. Así, Draghi ha mencionado la necesidad de que los países activen el fondo de rescate habilitado para que el BCE compra deuda en el mercado secundario y primario, siempre que así lo solicite el país en cuestión. En este caso, el país debería firmar un memorándum de entendimiento (MoU), a imagen y semejanza del acordado por España para recibir el cheque de hasta 100.000 millones para tapar los agujeros del sector bancario.

"Queremos reparar los canales de transmisión de la política monetaria. Pero sabemos también que la política monetaria no es suficiente para alcanzar estos objetivos si no hay actuación de los gobiernos. Si hay constantes desequilibrios en balanzas comerciales, en cuentas públicas, la política monetaria no sirve". Esta ha sido la justificación de Draghi a la exigencia de condiciones económicas y fiscales a los países que pidan ayuda.

Preguntado sobre España, Draghi ha indicado que ha realizado "progresos importantes" pero ha matizado que es una decisión de los países el decidir si necesitan ayuda o no. El presidente del Banco Central Europeo ha vuelto a echar balones fuera, pese a asegurar al comienzo de su discurso que el euro es irreversible y que las primas de riesgo de determinados países son demasido elevadas.

"La irreversibilidad del euro significa simplemente que no puedes volver a la lira o al dracma. No tiene sentido atacar el euro", ha señalado. Así, prácticamente ha descartado las compras directas por parte del BCE y condiciona cualquier medida al FEEF. Al ser cuestionado sobre las tajantes palabras de la semana pasada, se ha vuelto a enrocar en el mismo discurso: "Aún ningún país ha pedido ayuda al fondo de rescate", ha contestado.

Ficha bancaria para el MEDE

La munición del FEEF, el vehículo sobre el que el BCE delega, está reducida a unos 250.000 millones de euros, de los que 100.000 millones están ya comprometidos para ayudar a la banca española. Sobre la posible obtención de una licencia bancaria para el futuro fondo de rescate (el MEDE), que previsiblemente entrará en vigor en septiembre, ha señalado que no es responsabilidad del BCE, sino que es una decisión política.

Draghi se ha mostrado incluso sorprendido sobre la polémica surgida sobre la falta de ficha bancaria para el futuro fondo de rescate europeo. Su concesión, a la que Alemania se opone, permitiría dotar a este fondo de la liquidez ilimitada del BCE, de la que disfruta el conjunto de entidades financieras, con lo que se garantiza la ampliación de los recursos necesarios para socorrer a países en dificultades. "Me sorprende un poco la atención que esto ha recibido en los medios últimamente. Ya dije que en el diseño actual del MEDE no depende de nosotros dar una licencia bancaria", ha apuntado.

Las reticencias del Bundesbank

Después de la dura advertencia de ayer del Bundesbank, en el sentido de que el BCE no debía extralimitarse en su mandato sino ceñirse al control de la estabilidad de precios, Draghi ha evitado precisar si las decisiones de la reunión de hoy se han tomado por unanimidad. Se ha limitado ha señalar que el consejo del BCE "ha discutido mucho" y a que lo acordado hoy "no ha sido una decisión sino una directriz, una guía para que los comités diseñen las medidas apropiadas". Ha reconocido, eso sí, que hubo una postura con reservas, en alusión al Bundesbank. Y ha insistido en que el BCE actuará "dentro de su mandato". "Haremos lo que esté dentro de nuestras facultades para preservar el euro como una divisa estable".

Defensa de su independencia

Sobre la enorme expectativa que rodea al BCE, que por un lado despierta la esperanza de los países deseosos de recibir su ayuda y los que temen que la institución descuide las exigencias de disciplina fiscal, Mario Draghi ha defendido la independencia de la institución, que actúa "con la cabeza fría". Y ha señalado que las expectativas y temores que despierta el BCE pertenecen al terreno del psicoanálisis.