Augura el fin del déficit corriente

Moncloa espera un nuevo desplome de la inversión en equipo

De entre las cifras difundidas hoy tras el Consejo de Ministros, la más llamativa es la decisión unilateral del Gobierno de moderar el objetivo de déficit, y la más descorazonadora es la expectativa de 630.000 nuevos parados este año, el primero de aplicación de la última reforma laboral.

Pero la revisión del nuevo cuadro macroeconómico ofrece algunas pistas para pronosticar la evolución de la actividad en España a medio plazo. Entre ellas, destaca el desplome de la formación bruta de capital fijo en bienes de equipo: la inversión más productiva caerá un 5,3% respecto al año pasado, cuando había crecido 1,2 puntos. La previsión retrotrae las cifras a las del año más duro de la crisis, 2009.

Por supuesto, el consumo se resentirá gravemente del ajuste fiscal de vísperas de Nochevieja y del nuevo recorte de gasto ministerial anunciado hoy, un 12% menos que el año pasado. Así, el consumo público descenderá un 11,5% en tasa interanual; el privado, un 1,4%, y la cifra agregada descenderá un 4%. De nuevo, un deterioro más que preocupante, después del tímido -0,7% del año pasado y de la subida del 0,6% de 2010.

Con estos ingredientes, más la ya tradicional caída de la construcción (apenas se modera en tres décimas, hasta el 7,8%), la demanda nacional dibuja un desplome del 4,6%. Solo el nuevo desplome de las importaciones (4,6%) permite que el saldo exterior remonte cuatro décimas, hasta sumar 2,9 puntos al PIB, lo que compensa en parte a la demanda nacional y deja la caída del PIB en el 1,7%.

En el ámbito laboral, la destrucción de empleo de 3,7 puntos casi duplica la registrada en 2011, y lleva a un nivel de paro que afectará a uno de cada cuatro activos. Mientras, el coste laboral unitario continuará su ajuste (-1,5), aunque más moderado que en ejercicios anteriores.

El cuadro macro presentado hoy por el Gobierno solo tiene una línea positiva: la última, referida a la necesidad de financiación de la economía respecto al resto del mundo. Si en el cenit del ciclo alcista se llegó a rondar el 10% del PIB, las previsiones para este año señalan casi el enjugue del déficit corriente, que se limitará a un 0,7%. Como vaticinó Montoro en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, se sientan las bases para un crecimiento menos dependiente del resto del mundo. Solo queda por determinar cuándo empezará a producirse.