TRIBUNA

Contra la inestabilidad de la economía mundial

Ya que los líderes del G-20 se han reunido esta semana en Los Cabos para "estabilizar la economía mundial" y luchar contra el cambio climático, quizá sea buen momento para centrarnos en la raíz de la economía mundial y crisis financieras y responder a esta pregunta. En primer lugar, hay que tener en cuenta que sería un inmenso paso hacia delante si los líderes políticos se enfrentasen a la realidad y asumiesen que la asimetría del sistema monetario mundial es una fuente permanente de riesgo. Es cierto que es muy complicado saber si ahora el mundo es mucho más seguro que antes de la crisis financiera mundial iniciada en 2008; sin embargo, hay que reconocer que se ha hecho mucho.

Los políticos, reguladores y supervisores han puesto en marcha profundas reformas en lo que respecta a la regulación de compañías y mercados financieros. La regulación macroprudencial, un término que, no hace mucho, era solo familiar para un pequeño grupo de académicos se ha convertido en la palabra de moda en los círculos políticos. Sin embargo, los frutos de estos esfuerzos reformistas muy costosos tanto a nivel político como social podrían volverse más amargos que dulces si no se resuelve la asimetría del sistema monetario mundial. ¿Por qué? Porque en línea de lo que comentábamos antes, esta asimetría es la principal fuente de los desequilibrios globales que sustentaron los excesos de la etapa anterior.

El siguiente paso sería el establecimiento de una cooperación fortalecida entre los bancos más influyentes del mundo: la Reserva Federal americana, el Banco Central Europeo, el Banco de China, el Banco de Japón y el Banco de Inglaterra. Esto podría reducir la volatilidad global al permitir identificar y evaluar los riesgos globales inflacionarios y deflacionarios antes de que se materialicen.

Existe, por definición, un límite a la cooperación monetaria: los bancos centrales tienen que satisfacer su misión esencialmente doméstica y mantener su independencia. No obstante, la inflación ha tomado una naturaleza global que no puede dejarse a un lado. Dado que la inflación es un fenómeno más global que local, los bancos centrales encargados de la estabilidad de precios doméstica se beneficiarían, por tanto, de esta cooperación reforzada. Es cierto que se podría objetar que a día de hoy ya están cooperando bajo el paraguas del Banco de Pagos Internacionales. Sin embargo, en el ciclo previo hemos asistido a la creación de la mayor burbuja crediticia global hasta la fecha, a pesar de las serias advertencias hechas por este organismo.

Seamos realistas: el rechazo de los bancos centrales a coordinar sus políticas monetarias ha sido y es una actitud contraproducente. En esta misma línea, una recomendación para considerar los factores de deflación o inflación global bajo el auspicio del BPI, si se hace desde los más altos niveles políticos, no haría ningún daño.

Aunque útiles, estos dos pasos empezarían solo a arañar la superficie de lo que es en realidad un asunto arraigado bastante en profundidad: que no es otro que la asimetría de un sistema monetario internacional basado en el dólar americano. En este sentido, solo una larga visión a largo plazo compartida por los líderes de las tres grandes regiones económicas podría restablecer el equilibrio en la economía mundial. Mientras que escorarse hacia una arquitectura monetaria global más equilibrada beneficiaría a todos, cada una de estas tres economías, Estados Unidos, la zona euro y China, se verán obligadas a hacer concesiones.

En nuestra opinión, para reequilibrar la economía mundial, la zona euro y China deberán proporcionar vehículos de inversión sustituibles a los títulos del Tesoro estadounidense, eurobonos los primeros, bonos soberanos comercializados internacionalmente los segundos. Esto implica una pérdida de señoreaje para Estados Unidos. Ni China ni la zona euro pueden avanzar deprisa en esta cuestión. No obstante, se agradecería tener una hoja de ruta rumbo a un sistema monetario equilibrado para el 2020.

Eric Chaney. Director de Análisis en AXA Investment Managers