Soluciones para estabilizar el sistema

Un amplio arsenal para que el BCE reanime a la eurozona

Mario Draghi ha aportado al BCE un grado superior de imaginación a la hora de idear soluciones para estabilizar el sistema. A la clásica rebaja de tipos, Draghi contribuyó con las subastas de liquidez a tres años (LTRO). Berlín y París presionan para que el fondo de rescate tenga ficha bancaria y pueda financiarse en el BCE. ¿Qué otras alternativas hay?

Juego de tipos

Además de la tasa principal de refinanciación, la que se rebajó al 0,75% en la reunión de julio, hay otros tipos de interés que marca el BCE y con los que la entidad está dispuesta a jugar con el objetivo de que se reactive la liquidez. En primer lugar, está la tasa de la facilidad de depósito, que el BCE ha puesto al 0%. Los bancos preferían depositar el dinero en esta facilidad de depósito, hasta julio remunerada al 0,25%, antes que prestarle el dinero a otros bancos. Ahora el BCE se plantea poner en negativo la facilidad de depósito, para que los bancos no tengan inmovilizado el dinero en esa cuenta. Pero hay otro paso más. Lo que ha sucedido en julio es que los bancos han sacado el dinero de la facilidad de depósito, pero lo han dejado en las cuentas corrientes que tienen abiertas en el BCE con la finalidad de cumplir con el coeficiente de liquidez al que les obliga la entidad central (equivalente al 1% de los pasivos). En esa cuenta el volumen necesario para cubrir con el coeficiente de caja se remunera al 0,75% y el sobrante, al 0%. Por eso, las entidades han dejado ahí el dinero, en lugar de hacerlo circular. El siguiente paso es remunerar ese sobrante, no al 0%, sino al mismo tipo que la facilidad de depósito. Si la remuneración de los depósitos y de los excedentes de los coeficientes de caja se sitúa en negativo, el incentivo para sacar el dinero del BCE será clarísimo.

Coeficientes

Precisamente, otra vía alternativa para el BCE es volver a rebajar el coeficiente de caja exigido, ya lo hizo en diciembre pasándolo del 2% al 1%, para que los bancos tengan menos liquidez paralizada. El problema en este caso es la delgada frontera que separa una acción expansiva de la asunción de riesgos excesivos. El coeficiente de caja es, a fin de cuentas, un colchón de seguridad. Adicionalmente, al estar ya en el 1%, el margen para aplicar una rebaja del coeficiente es ya muy estrecho.

Nuevo lenguaje

Los mercados se mueven más por expectativas que por hechos consumados. Por eso, el lenguaje verbal es tan importante como el despliegue de artillería. Una de las herramientas que consideran los expertos implicaría un cambio de filosofía completo en el BCE: se trata de secundar a la Fed y comprometerse a mantener los tipos de interés bajos durante un horizonte de tiempo prolongado y definido, lo que relajaría la presión en toda la curva. En su último comunicado, publicado en junio, la Fed garantizó que mantendría los tipos a cero hasta finales de 2014. Sobre esto, Draghi, como su antecesor, Jean Claude Trichet, ha sido muy claro: "Nunca nos comprometemos por anticipado". Quizá sea el momento de cambiar de discurso.

Redefinir el SMP

Se trata de combinar la política de comunicación con la acción directa. Draghi ha vuelto a abrir la puerta a la compra de deuda pública. Una opción sería redifinir el SMP (Securities Market Program), activado en mayo de 2010 y en el que el BCE ha invertido 220.000 millones, ahora quedan 211.500 millones tras el vencimiento de algunos títulos. El BCE no tiene que comprar necesariamente deuda de países periféricos. Puede adquirir una cesta de bonos soberanos, que es una opción que gusta a algunos expertos, aunque para justificarlo sería preciso que la deuda de los países más fuertes, Alemania, Francia y Holanda, experimentara cierta tensión. Otro camino es seguir la acción de la Fed y anunciar que comprará deuda hasta que el interés exigido en el secundario baje a un nivel determinado. Este tipo de anuncios han funcionado muy bien en EE UU.

Incentivos

El Banco de Inglaterra y la Fed han emprendido una acción más, que consiste en facilitar la financiación a aquellos bancos que conceden créditos. Estos programas han sido bautizados como Funding for lending y el BCE está examinándolos con atención.