Secretos de despacho

El apego a la tierra de Xandra Falcó

Entre vides y olivos, dirige Pagos de Familia Marqués de Griñón

Es la digna heredera de su padre, de todo el saber de la tierra que le ha ido transmitiendo a lo largo de los años que llevan trabajando juntos, dando a conocer en todo el mundo la marca Pagos del Marqués del Griñón. Xandra Falcó, madrileña, de 44 años e hija de Carlos Falcó, marqués de Griñón, es la mejor embajadora que pueda existir de la finca Dominio de Valdepusa (Malpica de Tajo, Toledo), dedicada a la producción vinícola y aceitera. Primero llegó el vino, después el aceite. "En esta finca, que tiene 700 años, se había hecho aceite anteriormente. Después de la revolución del vino vimos que podíamos hacer buen aceite", asegura la directora de Pagos de Familia Marqués de Griñón. Tras viajar a la Toscana, donde aprendieron del experto olivarero Marco Mugelli (fallecido el pasado verano), comprobaron que la idea del château, de la finca de pago del vino, se podía trasladar al mundo del aceite, o lo que es lo mismo, el propietario lo es de la finca y del producto.

Con la ideas claras y junto a un socio, Íñigo Valdenebro, empezaron a plantar olivos para desarrollar su propio concepto de olivar y de almazara. Fruto de este trabajo son los tres tipos de aceite virgen extra que comercializan en pequeños formatos, convertidos en auténticas joyas gastronómicas elaboradas con aceituna picual y arbequina: Duo, Oleum Artis y Serie Limitada. Su afán por buscar la verdad dentro de un sector, que consideran cada vez más adulterado, les ha llevado a unirse a otros productores de similares características a las suyas para crear Grandes Pagos de Olivar.

Xandra Falcó y su padre libran una batalla con los falsificadores de aceite que venden virgen extra cuando en realidad es rectificado. "Tienes que tener cuidado con todos los detalles. Es importante recoger la aceituna en el momento clave, cuando está en su momento bueno, que para nosotros es noviembre y diciembre, y no hay que buscar siempre el máximo rendimiento de la aceituna en detrimento de la calidad". Para sacar a la luz todos los entresijos de este sector, Carlos Falcó publicará en breve el libro Oleum, una investigación que le ha llevado más de ocho años de trabajo y que será presentado en la Feria de Hamburgo.

"Además de vender nuestro producto fuera, vendemos la marca de España. Por eso es importante la calidad"

Xandra Falcó compagina su agenda de trabajo dedicada a los dos sectores, el vino y el aceite, la base de la gastronomía mediterránea. "El aceite lo cogí desde el primer momento, es más sencillo que el vino, porque es el producto y ya está. En cambio, el vino es más complejo y depende de muchos factores". Lo que más le gusta a Falcó es hablar de todo ese mundo que ha descubierto y contar que es importante moler el fruto a las dos horas de recogerlo, no a las 48 horas como suele ser habitual. "Todo es una cadena y ha de estar muy bien organizada", afirma. También se ocupa de venderlo. "Es lo más complicado, porque hay bastante confusión, ya que al consumidor le llegan muchos mensajes, y lo que tenemos es que apoyar la calidad". A Falcó le gustan los olores del campo, la misma fragancia que se transmite en el aceite: los grandes huelen a campo, a fresco. Con este trabajo, en el que se ha convertido en una experta en marketing, puede aunar además dos pasiones: la vida familiar y el contacto con la naturaleza. Es algo que también procura inculcar a sus tres hijas, de once, nueve y un año. "Cuando venimos a la finca todo va a otro ritmo y consideramos que es una suerte".

Un tercio de su tiempo lo dedica a viajar, ya que la marca Marqués de Griñón se exporta a 40 países. Sus principales clientes están en Europa (Alemania, Suiza y países escandinavos) y Estados Unidos, pero también están abriendo camino en dos lugares con alto potencial: China y Rusia. "Además de vender nuestro producto fuera, vendemos la marca de España y eso es un orgullo para nosotros. Por eso es muy importante apostar por la calidad", asegura, a la vez que insiste en el espíritu familiar que impregna todo lo que hace, donde también incluye al enólogo Julio Mourelle.

Entre ópera y aromáticas

Confiesa que en el negocio del aceite y del vino la dedicación ha de ser plena porque "se requiere sobre todo presencia". A pesar de ello, Xandra Falcó reconoce que al trabajar en una empresa familiar tiene la ventaja de poder conciliar mejor su faceta personal con la laboral. "Voy con el ordenador y la Blackberry a todas partes y me obligo a estar con mis hijas. Es muy importante". Es hija de Janine Girod, la primera de las tres esposas del marqués de Griñón, y está casada con Jaime Carvajal, consejero delegado del grupo Arcano, dedicado al asesoramiento financiero, e hijo de Jaime Carvajal, el que fuera presidente de Ford España.

En la finca de Malpica de Tajo comparte despacho con su padre. Tiene otro espacio en Madrid, desde el que atiende el correo y demás asuntos de oficina. En el campo pasa poco tiempo encerrada entre cuatro paredes. "Mi trabajo aquí es un privilegio, aunque siempre tienes un montón de asuntos que solucionar". Está volcada en introducir nuevas técnicas de sembrado, a pesar de la oposición inicial paterna, de manera que se intervenga lo menos posible en la tierra. "Mi padre, como ingeniero agrónomo, no cree mucho en esto, pero nos deja experimentar", afirma.

Entre sus objetos preferidos se encuentra una montura de caballo. "Hace tiempo que no monto pero tengo intención de comprar unos caballos de campo que son bastante tranquilos para que mis hijas puedan disfrutarlos", asegura mientras pasea por uno de sus rincones preferidos, un jardín de hierbas aromáticas. Le gusta la música y la ópera.