El Gobierno promete reducir 3,5 puntos el déficit estructural y confirma el 3% para 2013

Rajoy reta a Bruselas con un objetivo de déficit del 5,8%

Ya hay objetivo de déficit para este año y no es el que quiere Bruselas. Será del 5,8% del PIB, según acaba de anunciar el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. El ajuste adicional es de 15.000 millones.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ofrece una rueda de prensa tras la cumbre de los jefes de Estado y Gobierno de la UE en Bruselas
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ofrece una rueda de prensa tras la cumbre de los jefes de Estado y Gobierno de la UE en Bruselas

Rajoy sigue tentando las estructuras de la diplomacia. El presidente del Gobierno ha elegido nada menos que la capital comunitaria para anunciar a los guardianes de la ortodoxia que el objetivo de déficit español para este año está muy lejos del 4,4% exigido. De hecho, será del 5,8%, muy por encima incluso de lo que se preveía cuando se dio por descontado que habría incumplimiento. Pero hay más: ha sido un anuncio solo para el público, porque la Comisión Europea y el resto de los socios comunitarios no han recibido comunicación oficial alguna sobre este tema, ha confesado Rajoy.

El reto a Bruselas es evidente, pero el presidente español asegura que no. Su justificación es el Pacto de Estabilidad y la senda de reducción del déficit que consta en la recomendación que la UE hizo en 2009 a España. La letra de ese documento requiere una reducción de punto y medio anual y Rajoy asegura que eso se va a cumplir. Entre 2011 y 2012 (sobre todo en este año, porque el líder del Gobierno ha insistido en que en 2011 no se hizo nada), el déficit estructural se reducirá 3,5 puntos.

Eso sí, Rajoy se ha comprometido a que en 2013 se llegará al 3% exigido y prometido. Y se muestra confiado en que Bruselas aprobará el objetivo de déficit para este año, ya que cumple la literalidad de lo pedido. Habrá que ver cuál es la reacción comunitaria y, sobre todo, la de los países más estrictos, con Alemania a la cabeza.

En todo caso, bajar el déficit desde el 8,51% con el que se cerró 2011 hasta el 5,8% de 2012 sigue suponiendo un fuerte esfuerzo e implica un ajuste adicional de 15.000 millones.

Y, ¿cómo se reparte el déficit? Rajoy no dio detalles, pero la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sánez de Santamaría, lo explicó en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. El Estado se queda un 4%, 1,5% va para las Comunidades Autónomas y el 0,3% restante será para las corporaciones locales.

En abril, todos los países deben presentar su Plan de Estabilidad; en mayo, la Comisión Europea emitirá las recomendaciones oportunas. Rajoy pretende jugar con el calendario. Para ese momento (ya será junio cuando llegue el veredicto final), el presidente del Gobierno espera que la mala situación de la economía en otros muchos países europeos dé al traste con los objetivos de déficit de los vecinos y su mal se diluya entre varios.

A la espera de la contestación de Bruselas, Rajoy al menos recibió un apoyo cerrado desde España de dos de sus ministros, Luis de Guindos (Economía) y Cristóbal Montoro (Hacienda). El primero desdeñó la mala reacción inicial que han tenido los mercados de acciones y deuda al anuncio de Rajoy. "Los inversores internacionales miran dos cosas: el crecimiento potencial de la economía, que es lo que determina la sostenibilidad de la deuda, y el esfuerzo de consolidación fiscal actual", aseveró. El ministro ha estado testando el estado de estos inversores durante los varios viajes que ha hecho a centros financieros internacionales durante las últimas semanas y se muestra tranquilo. "En las subastas de deuda se está viendo la llegada de inversores finales y eso es una señal positiva", remató.

A Montoro le tocó defender el realismo de un déficit al 3% en 2013 (sabiendo ya que el de 2012 se quedará en el 5,8% si se cumple la nueva promesa). "Si este año [con una previsión de caída del PIB del 1,7%] podemos hacer el esfuerzo de reducción que vamos a hacer -señaló-, el año que viene, que será mejor, también podremos".

