El consejo aboga por una política diferenciada para sus centros

El CSIC pide a Rajoy flexibilizar el contrato de los científicos

Los investigadores reclaman menos funcionarios y más indefinidos

El CSIC pide a Rajoy flexibilizar el contrato de los científicos
El CSIC pide a Rajoy flexibilizar el contrato de los científicos

El presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Rafael Rodrigo, solicitó ayer al próximo Gobierno de Mariano Rajoy que flexibilice la contratación de los investigadores. Lo hizo en nombre propio pero también de todos los presidentes que ha tenido el consejo, instituidos por Gobiernos socialistas y populares, quienes conjuntamente elaboraron una propuesta para reclamar, además, "más capacidad de gestión".

Desde su punto de vista, "la nueva Ley de Ciencia permitirá realizar algunos contratos indefinidos, pero siempre ligados a la oferta pública de empleo. Nosotros queremos tener la capacidad de contratar a los investigadores indefinidamente si lo necesitamos y generamos recursos", explicó Rafael Rodrigo. Los máximos responsables de la institución, compuesta actualmente por 130 institutos y 14.000 trabajadores, abogaron, además, por perder la exclusividad funcionarial, que tacharon de "obstáculo".

"La estructura exclusivamente funcionarial del personal científico es un obstáculo que debe ser reconsiderado y compatibilizado con un sistema de contratación indefinida que permita a la institución presentar al menos un atractivo similar al de algunos centros públicos", según señalaron los presidentes del consejo en su propuesta. La necesidad resulta evidente, sobre todo en momentos de crisis en los que la oferta pública de empleo se limita a 25 o 27 investigadores.

Pérdida del talento

Los estatutos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, además, permiten esta reforma. Pero no se trata tampoco del único cambio necesario. El presidente actual de CSIC considera que con esta rigidez "se está perdiendo una gran parte del talento, como son todos los científicos extracomunitarios que no pueden presentarse a una plaza a no ser que estén casados con españoles, y no se está reteniendo el talento español debido a la dificultad de contratación".

El contrato máximo de un investigador de Ramón y Cajal es de cinco años, transcurridos los cuales debe presentarse a una plaza de oferta de empleo público. De no conseguirla, al científico no le queda más remedio que marcharse al extranjero o buscar alguna de las pocas posibilidades de la empresa privada. En Reino Unido, por ejemplo, el sistema resulta más flexible. Una vez que el investigador ha estado cinco años, se revisa su contrato y se analiza si conviene hacerlo indefinido.

Junto a esta flexibilidad laboral, los responsables del CSIC también reclaman ganar capacidad de gestión que les haga más competitivos. "Es necesario que el Consejo Superior de Investigaciones Científicas pueda adoptar una política diferenciada para sus centros, seleccionando solo unos pocos que puedan alcanzar el liderazgo científico en un área determinada y otorgándoles en consecuencia mayores medios, mayores exigencias y mayores facilidades de gestión".

El acuerdo, firmado por Rafael Rodrigo, Alejandro Nieto, José Elguero, Enrique Trillas, Emilio Muñoz, Elías Fereres, José María Mato, César Nombela, Rolf Tarrach, Emilio Lora-Tamayo y Carlos Martínez "no ha resultado fácil de conseguir, como tampoco llegar a un consenso de este tipo", subrayó Rodrigo. No obstante, advierte que la propuesta no requiere mayores recursos económicos sino voluntad política.

"Pensamos que es importante un cambio", señaló Rodrigo. "La ciencia es un tren de alta velocidad del que no puedes bajarte, porque eso implicaría perder años de esfuerzo y avance".

Un 20% de extranjeros elige investigar en España

A pesar de la crisis y de que los salarios españoles no resultan tan altos como en otros países, nuestro país está ganando adeptos entre los investigadores extranjeros. "El CSIC se ha abierto a la captación del talento internacional en todas las etapas", reconoció ayer Rafael Rodrigo, presidente de la institución.

El porcentaje de becas-contratos predoctorales concedidas a extranjeros, aquellas que se ofrecen a quienes todavía no han acabado la carrera, se estima que está entre el 20% y 30%. Los científicos italianos lideran con diferencia este campo, debido a que Italia lleva los últimos cinco años disminuyendo la partida de I+D. Pero no son los únicos. También muchos alemanes están llegando a España, "atraídos no solo por el sol, el carácter español sino por los proyectos" afirmó Rodrigo.

La participación de extranjeros en el periodo de doctorado resulta similar: un 20%. En el último año se han realizado 177 contratos de doctores por tres años, principalmente a italianos, franceses e ingleses.

Las mujeres son las que están consiguiendo más apoyo para la investigación. De las 154 becas del CSIC predoctorales, 68 fueron destinadas a hombres y 82 a mujeres. En el caso del doctorado, también la cuota femenina resulta más alta. De los 177 contratos, 85 fueron para hombres y 92 para mujeres.

El presidente del CSIC, Rafael Rodrigo, reconoció en la misma rueda de prensa que después de siete años en el cargo es hora de volver a la investigación. Añadió, no obstante, que a pesar de que el se siente más cómodo con un Ministerio de Ciencia, resultaría mejor que el Gobierno apueste por la ciencia que tener un Ministerio sin competencias.

Un sector en auge

14.000 trabajadores integran el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en 130 institutos.

48% es el crecimiento en captación de recursos por el CSIC, que han pasado de 100 millones de euros en 2006 a 148 millones en 2011. El crecimiento en proyectos ha sido de un 60% en el mismo periodo.