Grecia y Alemania chocan con el acuerdo aún en duda

Ayer, algunos líderes griegos y europeos se esforzaron por transmitir un mensaje de confianza respecto al rescate griego, sobre todo después de que se filtrara que el Gobierno de Grecia y sus acreedores internacionales hubiesen llegado a un acuerdo sobre distintas fórmulas para que el país ahorrase los 325 millones adicionales exigidos.

Una bandera griega, detrás de una verja en Atenas.
Una bandera griega, detrás de una verja en Atenas.

La solución griega sigue sin estar clara tras meses y meses de negociaciones, reuniones, acuerdos, recortes emprendidos (según la parte helena) o evitados (según la UE y Alemania). Ciertas y seguras hay dos cosas: el próximo lunes hay convocada una reunión del Eurogrupo (otra cosa es que se celebre) que en teoría debería proporcionar una salida para el país; y que sobre el Estado heleno pende un vencimiento de deuda de 14.500 millones de euros el próximo 20 de marzo, y que si no hace frente a este compromiso se produciría el primer default real de la historia de la zona euro.

El optimismo cundió a media tarde de ayer, cuando el Gobierno de Grecia anunció que había llegado a un acuerdo con sus acreedores internacionales sobre distintas fórmulas para que el país ahorre 325 millones de euros en sus presupuestos como paso previo a la recepción del segundo plan de rescate, cuyo importe alcanza 130.000 millones de euros.

Además, durante el día se conoció queEl Banco Central Europeo (BCE) ha optado por renunciar a los beneficios que recibiría de la venta de los bonos griegos que posee y distribuirá las plusvalías a los bancos centrales nacionales de la zona euro que podrían decidir utilizar los fondos para ayudar a Grecia, según ha informado Reuters. Así, los bancos centrales estarían dispuestos a entrar en el programa, si bien los portavoces de la institución declinaron ayer confirmar la noticia. El órgano dirigido por Mario Draghi está canjeando, según fuentes de mercado, sus títulos en bonos griegos por otros de igual valor y estructura, pero con la diferencia de que quedarían exentos de las llamadas cláusulas de acción colectiva, que obligan a que si una mayoría de los acreedores privados aceptan esta quita de la deuda, el resto se vería obligado a hacerlo, informa El País.El ministro de Economía español, Luis de Guindos, aseguró hoy en declaraciones que esta es "una posibilidad" que tendrá que ser estudiada el lunes.

Lo que parece claro es que, de salir adelante, el rescate griego mermará en buena medida la capacidad de autonomía del país. Alemania pretende imponer que Grecia cree un depósito en efectivo que cuente siempre con efectivo suficiente para hacer frente a sus compromisos, informa Financial Times.

Desconfianza

Lo cierto es que la desconfianza sigue anidada en los mandatarios de Europa occidental (sobre todo en el norte, que es el que, finalmente, va a pagar) con lo cual está tomando forma una segunda posibilidad, que es la de establecer un programa de rescate en dos fases: la primera pasaría por autorizar el lunes el intercambio de bonos para, posteriormente, completar el rescate valorado en 130.000 millones. Sin embargo, Alemania no ve bien esta posibilidad, toda vez que en algunos parlamentos habría que proceder a dos votaciones separadas. Claro que, según informó ayer el Financial Times, ni siquiera en Berlín existe actualmente acuerdo sobre cómo acometer el salvamento griego.

Choque entre países

Todas estas iniciativas podrían quedar en papel mojado. Para muchos analistas, Alemania parece haber decidido ya la expulsión de Grecia del euro, pero quiere que parezca que la iniciativa sea de Atenas. El mninistro de Finanzas, Evangelos Venizelos, anunció el pasado miércoles que "muchos en la Eurozona" quieren ver al país fuera de la moneda única y les acusó de estar "jugando con fuego". Particularmente agresivo se ha mostrado su homólogo alemán, Wolfgang Schäuble, quien ha llegado a asegurar que duda que Grecia pueda lograr los ajustes que exige la zona euro. Sus palabras han causado la indignación del presidente griego, Karolos Papoulias, combatiente en la Segunda Guerra Mundial. ¿Quien es Schäuble para insultar a Grecia", dijo el miércoles. Ayer el diputado alemán Christian von Steeten, jefe de la comisión económica del partido de Merkel, respondía pidiendo una "clarificación" a Papoulias y se quejaba de la comparación con el nazismo.

El primer ministro francés, François Fillon, dijo hoy que es "irresponsable" apostar por la suspensión de pagos de Grecia, a la vista de sus compromisos, y constató que respecto a esta posición de París hay voces divergentes en el Gobierno alemán.