La partida de pensiones será la única que subirá en los presupuestos de 2012

Rajoy acelera el calendario de las reformas fiscal, laboral y financiera

Promete culminar la reforma presupuestaria y laboral en tres meses y la financiera en seis.

Mariano rajoy, durante su discurso de investidura el 19 de diciembre de 2011.
Mariano rajoy, durante su discurso de investidura el 19 de diciembre de 2011.

El presidente electo, Mariano Rajoy, ha presentado las principales líneas su plan de reformas, marcado por una aceleración en los plazos. En materia presupuestaria, ha anunciado que los presupuesto generales para 2012, que incluirán una congelación del gasto público salvo en la partida de pensiones, se presentarán en marzo. El mismo plazo se marca para la reforma laboral, tras la negociación con los agentes sociales durante la primera quincena de enero. En cuanto a la finalización de la reestructuración del sistema financiero, Rajoy otorga seis meses más para completar los procesos de fusiones y saneamiento de balances.

El calendario de actuaciones del nuevo Gobierno dará comienzo en el Consejo de Ministros del día 30 de diciembre, en el que aprobará un Real Decreto ley con medidas "urgentes" en materia económica. Entre ellas, una prórroga de los presupuestos y un acuerdo de no disponibilidad, que permitirá al Gobierno anular partidas ya presupuestadas previamente.

Ha confirmado que en materia de gasto, la única partida que subirá será la relativa a las pensiones. Rajoy ha anunciado que actualizará el poder adquisitivo de los pensionistas para 2012, el "único y exclusivo" compromiso en el incremento del gasto, ha reconocido. Rajoy se ha comprometido a aprobar los Presupuestos Generales del 2012 antes del 31 de marzo. Antes, en el mes de enero, presentará al Parlamento su "primera gran ley de política económica": La Ley de Estabilidad Presupuestaria, que desarrollará la reforma constitucional y en la que se incorporarán los límites de gasto y endeudamiento para todas la Administraciones para encaminarse a los objetivos exigidos para 2020. Esto es un 0,4% de déficit estructural global y un 60% de deuda pública.

Consolidación fiscal en 2012

Las previsiones del aún Gobierno en funciones sitúan el desfase entre ingresos y gastos en el global de la Administración para 2011 en 65.000 millones. Lograr este objetivo significaría cumplir con el 6% marcado para este año. Mariano Rajoy ha señalado que "ojala que esta cifra no pueda ser superada", y en todo caso, ha anunciado que aun dando por buenas las estas predicciones, para alcanzar la meta del 6% de déficit para 2012 habrá que realizar unos recortes por 16.500 millones de euros. Cualquier desvío adicional, significaría un aumento en las medidas de austeridad.

Otra de las tareas que llevará a cabo el nuevo Gobierno será la reforma administrativa para "evitar las posibles deficiencias y duplicidades" en el funcionamiento de los tres escalones administrativos. En este sentido ha adelantado que congelará la tasa de reposición del personal de la administración salvo para el Cuerpo de fuerzas de seguridad del Estado.

Los plazos también se acelerarán en lo relativo a la reforma laboral, una de las actuaciones marcadas como prioritarias en el calendario del nuevo Gobierno. Rajoy ha cifrado hoy en 5.400.000 el número de desempleados, tasa próxima al 23%, mientras que entre los jóvenes la cifra se dispara al 46%. De ahí la urgencia para iniciar una "reforma integral" del mercado de trabajo, que ya está en marca después de que el equipo de Rajoy haya trasladado a empresarios y sindicatos sus prioridades para esta nueva legislación.

El Gobierno espera que estos hagan llegar sus propuestas durante la primera quincena del año, el mismo plazo en caso de que consoliden algún tipo de acuerdo, lo que en estos momentos se antoja lejano.

Una vez analizados todos los puntos, el Ejecutivo formularía un proyecto de Reforma Laboral ante el Congreso de los Diputados durante el primer trimestre de este año. El propio discurso de investidura de Rajoy deja claro que "esta reforma hay que hacerla cuanto antes", por lo que, pese a que su intención es articularla con el acuerdo de los agentes sociales, el Gobierno estaría dispuesto a sacarla adelante en el caso de no producirse el consenso. Sus bases, la creación de puestos de trabajo, la estabilidad de empleo y la flexibilidad en las empresas.

El plazo más largo, para reestructurar los bancos

También en la primera mitad del año espera consolidar la reestructuración del sistema financiero, con la prioridad de sanear los balances de las entidades bancarias, sobre los que pesan "serias incertidumbres" y cuyo estado impide la financiación internacional de los bancos y el acceso al crédito de los ciudadanos, según ha afirmado el propio Rajoy.

El plazo para la reestructuración es de seis meses, tiempo durante el cual los bancos deberán acelerar más fusiones y obtener más capital para mantener su solvencia, amén de sanear sus balances, para lo cual deberán vender más activos inmobiliarios y valorar de forma más prudente sus activos menos líquidos, como solares o promociones sin terminar.

El Banco de España también verá modificadas algunas de sus funciones, en concreto en lo relativo a los sistemas de supervisión y regulación, para hacerlos más ágiles y técnicos, "evitando las indecisiones y bloqueos que lo han caracterizado".

Los próximos seis meses se presentan, por tanto, frenéticos para el nuevo Gobierno que presidirá Mariano Rajoy, especialmente los primeros tres. Aunque no ha profundizado demasiado en el contenido de las medidas anunciadas, sí lo ha hecho en los plazos para su puesta en marcha, presionado por la insostenible tasa de desempleo que no parece tocar techo y por las dudas de los mercados y de los principales gobiernos europeos, ávidos de nuevas reformas que despejen las dudas sobre la solvencia de España y alejen los fantasmas de posibles ayudas.