Brasil aprueba una ley para evitar los excesos de algunas jornadas

Cuando las respuestas al correo de la empresa se convierten en horas extras

El empleo del móvil corporativo las 24 horas del día tiene los días contados, al menos en Brasil. La dificultad de desconectar una vez terminada la jornada laboral ha llevado al Gobierno de Dilma Rouseff a aprobar una ley que equipara el uso del terminal con las horas extras.

Imagen de un empleado pendiente del móvil
Imagen de un empleado pendiente del móvil

A nadie le resulta ajeno responder a los correos electrónicos del trabajo o coger el teléfono fuera del horario laboral. De hecho, a día de hoy lo extraño es desconectar por completo una vez que se cruza la puerta que separa el trabajo del resto del mundo. Con los nuevos teléfonos inteligentes, que tanta expectación causan entre la población, el empleado puede estar disponible las 24 horas del día, dificultando así la distinción entre la jornada laboral y el tiempo de ocio.

Esta tendencia ha ido creciendo día a día conforme aumentaban los dispositivos de acceso a Internet. Las empresas aprovechan las posibilidades abiertas por las nuevas tecnologías para estar en contacto con sus trabajadores. Pero ante este escenario algunas compañías y Gobiernos han decidido tomar cartas en el asunto.

El Ejecutivo que dirige Dilma Rouseff es el primero que ha optado por legislar este nuevo panorama. El pasado mes de diciembre la presidenta brasileña aprobó una norma según la cual el uso del móvil o del email para el contacto entre la empresa y el empleado constituye jurídicamente una orden dada directamente al trabajador, eliminado con ello la diferencia que existe entre la labor acometida en el puesto de trabajo y la realizada desde casa.

Con esta nueva legislación el debate está servido tras introducir un significativo cambio en la Consolidación de las Leyes de los Trabajadores. La ley equipara las respuestas a los correos y llamadas fuera del horario laboral con las tradicionales horas extras, pero su cálculo presenta algunas dificultades.

Según lo publicado en el diario Folha -que anteriormente había elaborado una encuesta en donde refleja que el 50% de los brasileños utilizaban el móvil de la empresa para responder a los correos- el Tribunal Superior de Trabajo cuenta con tres formas de compensar el tiempo que los empleados dedican a la empresa fuera de su horario laboral.

La primera de ellas pasa por considerar que el acceso al móvil o el correo fuera del trabajo tendría que remunerarse como un tercio de hora trabajada. La segunda apunta a igualar una hora de respuesta a emails desde casa como una de trabajo y la tercera sería dejar las cosas tal y como permanecen en la actualidad y no pagar nada. No obstante, y siguiendo la idea publicada en un artículo de opinión de Folha, el abanico de posibilidades abiertas por las distintas interpretaciones hace presuponer que establecer un sistema definitivo va a llevar su tiempo.

Tras conocerse la noticia las reacciones se han ido sucediendo en cadena. El presidente de la Asociación de Empresas Brasileñas de Tecnología (Assespro), Luis Mario Luchetta, opina que una interpretación radical de los horarios puede desembocar en un incremento de las protestas sindicales, mientras que Lilian Graziano, profesora de Trevisan Escuela de Negocios, se muestra más optimista con la iniciativa. Graziano defiende que la introducción de las nuevas tecnologías en la legislación laboral va a poner fin a los excesos de las jornadas de algunos trabajadores.

Frente a estas dos opciones se encuentran el caso particular de compañías que disponen de jornadas más flexibles en las que el empleado adapta su horario en función de la rutina diaria. Algunos de estos ejemplos se corresponden con los de empresas internacionales, como es el caso de Accenture y HP, en donde los trabajadores distribuyen sus horas para coordinarse con sus compañeros de Asia o Europa.

Antes de que el Gobierno brasileño interviniese para tratar de frenar la corriente que lleva a los empleados a vivir pegados a los teléfonos corporativos, VolKswagen fue la primera en percatarse de la situación. A finales de diciembre el fabricante de automóviles impuso una nueva medida según la cual los trabajadores no recibirían ni mensajes ni correos a tus terminales una vez que finalizara su horario laboral.

El sistema de mensajería Blackberry quedaba así inhabilitados y solo podrían recibir o realizar llamadas. La iniciativa afecta a 1.154 empleados en Alemania y ha sido muy bien recibida según indica Heinz-Joachim Thust, miembro del comité de empresa, en declaraciones al diario Financial Times Deutschland. Thust afirma que "las nuevas posibilidades de comunicación esconden también sus peligros", haciendo referencia a la eventualidad de recibir informaciones de la dirección las 24 horas del día. Habrá que esperar a conocer si estas políticas llegan a España.