Fuentes gubernamentales creen que la aceptación será del 80%

Masiva aceptación de la quita griega

El Gobierno heleno asegura que los titulares del 75% de la deuda griega ya han aceptado el canje, superando el porcentaje mínimo exigido para que esta se llevara a cabo. Los datos oficiales no se darán a conocer hasta mañana.

Sede del Banco Nacional de Grecia en Atenas.
Sede del Banco Nacional de Grecia en Atenas.

Vencido ya el plazo de aceptación del programa de reestructuración de la deuda griega en manos de los acreedores privados, la sensación es optimista sobre el resultado final. "El ritmo de respuestas a la propuesta es bueno, el porcentaje de acreedores que está aceptando es muy elevado", han señalado a Reuters fuentes gubernamentales griegas.

Pese a que el plazo ha finalizado a las 21.00 (hora española) de este jueves, no se conocerán los datos oficiales hasta mañana a las 07.00 (hora española). Eso sí, desde el Gobierno heleno han asegurado a Financial Times que el nivel de aceptación sería del 80%. Asimismo, la agencia estatal de noticias de Grecia, ANA, afirma que el porcentaje podría estar entre el 75% y el 80%.

Dar el sí supone para los acreedores aceptar una quita del 53,5% y un canje para el nominal restante. En definitiva, una pérdida para los acreedores que puede rondar el 75%.

El 80% de aceptación sería considerado un éxito, ya que queda cerca del 90% que busca Atenas y supera el mínimo legal necesario (66%) para que el Ejecutivo heleno pueda activar las cláusulas de acción colectiva. Unas cláusulas que implican que, al aceptar el acuerdo dos tercios de los inversores, el resto se ve obligado a asumir las pérdidas. De realizarse el canje, éste afectaría de forma exclusiva a los 177.000 millones de euros bajo soberanía griega.

En caso de que no se supere el 90%, Grecia deberá consultar con sus acreedores del sector público, la UE, el FMI y el Banco Central Europeo si se acepta la oferta de intercambio y se puede seguir adelante con el canje.

El objetivo, sin embargo, es que no se tengan ni siquiera que aplicarse dichas cláusulas. "Si podemos evitar que los CDS [seguros contra el impago de la deuda], esta sería la mejor solución. Con una participación casi universal, no sería necesario activar las cláusulas de acción colectiva. Pero estas existen en nuestra legislación y estamos dispuestos a utilizarlas si es necesario", advirtió el pasado 5 de marzo Evangelos Venizelos, el ministro griego de Finanzas.

El canje es una pieza clave para que se active de forma definitiva el segundo programa de rescate de la Unión Europea, por importe de 130.000 millones de euros y en el que no se ha concretado aún la contribución del FMI. El organismo internacional ha anunciado que se reunirá el próximo 15 de marzo para debatir el rescate.

Más de treinta bancos y aseguradoras habían dado ayer el sí a la propuesta griega, por un volumen de deuda de más de 120.000 millones de euros, según cálculos de Bloomberg, sobre un total de 206.000 millones de bonos soberanos en manos de la banca. En el listado de bancos aparecen los nombres de Unicredit, Generali y Société Générale, que se suman al grupo de doce entidades que el lunes comunicó su aceptación del canje y entre las que figuran Deutsche Bank, BNP Paribas, Allianz o Axa.

Junto a los grandes bancos europeos, aparecen inevitablemente las entidades griegas y los fondos de pensiones del país. Estos fondos han sumado al programa de canje un volumen de 22.000 millones de euros, en su mayoría gestionados por el Banco Central de Grecia, según informa Reuters. Aun así, la aceptación entre los fondos de pensiones griegos no ha sido unánime y otros han rechazado el canje, por un volumen de deuda que rondaría los 3.400 millones de euros, ante la oposición sindical.

La gran duda sigue estando en la respuesta que darán los hedge funds, con deuda griega por un importe estimado en 53.000 millones y especialmente desfavorables a un canje obligatorio, en el que se activaran las denominadas cláusulas de acción colectiva, y a que quedaran sin efecto los CDS o seguros de crédito que cubren por los efectos de un impago en la deuda griega.

Aun así, y con el resultado definitivo todavía en el aire, el mercado sigue desconfiando de la capacidad de Grecia de financiarse por sí misma en 2015, incluso tras el segundo rescate.