La opinión del experto

La crisis de los 40 en la vida profesional

La llamada crisis de los 40 no es más que una revisión y reflexión vivencial, racional y emocional sobre lo que hemos hecho hasta ahora y lo que queremos hacer en el futuro. Según cada caso, este proceso nos puede llevar uno o más años o ser mucho más corto (semanas o hasta días), debido a algún evento puntual o hasta traumático. En ambos casos se asimila e integra todo el pasado en el presente para proyectarlo en acción hacia el futuro.

El abordar todo esto no se presta fácilmente a una metodología organizada, racional o sistemática. Entran en juego emociones, sentimientos y necesidades, además de razones, capacidades e intereses. La mejor recomendación es imaginar nuestra cabeza como una olla abierta, a fuego lento, pausadamente, para tratar de obtener una buena sopa.

Hay pautas que pueden ayudar y evitarnos algunos problemas. Provienen más de nuestra experiencia profesional y práctica entrevistando a directivos que de las ciencias del management.

l Proceso lento. Poco a poco, sin tenerlo muy claro, uno se va dando cuenta de las necesidades de cambio, con la sensación de haber cubierto una etapa y estar buscando algo que todavía no se sabe lo que es. Es como empezar a olfatear azares.

l Lo que no se quiere. Se suele saber antes lo que no se quiere que lo que se quiere. El desencadenante o gatillo disparador suele consistir más en motivación de salir de que de ir a, como el tenista al recibir el servicio, que salta para romper la inercia.

l ¿Satisfecho, motivado, ambas o ninguna? El planteamiento de cambio más claro es cuando no se está ni satisfecho ni motivado con lo que se está haciendo.

l Las renuncias son significativas. Alternativas que descartamos en la vida (ofertas, opciones o hasta el estatus actual) dicen mucho de nosotros: qué somos o no; a qué jugamos o a qué no. Podemos dar o no un salto en el vacío por excesiva ambición o por dinero. Lo que buscamos ha de tener sentido.

l Nuestra ancla de carrera. Hay que intentar identificarla. Como una cadena proteínica de aminoácidos, es una mezcla integrada de capacidades percibidas, intereses, motivos y valores, a los que no renunciamos fácilmente, aunque nos pagaran para ello.

l Qué hemos hecho bien y nos gusta, insistiendo en lo anterior. En qué éramos realmente buenos, qué era reconocido por los demás y qué nos costaba comparativamente poco trabajo en relación con los resultados. Lo que realmente nos apasiona. Cuándo somos nosotros mismos.

l Alinear capacidades, intereses y motivos, para poder evaluar el gap entre ellos y el esfuerzo para llevar adelante el cambio. Si la distancia es grande, esfuerzo y motivos han de serlo también.

l Sensibilidad, intuición... y raciocinio. Hay que liberar la sensibilidad e intuición, pero usando también la lógica como prueba del 9 y de la realidad. El disparador de un cambio en mi carrera fue ser testigo involuntario de la discusión inesperada entre dos directores que iban a decidir mi futuro. Tuve un clic que determinó mi renuncia. Hechos y lógica encajaron después con la intuición.

l Lo que yo quiero hacer en mi vida, ¿pasa por mi empresa? ¿Trabajo en esta, en otra, o por mí mismo? Es bueno pedir consejo a personas que nos quieren y aprecian. Cónyuge y amigos, además de profesionales expertos, son inapreciables. La consultoría más valiosa suele salir gratis.

l ¿Cómo actúo? Las fronteras entre el sentido, el pensamiento y la acción para la toma de decisiones tienen que estar ligadas a una vivencia racional y emocionalmente positivas, a un optimismo y a varias palabras que empiezan por C: consejo, confianza, compromiso, convicción, coraje y constancia.

l Andar el camino. Con todo el equipaje anterior, dificultades y obstáculos que surjan a lo largo del camino nos harán más fuertes. Hay que seguir y perseverar hasta lograr lo que buscamos.

l Disfrutar del trayecto hasta el éxito. Todo proyecto hay que disfrutarlo, con el sacrificio incluido. Hay que poner en marcha todos los factores E: esfuerzo, entusiasmo (en griego significa que los dioses están dentro de ti), energía, emoción, efervescencia, endorfinas...

La transición dentro del cambio, el punto de inflexión en que cambia la curvatura de la S, es un clic típicamente emocional en que hacen masa crítica todo el raciocinio, pasiones, intereses y motivos; todos ellos juntos, bien alineados y gestionados, hacen muy difícil, si no imposible, una marcha atrás, por mucha información adicional que se acumule.

No es fácil gestionar todos estos ingredientes de una buena sopa. Pero, con calma y temple, sin ser expertos en cocina, podemos obtener un excelente menú, con plato principal y postre incluidos. Es nuestra segunda parte de la carrera, tras la llamada con excesivo dramatismo crisis de los 40.

Presidente de Odgers Berndtson