Rubalcaba apoyará al Gobierno frente a Bruselas sobre el déficit pero pide impuestos a grandes empresas y fortunas

El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha adelantado que los socialistas apoyarán al Gobierno para defender la flexibilización del objetivo de déficit para el año 2012 "si Bruselas se opone, si Merkel se opone y si Sarkozy se opone".

"Apoyaremos a nuestro gobierno para que el déficit se modifique porque es nuestra obligación", ha dicho en su discurso de inauguración del 12 Congreso de los socialistas madrileños, en el que ha vuelto a elogiar que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se "haya caído del caballo" y haya entrado en la "racionalidad económica y social" presentando un objetivo del 5,8% en lugar del 4,4% marcado por Bruselas.

Eso sí, ha avanzado que también pedirá a Rajoy que explique cómo piensa llevar a cabo esa reducción de déficit, subrayando que no todo puede ser ajuste. De hecho, le pedirá que cree un impuesto a las grandes corporaciones y otro a las grandes fortunas, y que combata "eficazmente el fraude fiscal" porque de ahí se puede "sacar mucho dinero".

También pedirá a Rajoy explicaciones por los relevos en la cúpula de la inspección tributaria, ya que los cesados lograron hacer aflorar el año pasado 10.000 millones de euros de fraude fiscal y a los nuevos les ha puesto un objetivo de 8.000. "No sé si es que va a recaudar menos o es que hay otras futuras intenciones en esos cambios", ha señalado.

Rubalcaba ha urgido a Rajoy a presentar cuanto antes los Presupuestos Generales del Estado porque "todo el mundo en Europa se está dando cuenta de que no quiere dar disgustos a los andaluces y los asturianos" al insistir en que los presentará después de las autonómicas del día 25. En todo caso, se ha mostrado convencido de que las medidas del PP "le van a costar" las elecciones en estas dos comunidades.

A su juicio, los españoles ya saben que Rajoy "no les dijo la verdad" antes de las elecciones, que ya pueden mirar su nómina y ver "qué queda de aquello de no subir los impuestos" y que la única libertad que quiere ampliar es la de los empresarios para despedir.

Dicho esto, ha hecho una defensa de su tarea de oposición "útil", afirmando que los votantes del PSOE "no perdonarían" que hiciese una oposición como la que el PP hizo a los gobiernos de Zapatero porque "por suerte, son distintos" a los votantes del PP. En este punto no se ha visto aplaudir a Tomás Gómez, que se ha mostrado públicamente en contra de pactar demasiado con el Gobierno, sobre todo de pactar políticas "de derechas".

Para Rubalcaba, no obstante, útil es oponerse "frontalmente" a la reforma laboral pero apoyar lo que el Gobierno esté haciendo bien, y apoyarle también en política antiterrorista aunque tenga que hacer un "verdadero ejercicio de amnesia todos los días para apoyarlo", por lo que le criticaron a él como ministro de Interior. "Pues lo vamos a apoyar todos los días", ha añadido.

A su juicio, la oposición útil será la que recuerde que hay "alternativa" a las reformas del Gobierno y de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, a la que ha acusado de practicar un "thatcherismo cañí, de las Vistillas". Las reformas, ha proclamado, son opciones ideológicas, por mucho que las disfracen de medidas "técnicas" y que así lo digan "Thatcher, Sarkozy y Rajoy".

"Todo lo hacen por nuestro bien, ahora parece que la culpa de la crisis la tienen los trabajadores, los que jamás vieron una stock-option ni vieron un contrato blindado, porque solo aspiraban a tener un contrato, los que no saben que es un artificio contable más que el que tienen que hacer para llegar a fin de mes", ha añadido, antes de pedir a los socialistas que no olviden la máxima que hizo nacer al PSOE: "Donde hay una causa justa ahí hay un socialista defendiéndola".

El líder socialista ha repartido críticas a Rajoy y a la presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, sin hacer apenas alusiones a asuntos internos del partido y ninguna a ninguno de los dos aspirantes a liderar el PSM: el secretario general, Tomás Gómez y su rival Pilar Sánchez Acera.